Imagen: Servidor con sendas botellas de vino dulce de Málaga y cava extremeño

Nos levantamos estos días con noticias como el descarado favoritismo del ¿gobierno? para con los productores catalanes de cava, para perjuicio de los productores extremeños y valencianos:

https://www.abc.es/espana/catalunya/economia/abci-gobierno-alinea-productores-catalanes-y-pone-freno-cava-extremeno-y-valenciano-201912301347_noticia.html

Habrá quien esto lo considere novedoso, o quien le eche las exclusivas culpas a los años de Zapatero, pero como dice el historiador quiteño Francisco Núñez del Arco (1), el que no sabe de Historia no sabe de nada. El problema no es el favoritismo este del cava de ahora, sino que esto viene desde el siglo XVIII. En el mentado siglo, la Casa de la Contratación que regulaba el comercio con los virreinatos americanos se trasladó de Sevilla a Cádiz. La medida supuso que muchos nobles sevillanos se replegaran en sus propiedades e invirtieran en ellas, notándose así crecimiento económico y demográfico progresivo. Cádiz se confirmó como gran emporio económico, y sea como fuere, la Andalucía atlántica continuó con su empuje comercial y cultural, como motor de las Españas.

Empero, ya en los años de Carlos III (2), se decretó la política de libre comercio, acabando con el monopolio andaluz-americano, y beneficiándose de esta medida puertos como Málaga, La Coruña, Santander, Valencia, Barcelona o Tortosa. Es aquí cuando comienza el despegue económico catalán (3), pero no por la libre competencia, sino por el favoritismo que muchos «cortesanos» tuvieron para con los comerciantes e industriales catalanes a pesar de que una parte de los catalanes habían apoyado al invasor archiduque de Austria, el mismo que, aliado de ingleses y holandeses, provocó una Guerra de Sucesión tan cruenta como innecesaria. Lejos de ser castigados, este rincón del nordeste ibérico fue muy beneficiado; a tal punto que el proteccionismo para con el textil catalán ya en el siglo XIX supuso la ruina de la incipiente industria del lino gallego, provocando la emigración masiva de este pueblo del noroeste en una época de fuertes incertidumbres económicas y políticas.

Los Borbones, lejos de perjudicar a Cataluña, la favorecieron sistemáticamente.

La industrialización y el crecimiento económico de Cataluña, planeado muchas veces de puertas para adentro por corruptelas políticas, fue hecha a costa de buena parte de la Península e islas adyacentes; y así, en el mentado XIX, buena parte del resto de España estuvo obligada a consumir el textil catalán.

Fueron catalanes, asimismo, los que en este siglo ya controlaron, amén del comercio con Cuba, el nefasto tráfico negrero (4); entre ellos, un antepasado del corrupto secesionista Artur Mas.

Pues bien, habida cuenta de que espero con ansias el 2020 (pues en el 2019 la cosa ha estado más dura que la rodilla de una cabra), para terminar el 2019 he comprado, entre otras cosas, una botella de moscatel de las proximidades del terruño del gran Bernardo de Gálvez (5) y una botella de cava de Almendralejo (Badajoz). Nunca he sido partidario del boicot a los productos catalanes; de hecho, es notorio cómo un conocido productor de cava era el primero en apoyar y hasta sufragar las manifestaciones antiseparatistas en Cataluña, ondeando fervorosamente la bandera española. Sin embargo, eso es una cosa y otra este favoritismo descarado hacia una oligarquía que siempre se alinea y lame la bota de quien esté en el poder (y que lleva años apando y financiando el separatismo), quebrando el mercado nacional a costa de los más débiles. Porque entre el favoritismo hacia la oligarquía catalana y que toda España deba pagar el paraíso fiscal conocido como «cupo vasco» a aquella otra oligarquía separatista, amante de ideas de odio racista (6) y enervada por un clero enloquecido que, cual teología de liberación de derecha, apoyó hasta el terrorismo de ETA-salvando honrosas excepciones-, no ha supuesto sino la despoblación de buena parte de la Península y el estancamiento económico más cruel para el mayor beneficio catalán y vascongado. Así que yo no sé si voy a resolver muchas cosas comprando cava extremeño y vino malagueño; pero desde luego, si con ello puedo contribuir con un granito de arena a los más castigados y castigar -valga la redundancia- a los más golfos y explotadores (7) que encima son favorecidos por el narcosocialismo (8) que nos amenaza (así como fueron favorecidos por todos los gobiernos anteriores), ya es algo.

Feliz 2020. Y que Dios nos coja confesados.

NOTAS

(1) Sobre Francisco Núñez del Arco, véase: https://www.facebook.com/elotroecuador/

(2) Sobre Carlos III, véase:

(3) De hecho, no siempre se emigró a Cataluña para trabajar; durante siglos fue al contrario, y no en vano, en Sevilla la Hermandad de Montserrat fue fundada en el siglo XVI por catalanes afincados en la ciudad que fue conocida como puerto y puerta de Indias.

(4) Sobre los negreros catalanes, recuérdese:

(5) Sobre Bernardo de Gálvez, sígase la entrevista:

(6) Sobre las ideas del separatismo vasco, recuérdese:

(7) Que el separatismo haya prendido con especial virulencia en las regiones más ricas y opulentas de España no es sino la confirmación de que el realismo mágico no es algo exclusivo de Hispanoamérica, sino que respira plenamente por los poros ibéricos.

(8) Sobre el narcosocialismo, dejamos el último artículo al respecto. Al final del mismo pueden enlazarse los anteriores:

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