Ferrán Núñez, director de este diario y autor –entre otros- del libro España contra los salvajes (Cuba, la guerra civil olvidada)” , defiende que el caso de Cuba es especialísimo en el contexto hispanoamericano debido a la biología. Y es que luego de la guerra hispano-estadounidense de 1898, Cuba y Puerto Rico, a pesar de la lealtad a España de la mayoría de sus habitantes, sin embargo, quedaron en un limbo jurídico, perdiendo su autonomía política y su ciudadanía española. Empero, en 1902, toda vez que se proclama la República de Cuba, son los mismos Estados Unidos quienes, temerosos de que en Cuba se pudiesen reproducir los terribles hechos que sobrecogieron Haití a principios del siglo XIX, permitieron que los españoles volvieran a la isla y que las nuevas autoridades criollas fomentaran la inmigración; y así se estableció un millón de españoles en busca de un futuro mejor, siendo que hasta la irrupción de Fidel Castro, Cuba competía con Argentina por la renta per cápita más alta del mundo hispánico.

Ferrán Núñez gusta de recordar que hacia 1959, el Centro Gallego y el Centro Asturiano de La Habana movían más dinero que los Estados Unidos en toda Cuba. Pero todo cambió con los Castro, a pesar de que eran hijos de padre español; para más señas, de un gallego que había combatido a los separatistas y luego había vuelto a la isla, como tantos otros.

Con todo, el caso especial de Cuba es lo que conecta con el partido Vox, a la sazón, tercera fuerza política de España.

La identidad cubana no está sólo presa en la isla como un gran campo de concentración comunista, sino que se ha expandido y desarrollado en el exilio de Florida, tierra que también tiene su pasado hispánico y que los cubanos acaban adoptando como propia. Miami es el colofón de la tierra prometida de muchos cubanos que huyeron de la opresión. De ese exilio, a través de su parte paterna lleva la sangre Rocío Monasterio, una de las principales dirigentes de Vox en Madrid. Por su vía paterna aúna lo criollo a través de lo vasco y lo asturiano que en el Caribe se asentó, tal y como le contó en una entrevista a Ferrán Núñez.

La familia de Rocío Monasterio lo perdió todo debido al latrocinio castrista y tuvo que empezar de nuevo en España; en una España donde siempre, desde el franquismo, ha habido muchas simpatías por la dictadura castrista.

Y además de Rocío Monasterio, en la ejecutiva de Vox encontramos otro ejemplo hispanoamericano: Javier Ortega, hijo de madre argentina.

Tanto Monasterio como Ortega son conocidos y apreciados por la comunidad venezolana, con la que han compartido muchas manifestaciones antichavistas.

Así, esta criolla presencia facilita el lógico acercamiento al partido de muchos hispanoamericanos, hartos y temerosos de Podemos, esto es, la sucursal bolivariana de España, alumno y cómplice del narcosocialismo que ha provocado el exilio de muchos hermanos de nuestra América y que también cuenta con destacados hispanoamericanos en sus filas.

Con todo, no son casos aislados la presencia de Monasterio y Ortega en Vox, puesto que en Cataluña nos encontramos con Sayde Chaling Chong García, otro cubano hijo del exilio y militante de Vox cuya gestión con el eurodiputado Jorge Buxadé pudo llevar a Rosa María Payá, coordinadora de iniciativa Cuba Decide, al parlamento europeo. No iba de farol Javier Ortega cuando dijo a los hispanoamericanos que ahora iban a tener una voz directa en Europa frente a las tiranías que los oprimían; y ahí tenemos al nombrado Sayde, un español de Cuba de sangre africana y asiática que plantó cara él solo enarbolando la bandera española frente a la violencia de los secesionistas catalanes.

Sayde, asimismo, es activista de la asociación de Hispanoamericanos por España (2), los cuales se encuentran haciendo una gran labor humanitaria debido a la precaria situación de muchos exiliados venezolanos víctimas del chavismo; así como se han destacado en las manifestaciones de la comunidad boliviana contra el fraude del narcodictador Evo Morales.

La identidad cubana continúa en plena conexión con España, y es la identidad del superviviente, del aventurero, del trabajador, del que se supera a sí mismo sin tener miedo a lo imposible, portando un bagaje cultural impresionante. De ello puede dar buena cuenta la abogada María Herrera Mellado, coordinadora de Vox en Miami y testigo directo del acercamiento de muchos cubanos a las propuestas políticas de este partido que no deja de crecer.

María Herrera es andaluza, y no se entiende la música andaluza sin el fuerte influjo cubano, perceptible en rumbas, guajiras, tangos o habaneras, entre otros. Además, entre los acentos antillanos, canarios y andaluces existe una hermandad evidente dentro de un idioma que hablamos más de 500 millones de personas.

Toda esta conexión de identidad y política jugará una baza importantísima ante la ofensiva neomarxista que en estos momentos amenaza a España, en la que los cubanos que ya cuentan con nacionalidad española y otros muchos que podrán optar en un futuro inmediato por la nacionalidad de sus antepasados, tendrán en sus manos luchar por la libertad frente a una tiranía que no sólo oprime a la perla del Caribe, sino que es el cetro de una suerte de nuevo imperio soviético que amenaza a toda la hispanidad.

Antonio Moreno Ruiz

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