-Muy buenas, estimado Manuel. Muchas gracias por aceptar la entrevista para “Españoles de Cuba”.  Háblenos un poco sobre su trabajo y su situación actual.

Tras haber dejado atrás mi etapa laboral ocupo mi tiempo en continuar cultivando las Humanidades y la Técnica. Investigo y publico sobre diversos temas referentes a Málaga, poniendo especial énfasis en sus infraestructuras y en sus personajes. En ello los Gálvez ocupan un lugar muy preferente.  Además dirijo la revista Péndulo, editada por el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Málaga. Tiene una  proyección internacional y abarca una amplísima temática: Arte, Ciencia, Historia, Tecnología… 

-¿Cuándo y por qué fundaron la Asociación Bernardo de Gálvez? Háblenos sobre sus actividades y proyectos.

El año 2000, junto con mi amigo Francisco Cabrera, compañero en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y en la Real Academia de la Historia, comencé a investigar sobre la figura de Bernardo de Gálvez, por entonces apenas conocida y prácticamente olvidada, lo cual resultaba muy extraño. Comenzamos por analizar la bibliografía existente –mucho más abundante en Estados Unidos que en España– y nos llamaron la atención algunas inexactitudes o incluso algunas afirmaciones injuriosas sobre Bernardo de Gálvez y los miembros de su familia. Ello nos animó aún más a continuar nuestra tarea de investigación, y comenzamos a profundizar en las fuentes primarias, es decir en la documentación conservada en diversos archivos y bibliotecas.

Fue sorprendente comprobar que varias de las publicaciones existentes no eran otra cosa que una copia de otros textos anteriores, que en buena parte habían ignorado, fabulado o falseado la historia. Era claramente evidente que muy pocos habían utilizado la amplia documentación archivística sobre los Gálvez, salvo muy contadas excepciones. Consecuentemente la segunda fase de nuestra labor se centró en estudiar los documentos originales, y para ello nos fue muy útil el desarrollo de Internet –y la ayuda que nos prestaron algunos queridos amigos– porque pudimos acceder a importantes repositorios documentales del extranjero.  

Ello nos permitió comenzar a publicar los primeros resultados de nuestra tarea en algunos libros y sobre todo en la revista Péndulo. En el año 2008, considerando que para recuperar la insigne memoria de Bernardo de Gálvez era más adecuado hacerlo fuera del ámbito académico, un grupo de amigos liderado por Enrique Ferrer (q.e.p.d.) decidimos crear una asociación cultural, abierta a quienes compartiesen nuestros afanes. Y así nació la Asociación el 1º de mayo de dicho año. Para corregir uno de los muchos errores transmitidos de libro en libro en el nombre de la Asociación incorporamos su segundo apellido, que fue Gallardo y no Madrid. Además, en nuestro emblema quisimos que figuraran las banderas de México y de Estados Unidos junto a la de España, porque Bernardo de Gálvez es un héroe de las tres naciones.

Continuando nuestras investigaciones conseguimos averiguar el lugar exacto en el que reposan sus restos en la iglesia del Colegio Apostólico de San Fernando, en México. Por ello, a fines de agosto de aquel año 2008, organizamos un solemne y emotivo acto para colocar una gran lápida en su tumba.  Fue un importante paso para recuperar a Bernardo de Gálvez.

Nos referiremos ahora a la más feliz y trscendental consecuencia de nuestro trabajo. El año 2009, en el Archivo de Indias, localizamos una carta enviada en 1779 a Bernardo de Gálvez por el patriota norteamericano Oliver Pollock, solicitándole que permitiese que se le pintara un retrato, que sería enviado al Congreso de Estados Unidos, en donde quedaría colgado en agradecimiento a su decisiva ayuda a la Independencia de Estados Unidos y en reconocimiento a cuanto España estaba aportando a la causa de la Libertad de las Trece Colonias, sublevadas contra la tiranía inglesa.

A fines de ese mismo año logramos localizar en los Archivos Nacionales de Estados Unidos un documento que resultaría de excepcional trascendencia. Fue firmado el día 9 de mayo de 1783 por el presidente del Congreso, Elías Boudinot, y en él se comunicaba a Oliver Pollock que el retrato de Bernardo de Gálvez, recibido el día anterior, quedaría colgado en el Congreso.

Estos dos documentos fueron publicados el año 2010 en la revista Péndulo. Pero nada ocurrió, pese a que nos ocupamos de difundir la revista en todos los foros posibles. Nadie dio importancia a tan relevante información. Y, por otra parte, nuestras pesquisas en Estados Unidos para localizar el retrato no dieron resultado alguno.

