Esta entrevista fue publicada inicialmente por Yoaxis Marcheco para la web Radio Viva 24. La reproducimos aquí para los lectores de «Españoles de Cuba».

¿Cuántas patrias tiene Ferrán Núñez y cuántas nacionalidades?

Ferrán Núñez tiene una sola patria. Mi patria es la Hispanidad. Perdone que parafrasee a Martí pero es que me viene muy bien. Nada mejor que inspirarse en los clásicos a la hora de definir algo tan importante y tan olvidado como ese concepto que, si lo miras bien, sirve tanto como para definir la nacionalidad como la identidad de un colectivo: el hispano. Concretamente soy francés. Legalmente no puedo decir que soy cubano porque el régimen de La Habana no admite las medias tintas, así es que francés y por supuesto, español.

¿Se considera cosmopolita?

No, no soy cosmopolita, soy un animal de ciudad como Woody Allen. Me gusta la civilización, el cemento y todo lo que pueden aportarnos las urbes modernas; sobre todo en lo que se relaciona con la oferta cultural y las comodidades. Pero no viviría bien en medio de cualquier civilización ni cualquier cultura. En realidad, soy un conservador, me gusta y me siento bien donde comparto con los otros ciertas bases identitarias; así es que bueno no, definitivamente no soy cosmopolita porque no te podría decir que Dubai, Singapur o Addis Abeba sean también mis patrias. Lo siento.

¿Qué es para usted la cubanía y qué elementos lo definen más como cubano?

La cubanía o cubanidad es un engendro ideológico creado durante el siglo XIX por las élites intelectuales de Cuba para crearse una identidad diferente a la española. Primero quisieron identificarse a los siboneyes, y a otros “buenos salvajes”, pero ni ellos mismo se creyeron el cuento, entonces fue que empezaron a inventar el arquetipo de lo cubano. En realidad, el concepto tal y como lo conocemos es bastante reciente y fue teorizado por Fernando Ortiz. La novedad con respecto a las definiciones anteriores es que esta idea fue aceptada por el resto de los intelectuales cubanos hasta ahora. Los cubanos no nos diferenciamos del resto de los pueblos de España porque tengamos un acento particular a la hora de hablar, porque nos guste el arroz blanco con frijoles o porque sepamos a la hora en que mataron a Lola.

¿Es descendiente de españoles? (Esto por si no se refiere a este particular en la primera pregunta)

Sí, soy un descendiente de españoles, como la mayoría de todos los habitantes de aquella desafortunada isla, no lo digo yo, lo dicen los estudios genéticos que se dieron a conocer hace un par de años por el propio régimen. En mi caso concreto, por parte de padre una parte de la familia viene de España y la otra, aunque ya llevaba un siglo viviendo en Cuba eran de origen canario; por el lado de mi madre, que es de Camagüey sucede lo mismo. Aunque nunca me he dedicado a fabricar el árbol genealógico familiar puedo afirmarle que una parte eran descendientes de gallegos y canarios. Mi madre es de un pueblo, Francisco Guayabal, donde todavía hoy le dicen “gordo” a la nata de la leche y “peixe” al pescado, así es que figúrese…

¿Salió de Cuba usando la vía que ofrece la nacionalidad española o se naturalizó luego de salir?

Salí de Cuba en 1992 gracias a la fundación France Libertés. Una asociación que llevaba cuando estaba viva la esposa del entonces presidente francés, François Mitterrand. Te confieso que cuando pude escaparme de aquella pesadilla no quería sentirme ni siquiera hispano. En otro momento te contaré esa etapa de mi vida, cuando para pirármele a la dictadura, tuve que dejar salir a mi lado oscuro…

¿Por qué dice que Cuba no se parece al resto de los países iberoamericanos?

