Emmanuel Reyes Pla tiene 27 años, le apodan el ‘Profeta’ y la semana pasada el Consejo de Ministros le otorgó la nacionalidad española por carta de naturaleza. Al mismo tiempo que recibía la buena noticia, el púgil nacido en La Habana avanzaba rondas en el torneo de boxeo más antiguo de Europa, el de Strandja (Bulgaria), donde se llevó la medalla de plata, como Gabriel Escobar. Ni uno ni otro, con problemas físicos, pudieron estar presentes en la final; con el Preolímpico de Londres a la vuelta de la esquina (13 a 23 de marzo de 2020) no convenía forzar. Reyes Pla es desde ya uno de los pilares del equipo nacional.

En Cuba, su país natal, careció de las oportunidades que él consideraba que se había ganado y fue entonces cuando inició un viaje que no sabía cómo acabaría y que debía llevarlo a reencontrarse con su tío -que llegó hace 20 años-, su abuela y su padre, ya instalados en La Coruña. «Cuando uno comienza una travesía así no sabes cuándo terminará», reconoce el boxeador. La decisión la tomó en 2016, tras lograr la plata en los Nacionales de su país después de caer con Erislandy Savón.

«Decidí subir de peso, pasar de 81 a 91 kg, logré la medalla, pero supe que en este peso tampoco me iban a dar la oportunidad, así que pensé venir a España. He tenido delante a boxeadores como Julio César La Cruz o Erislandy Savón y entiendo que competía con gente muy buena, pero nunca hicieron una excepción para dejarme ir a un Panamericano o un Centroamericano. Había hecho méritos para eso», cuenta el púgil, que con seis años empezó a boxear por imposición de su progenitor, «para defenderme en la escuela; mi padre me dijo que a mí ya no me daba nadie».

Bielorrusia-Rusia-La Coruña

El periplo de Emmanuel tras salir de Cuba fue más largo de lo esperado. Los trámites se complicaron. «Fui a Bielorrusia, el país más cercano a España para el que hay libre visado desde Cuba. Mi tío fue quien me recibió allí y me ayudó con todos los trámites. Pero la cosa se puso difícil y tuvimos que ir a Rusia. Allí esperé un tiempo hasta conseguir los papeles necesarios y lo pasé chungo. Casi no pisaba la calle más bien para que nadie me metiera en ningún lío». Finalmente, Reyes se reencontró con su familia y poco después llegó su hijo.

Para no perder la forma se entrenó a su llegada con Chano Planas en La Coruña y pronto contactó con el equipo español. La Federación estaba al tanto de la venida del ‘Profeta’ a España y su fichaje fue inmediato. Desde su aterrizaje en el equipo, el seleccionador Rafa Lozano y su esposa han sido su apoyo en la capital, mientras su familia permanece en Galicia.

Reyes computa entre 200 y 300 peleas amateur -«perdí la cuenta», dice- y siempre ha destacado tanto en los Nacionales de su país como en aquellos torneos internacionales en los que salía de casa (Copa Presidente o World Series). De familia de músicos, ése no sería el camino del ‘Profeta’, apodo que se puso por su abuela, muy religiosa. De la escuela de boxeo provincial pasó al equipo juvenil -dos años- y de ahí con los mayores.

En España también ha pasado por momentos difíciles. Entrenaba pero apenas podía competir. Se quedaba fuera de todos los torneos importantes, aunque en sus 14 peleas no ha perdido. «He pensado a veces en desistir porque no podía salir a pelear porque no tenía la nacionalidad. Perderme el Mundial me dolió cuando vi que encima el ecuatoriano Julio Castillo, a quien yo le había ganado en el Boxam, donde creo que me gané la nacionalidad, se llevó la plata».

Reyes lleva esperando este momento desde 2016, y ante todo ahora es agradecido: «España ya es mi país. En Cuba nací y lo llevo en la sangre, pero yo ahora me considero español porque éste es el país que me ha dado la oportunidad de ser la persona que yo quiero ser. No soy un desagradecido con Cuba, donde me formé, pero crezco como persona aquí», destaca.

Un ganador

Admirador de Ali y de Stevenson, sólo piensa en la victoria: «Primero voy a llevarme el oro del Preolímpico, no me vale otra cosa», dice, aunque se clasifican los cuatro semifinalistas. «¿Los Juegos? Yo no estoy contento sólo con ir a una olimpiada, esa mentalidad no es buena. Tengo que ir y sacar medalla. Es lo máximo para un boxeador, nadie se olvida de un medallista olímpico, de un campeón profesional, sí», asegura Emmanuel Reyes, que se considera «un estilista, aunque también sé bien cómo fajarme con el rival».

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