En la primavera del año 2013, Teresa Valcarce Graciani, una española que vive y trabaja en Washington, conoció casualmente el caso, gracias a un artículo publicado por Regina Sotorrío en el diario Sur de Málaga. Llena de entusiasmo intentó localizar el ya citado retrato de Bernardo de Gálvez, pero tampoco tuvo éxito: en Estados Unidos se desconocía el asunto y nadie sabía nada del mismo. Ante esta circunstancia, la Asociación decidió que se pintara una copia del mejor retrato existente de Bernardo de Gálvez, propiedad de la familia malagueña De Haya-Gálvez y atribuido a Mariano Salvador Maella, copia que realizó gratuitamente el malagueño Carlos Monserrate gracias a la intervención de Alfonso Vázquez. Este retrato fue llevado a Washington por el entonces presidente de la Diputación, Elías Bendodo, que se lo entregó personalmente a Teresa Valcarce, para que ella intentara que fuera aceptado por el Congreso.

Y así ocurrió, gracias a su inteligencia y a su tenacidad, y gracias por supuesto a que el senador Robert Menéndez, líder de los hispanos, apoyó la iniciativa. Este es el pormenorizado relato del porqué y el cómo el retrato de Bernardo de Gálvez quedó colgado en el Capitolio el 9 de diciembre de 2014. Habían transcurrido 231 años desde que el Congreso norteamericano aprobó tributar tan singular reconocimiento a Bernardo de Gálvez.

Fue una consecuencia directa de este gran acontecimiento, como afirmó públicamente el congresista por Florida Jeff Miller, que días más tarde a Bernardo de Gálvez, por acuerdo de ambas cámaras del Congreso, se le concediera el honroso título de Ciudadano Honorario de Estados Unidos, concedido antes solamente a otras siete personas.

Esta información puede resultar demasiado prolija, pero considero conveniente que sea conocido un proceso que fue arduo, complejo y emocionante. Sobre las actividades desarrolladas por la Asociación Bernardo de Gálvez y Gallardo nada mejor que visitar nuestra web: www.yosolo.org    

-¿Qué significa para vd. la figura de Bernardo de Gálvez? ¿Cómo puede inspirarnos hacia el futuro?

De esta egregia figura llaman la atención su heroísmo, sus éxitos militares o sus cualidades como gobernante. Pero a mi juicio lo más importante de su personalidad es su calidad humana: su bondad, su inteligencia, su tenacidad, su fidelidad al honor, al deber, a su patria y a su rey. Hay que señalar que Bernardo de Gálvez padeció un mal crónico durante los últimos 9 años de su vida, y esa enfermedad fue la causa de su fallecimiento, al poco de cumplir los 40 años. Consecuentemente Bernardo de Gálvez es atemporal, porque su ejemplo trasciende su época, y resulta un modelo para ser imitado en cualquier tiempo y circunstancia.

-¿Cuáles son los principales lazos que pueden unir a España y a Estados Unidos?

Fundamentalmente la Lengua y la Historia. El avance del conocimiento y el uso del idioma español en Estados Unidos es acelerado. Y respecto a la Historia, la recuperación de la insigne figura de Bernardo de Gálvez ha supuesto un auténtico trampolín para impulsar que se recupere la memoria de los siglos de historia compartida. Es tarea imperiosamente necesaria conseguir que el pueblo norteamericano reconozca que sin España no hubiesen conseguido la independencia proclamada en 1776. Pero en un sector de la actual población norteamericana hay ciudadanos, conocidos por el acrónimo WASP, que son muy reacios a aceptar tales evidencias. Por ello la tarea es ardua y exigirá tiempo, trabajo y constancia.  

-¿España debería mirar más hacia América? ¿En qué sentido?

La Leyenda Negra ha sido nefasta. España no tuvo colonias. Pero la guerra propagandística que se inició en el siglo XVI para desacreditar la labor de España en el Nuevo Mundo presidió la política holandesa, británica y francesa, y se ha mantenido hasta nuestros días, lo que supone una auténtica infamia. Ya lo dijo Von Clausewitz: la guerra es la continuación de la política, pero por otros medios. Muchos han hecho cuanto ha sido posible para borrar de la Historia el lema Fiat lux que presidió la labor civilizadora hispánica: desde 1492 hasta fines del siglo XVIII, España fundó en el Nuevo Mundo 27 Universidades y 20 Colegios Mayores en América y Filipinas. Es aberrante que en algunas zonas el “Columbus day” haya sido sustituido por el “Día de los pueblos indígenas”.

Al igual que ocurrió con el nacimiento de España como nación, el imperio español fue también un sinecismo, en contra del lucrativo colonialismo que ejercieron sin pudor ingleses, franceses, holandeses y posteriormente en África, germanos y sobre todo belgas, con procedimientos que constituyeron crímenes contra la Humanidad, tan horribles como el Holocausto del pueblo judío. 