Cuba no se parece al resto de los países iberoamericanos por dos razones, la primera es biológica, si miras el ADN de los cubanos verás que es mayoritariamente europeo. La segunda no menos importante, es sociocultural. En nuestras cabezas parece lejos, pero la separación de Cuba y de España es algo reciente. Un poco más de 100 años en la historia de la humanidad pesan bastante poco. No olvide que 1898 Cuba era una provincia española y esa huella cultural todavía está presente. Sigue estándolo en Puerto Rico a pesar de todo el esfuerzo de ingeniería social que han sufrido sus habitantes ¿Cómo no va a seguir presente en Cuba? Pero en nuestro caso ocurrió algo que nos diferencia aún más con el resto de Iberoamérica, y es el hecho concreto de la descomunal inmigración española que se produjo tras la intervención norteamericana, pero sobre todo a partir de 1902… en el resto del continente los españoles fueron expropiados, asesinados y expulsados. En el caso de Cuba, no sólo España mantuvo sus negocios, sino que profundizó, afianzó la españolidad de Cuba. Todo eso se terminó con la llegada de Fidel Castro. Durante estos años los cubanos no sólo se han ido olvidando de su españolidad, sino también su cristianidad; hasta su humanidad misma ha sido comprometida tras tantos años de castrismo desenfrenado.

¿Qué pasó con los cubanos que por vivir en la provincia autónoma de España, que llegó a ser Cuba a finales del siglo XIX, fueron registrados con la ciudadanía española después de que Estados Unidos interviniera la Isla en 1898?

Cuando se firmó el Tratado de París, solo los nacidos en la península ibérica tuvieron el derecho de conservar la nacionalidad española, para ello se habilitaron registros en los consulados españoles en toda la isla. En aquel entonces unos 66.000 cabezas de familia lo hicieron. Legalmente sus descendientes podrían reclamar la nacionalidad española, si llegase a aprobarse una ley redactada en los términos que recoge el “Pacto Progresista” firmado entre el Partido Socialista y los neocomunistas de PODEMOS. Por el simple hecho de haberse registrado en los consulados estas personas y sus descendientes siguen siendo españoles de pleno derecho, aunque ellos mismos no lo sepan y España no los reconozca como tales.

¿Quién les quitó la ciudadanía, Estados Unidos o España? ¿Por qué si ya eran españoles perdieron esa condición?

Es muy interesante tu pregunta y me agrada poder explicarlo. Como te decía antes, el acuerdo firmado entre España y Estados Unidos impedía que los naturales de la isla pudieran conservar la nacionalidad española. En aquellos años el derecho de “opción” cuando se producían cesiones territoriales era la norma en el derecho internacional; sin embargo, los nacidos en la isla no tuvieron esta posibilidad. Este desafuero fue denunciado por la comisión negociadora de París que presidia Eugenio Montero Ríos y así quedo registrado en las actas, pero a pesar de todos los esfuerzos de Montero, Estados Unidos no cedió a la petición de los españoles. Esta injusticia podría invalidar el artículo IX del tratado, pero hasta el día de hoy ningún jurista se ha animado a dar la batalla. Meses después, el gobierno español con el objetivo de no pagar las pensiones de sus veteranos en Cuba, publicó un real decreto aclarando que “perdían la nacionalidad española los habitantes de los territorios perdidos, cedidos o vendidos por España”. Esa es la historia, la verdadera historia de lo que sucedió. Al final el gobierno español se aprovechó de una ilegalidad cometida contra sus propios ciudadanos para no pagar las pensiones que debía a los veteranos de guerra y a sus familiares.

¿Podrían los descendientes de esos isleños que fueron registrados como españoles obtener ahora la nacionalidad española?

No, por el momento no existe ninguna ley que permita que los descendientes de españoles, que repito, tuvieron en aquellos años difíciles el patriotismo, el coraje de inscribirse en los registros consulares, y que luego, a través de los años siguieron mantenido vivas las tradiciones hispanas en sus familias, de recuperar la nacionalidad española a la que tienen pleno derecho. El Código civil español está lleno de parches que, dados los acontecimientos históricos a los que he hecho referencia antes, han sido incluidos precisamente, para limitar el acceso a la nacionalidad. Una verdadera locura, pero así somos.

Usted afirma que en Cuba no hubo una Guerra de independencia, sino una Guerra civil, ¿se basa para esta afirmación en el número de cubanos Voluntarios que participaron en la conflagración? ¿Quiénes eran los Voluntarios?

Las cifras son claras y ya no hay nadie que las ponga en duda: hubo más cubanos luchando por España que lo contrario. Es la definición misma de la Guerra civil ¿verdad? Pero más allá de ese hecho probado por historiadores acreditados… los cubanos de Güira de Melena eran tan españoles como los de Alcorcón, lo decía la Constitución española vigente en aquella época, no yo. Así es que en realidad hubo dos guerras civiles, una entre los nacidos en la isla, y otra mucho más importante a escala de la nación entre los propios españoles que éramos todos. Es muy importante la pregunta que me hace sobre los voluntarios porque no eran los únicos que luchaban a favor de España, también entre otras estructuras paramilitares estaba los guerrilleros, los bomberos y las milicias de color… Estudios realizados en Cuba prueban con creces que esas milicias estaban formadas en su mayoría por nacidos en la isla, sus mandos eran por lo general peninsulares o descendientes de estos. Hay que separar a los voluntarios de La Habana, en su mayoría nacidos en la península, del resto. Es importante hacer esta aclaración porque el cuerpo de voluntarios arrastra un oprobio histórico que en realidad no le corresponde para nada.

¿Y qué suerte corrieron los Voluntarios, qué pasa ahora con sus descendientes?

Al final de la guerra quedaron abandonados por España casi 100 mil paramilitares cubanos que defendieron la soberanía española a capa y espada, personas que como te comenté antes se quedaron viviendo en Cuba porque también eran cubanos y tenían a sus familias allí, igual que la minoría independentista que propició la intervención norteamericana. Contrariamente a los rebeldes que tuvieron el derecho a una prima de desmovilización, toda esta gente y sus familiares se quedaron sin nada. Esa injusticia también debería ser reparada permitiendo que sus descendientes obtengan sin más dilación el acceso a la nacionalidad española. ¿Qué pasó con todos los que lucharon por España al final? Pues nada, Cuba vivió un proceso de transición bastante ejemplar, orquestados por los norteamericanos, claro. Hay que reconocerlo. En apenas 4 años los odios de guerra fueron dejando paso a una época de prosperidad donde todos cabían. Hay que decir la verdad los artífices de esa transición fueron los propios generales rebeldes empezando por Máximo Gómez, que perdió la poca salud que le quedaba recorriendo la isla promulgando la paz y la concordia entre cubanos. Ese periodo, prácticamente incruento, comparado con los años de guerra civil anterior no tiene parangón en la historia de la isla, incluso durante el siglo XX. En el Escambray, por ejemplo, murieron más personas que durante aquella transición, donde si bien hubo su asesinato o linchamiento, todo trascurrió con normalidad casi ejemplar.

¿Cuántos cubanos han logrado naturalizarse españoles en los últimos años y cuántos se encuentran pendientes, trabados en los trámites para llegar a serlo?

Alrededor de 200 mil cubanos han podido accede a la nacionalidad española por diferentes vías. Una primera reforma del Código civil conocida como ley 36, permitió a partir de 2006, que todos los hijos de españoles nacidos en España pudieran hacerlo. La otra gran oleada empezó en 2007 con la ley 52/7, conocida en Cuba como “de nietos”, que permitió el acceso a otras categorías de descendientes. En Cuba casi 400 mil personas solicitaron acogerse a la ley, pero muchos fueron denegados por carecer de los certificados necesarios. Con el tiempo todo se fue complicando porque se produjeron abusos, presentación de falsos documentos o venta de abuelos españoles a otras familias; cosas que hicieron que el consulado comenzara a pedir requerimientos que inicialmente no estaban exigidos por la ley 52/7. A este complejo panorama se sumó el hecho de que el Partido Popular llegó al poder en España en plena crisis de 2012. El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación recortó los contratos temporales en los consulados lo que ralentizó aún más el proceso. En la actualidad se estima que quedan por resolver unos 50 mil expedientes, pero estas cifras no son oficiales.

¿Por qué se hacen tan engorrosos estos trámites?

La verdad es que los trámites consulares son bastante laboriosos en Cuba, primero porque todo el trabajo está concentrado en La Habana y no hay transporte. Los españoles en Cuba están desperdigados por todo el territorio, sobre todo en las provincias centrales. Como en Cuba nada funciona, pedir un certificado de matrimonio, de nacimiento o defunción es casi misión imposible. No hablemos ya de acceder al registro de españoles o a los archivos nacionales donde están registrados los barcos que llegaban de España cargados de asturianos, andaluces y extremeños. La otra razón es porque los cubanos utilizan el pasaporte español para instalarse en Estados Unidos y el Departamento de Estado protestó vigorosamente, tal y como lo destaco la prensa española hace algunos años. Así es que todos estos factores reunidos han hecho que los trámites se compliquen hasta el absurdo.

Muchos cubanos estaban esperando a que fuera aprobada en España una ley donde tanto los nietos como los bisnietos de españoles pudieran adquirir la ciudadanía. ¿Qué ha pasado con esta ley? Hasta el presente, ¿qué nivel de parentesco se toma en cuenta para poder adquirir la nacionalidad española?

Los primeros en proponer una reforma profunda del Código civil fueron los comunistas de Izquierda Unida en 2016, la propuesta se incluyó en el pacto que se firmó entre esta agrupación y Podemos. Como resultado de esta iniciativa se presentó en el Congreso una proposición de ley en diciembre de 2016; sin embargo, Podemos no hizo nada por sacarla adelante y la propuesta decayó al final. El año pasado una senadora de Izquierda Unida, Sara Vilà, hizo una propuesta similar en la Cámara alta, pero también quedó desestimada al final de la legislatura. En la actualidad existe un pacto de gobierno entre socialistas y neocomunistas para sacar adelante una propuesta similar a la del 2016, pero por el momento no se ha presentado ningún texto en el Congreso. La señora Vilà volvió a presentar en diciembre pasado la misma propuesta decaída en la legislatura anterior. A mi juicio esta es la que va a salir adelante. Lamentablemente, la misma no propone una reforma integral del Código civil, sino que enmienda 4 injusticias creadas por la ley 52/7. Si sale adelante, lo cual es muy probable, podrían acceder a la nacionalidad los hijos mayores, los nietos de las abuelas nacidas antes de 1978, los hijos de españoles que olvidaron reclamar la nacionalidad antes de los tres años de haber alcanzado su mayoría de edad y los que tuvieron que renunciar a la nacionalidad para poder trabajar en los países de acogida. Lo que quiere decir que otras categorías de nietos, incluyendo a los hijos de españoles fallecidos no podrán acceder. Esto es lo que hay hasta el momento. Naturalmente la web “Españoles de Cuba” que dirijo sigue esta información desde el principio y por supuesto que mantendremos al tanto a todos nuestros lectores.

¿Y los hijos menores de edad de quienes obtienen la ciudadanía podrían automáticamente obtenerla?

Son los hijos mayores los que se quedaron fuera de la ley anterior. Los hijos menores de edad adquieren automáticamente la nacionalidad española de sus padres; sin embargo, si viven fuera de España, están obligados por ley a manifestar su deseo de conservarla dos años después de haber alcanzado la mayoría de edad, de lo contrario la pierden. Los casos de personas que han ido a renovar el pasaporte en el consulado, y a las que le comunican que no pueden viajar porque han perdido la nacionalidad española son legión en los consulados iberoamericanos.

¿Cuán española sigue siendo la Isla de Cuba a pesar de los años que han pasado desde la salida de España, del significativo número de cubanos en USA y de los nocivos efectos del comunismo sobre el pueblo?

Cuba ya no es española pero, ¡ojo! tampoco es cubana. Era muy española en 1959, ahora sólo quedan ruinas. Todo el tejido económico de la pequeña empresa lo llevaban los bodegueros españoles, el comercio de exportación y el mayorista también. Casi toda esa gente vive en Estados Unidos ahora o está muerta. Por otro lado, las tradiciones cristianas fueron abolidas y prohibidas, mientras que las dificultades en el racionamiento acabaron con las uvas, turrones y polvorones de navidad. Con el resto de las costumbres españolas, principalmente culinarias ocurrió lo mismo, garbanzos, chorizos, jamón serrano y frijoles blancos pasaron a la historia. No hablemos ya de los vinos… El castrismo por su parte, como todo populismo, quiso fabricar a “verdaderos cubanos”. Ese proceso significaba eliminar todo lo español de la cultura. Dicho en otras palabras, automutilarnos como pueblo. A fin de cuentas, no se puede defender una identidad contra la cual se “ha luchado durante más de 100 años”, y sobre la cual se ha pretendido triunfar tras una “heroica” guerra de “independencia”. Los españoles se sienten en casa cuando pisan la isla, pero el abismo es hoy casi insondable.

Dirige la Asociación Autonomía Concertada para Cuba que ‘reclama la reunificación de la Isla con España’. ¿Sobre cuáles bases sustenta este reclamo de tan grande envergadura? ¿Ciertamente cree que pudiera ser posible?

A pesar de todo eso creo que no todo está perdido, a fin de cuentas, lo que hizo una política voluntarista del Estado lo puede deshacer otra política voluntarista en sentido contrario. Basta con quererlo y conseguir la adhesión popular a ese proyecto. Las bases sobre las que se sustenta la idea están a la vista: ningún sistema político aplicado por nuestras élites a través de la historia ha funcionado. La única opción que no hemos ensayado en la que quedó abolida con la intervención norteamericana, o sea, la Autonomía. Pocos los recuerdan o lo saben, pero Cuba fue la primera Autonomía española en la historia moderna. Durante el año que duró, se produjeron avances sociales y políticos desconocidos hasta la fecha, de los que se beneficiaron todos los naturales de la isla, incluyendo a los negros. El interés que ponen los historiadores oficialistas en denigrar todo lo alcanzado durante ese periodo, considerando que las reformas llegaron “demasiado tarde” hacen pensar que todavía queda mucha tela por donde cortar. Además, Cuba reunificada con España podría mantener los “logros” del socialismo y conseguir una transición pacífica e incruenta hacia la economía de mercado. Como región ultraperiférica de Europa, la isla se beneficiaría con la transferencia de fondos estructurales lo que le permitiría una rápida reconstrucción. Terminar con el castrismo no es ideal que mueva a la población dentro de Cuba; sin embargo, una ley extendida de nacionalidad, y la voluntad por parte de España de invertir recursos en ese proyecto con ciertas garantías entre ambas partes, podrían cambiar nuestro triste destino como pueblo desgajado por intereses económicos de su verdadera nación. Llegados al punto en que estamos en la actualidad, cualquier cosa es posible. Nadie, ni siquiera Estados Unidos, podría oponerse a un plebiscito vinculante entre los pueblos de ambas naciones, pero primero España tendría que mover ficha. Por ejemplo, extender la nacionalidad a los bisnietos tendría como consecuencia que 7 u 8 millones de cubanos pudieran adquirir la nacionalidad española. De un plumazo se estaría cambiando la historia ¡y sin tirar un tiro! A la escala de la historia mundial este suceso sería tan o más importante que la caída del muro de Berlín, sobre todo, porque detrás de Cuba vendrían otros países iberoamericanos desencantados de sus “independencias” a sumarse al movimiento.

¿Estaría España lista, en el caso hipotético de que esto ocurriera, para asumir nuevamente a Cuba como una provincia autónoma?

En la actualidad, las élites españolas, que no España, cuidado, no están por la labor, esa es la triste verdad; de ahí a preguntarse si el país está por la reunificación va un trecho muy importante que no me atrevo hoy por hoy ni siquiera a considerar. Que nadie haya visto en la Península el alcance de este proyecto dice mucho del grado de depauperación moral de la clase política y de la intelectualidad española, pero, sobre todo, del daño que ha hecho a nuestros pueblos el haber asumido los tópicos de la Leyenda negra. Tiene usted razón, España sola no podría asumir el coste de la reconstrucción en Cuba, pero contrariamente a 1898, la Península no está sola. Dado el contexto geopolítico actual, Europa, con tal de contrariar a Donald Trump, podría sumarse a ese proyecto, incluso servir de mediador con Estados Unidos para llevarlo felizmente a cabo. A la larga todos saldríamos ganando, los cubanos con una transición “dulce” hacia la economía de mercado, España con más peso político en Europa y Estados Unidos a mediano plazo, con un problema menos que resolver. También en ese nuevo contexto, las reivindicaciones nacionalistas de catalanes y vascos pasarían a un segundo plano porque ese proyecto común nos habrá devuelto a todos la esperanza.

Muchas gracias por la confianza, pero sobre todo por invitarme a compartir con sus seguidores algunas de mis ideas sobre temas que me parecen importantes y que hasta ahora no se habían abordado en la palestra pública.

2 COMENTARIOS

  1. Es hora de hacer justicia….muchos Españoles tuvieron que renuciar a su nacionalidad obligados para trabj en aquella epoca y a casarse para establecerse aca….la sede española pedia documentos imposibles..como es la entrada al pais…muchos salieron sin tener un gallo español y los verdaderos excluidos….España debe de devolver ese derecho a sus hijos y nietos…

  2. En 1898 fueron los mismos criollos cubanos que soñaban con la anexsion de Cuba con EE.UU, decian que NO CON ESPAÑA SIEMPRE CON EE.UU, pais soñado grande y libre, para cumplir con las obligaciones de la ciudadania de un pais grande y libre, Despues de la lucha contra España fomentada por los criollos cubanos mantuanos, los mambises y los anglosajones del norte ¿Ahora quereis ser españoles? cubanos sois unos legos,candidos e ignorantes ingenuos y pensamientos agoreros, LOS PENSAMIENTOS DE LOS MAMBISES CUBANOS abigarrados en la desaliñada perniciosa empatia en parte de los criollos mantuanos hacendados que querian la anxsion de Cuba a EE.UU, es patente y reconocido por España y el pueblo español que los hijos y nietos de aquellos cubanos fueron los primeros verdugos de la raza española en la Antilla ¿Ahora quereis que se os reconozca, y NO RECONOCEIS el mal y la guerra que hicisteis a los españoles matando y degollando a golpe de machete cuando Cuba era una provincia de Ultramar española como lo son Canarias y Baleares? (Ahora ya no lo Es) Lo mejor quedaros en vuestra isla que en España teneis muy poco que hacer, QUE QUIEN NADA SE LE HA DADO, NADA SE LE PUEDE PEDIR (NO NOS REGALARON GUANTANAMO COMO A LOS ANGLOSAJONES DEL NORTE). No se os quiere, como vuestro desaliñado heroe Marti que hijo de españoles murio luchando y matando a los españoles, Nota quedaros en vuestra isla que España esta muy pero que muy lejos al otro lado del Oceano. Cuba para los cubanos por los siglos de los siglos, y España para y por los españoles.Nota- Suplicad a los estados unidos que quereis ser como parte, como Puerto-Rico. vuestros amigos los norteamericanos que les regalasteis Guantanamo por expulsar a los españoles..Los españoles fuimos vencidos, pero NO convencidos. Cubanos no nos disteis nada a los españoles, nada nos pidais.

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