Hoy no es posible ignorar que la Guerra de la Independencia española, motivada por la invasión de los ejércitos de Napoleón –el Hitler del siglo XIX— fue aprovechada por el Reino Unido para “atizar” contra España la insurrección de los criollos americanos, es decir de las clases dirigentes.

El objetivo de los británicos era acabar con la hegemonía española y dividir los dominios hispanos en pequeñas repúblicas a las que poder colonizar, y para conseguirlo compró los servicios de muchos líderes cuyas biografías, como se ha demostrado, no fueron precisamente ejemplares.

Aún hoy Hispanoamérica está pagando las consecuencias del nefasto proceso de emancipación, que provocó el derramamiento de mucha sangre indígena y creó unos regímenes mucho peores que el preexistente. El gran error de España fue la falta de visión estratégica para anticiparse a lo que desde los años finales del reinado de Carlos III y como consecuencia de la independencia norteamericana se veía venir. Pero el egoísmo de las élites españolas y el mal gobierno del sucesor del rey ilustrado no lo hizo posible. En el lamentable siglo XIX español la situación degeneró. La Guerra de la Independencia fue una epopeya pero también una hecatombe. El gran Cánovas, pese a sus esfuerzos y a su inteligencia, no logró enderezar la viciada política de la época, y ello provocó la pérdida de los últimos restos de los dominios en América y Filipinas, sin olvidar las consecuencias derivadas de la doctrina Monroe.    

Y, respecto a Estados Unidos, valga como ejemplo el reciente caso suscitado por la retirada de una de las campanas que jalonan el Camino Real de California, abierto por los españoles a fines del siglo XVIII. Cediendo a la ignorancia y a la intolerancia de grupos minoritarios que descienden de algunas tribus indígenas de la zona californiana, entre cuyas “hazañas” está haber decapitado una estatua de Fray Junípero Serra, la Universidad de California-Santa Cruz ha decidido retirar una de esas campanas. Consecuentemente perseguimos que esa campana se traiga a Málaga y que ocupe un lugar destacado en recuerdo y homenaje a José de Gálvez, tío de Bernardo, que en 1769 fue el impulsor de la exploración, evangelización y civilización de la Alta California, en lo que Fray Junípero Serra tuvo un extraordinario protagonismo.  

El problema no es solo el vandalismo o la incultura de esos pequeños grupos: lo que resulta francamente penoso es que muchos norteamericanos cultos actúen contra la Historia, olvidando que aquel humilde fraile franciscano fundó 21 misiones en la Alta California, llevando la civilización a este amplísimo territorio y con ello, además, España evitó que aquellos inmensas e inexploradas regiones terminaran siendo ocupadas por el imperio ruso. Hoy miles de nombres españoles jalonan los actuales estados de la costa del Pacífico.

La floridiana ciudad de San Agustín fue la primera establecida por España en el actual territorio continental norteamericano. En Florida los españoles fundaron casi 130 misiones. Varias de ellas desaparecieron por diversas causas. Pero unas 100 fueron destruidas por los ingleses. Hoy no queda ninguna.

La realidad histórica que supuso el exterminio de los amerindios por los ingleses no puede negarse. Ni tampoco que en su proceso expansionista los norteamericanos acabaron con la inmensa mayoría de la población autóctona. En California, en el comedio del siglo XIX, “cazar” indios fue una actividad impulsada y premiada por el gobierno del estado: se pagaba por cabellera de indio que el “cazador” presentase, diferenciado entre las de adultos y las de niños. Así se produjo la práctica extinción de las tribus que habitaban el territorio norteamericano. Hoy los amerindios que sobrevivieron al exterminio  están casi en su totalidad internados en las llamadas “reservas”.

España actuó de forma totalmente distinta. Por supuesto que hubo fallos, errores e injusticias, pero basta echar un vistazo a los porcentajes de población indígena o mestiza en Iberoamérica y compararlos con el paralelo índice de la población autóctona norteamericana. Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y desde los primeros años de presencia española la defensa del indio constituyó una constante preocupación de la Corona. Ningún país del mundo tiene un corpus legal como el que forman las llamadas Leyes de Indias. 

Es de admirar, no obstante, que Estados Unidos se constituyera en nación bajo el lema  e pluribus unum,  mientras que en el resto del continente americano el devenir de la emancipación fue bien diferente. Los ingleses aplicaron contra España el divide y vencerás.

Como consecuencia de todo lo dicho es quizá América la que tendría que mirar más a España, pero para conseguirlo tenemos que lograr recuperar la verdad de la Historia, incrementar las relaciones culturales y estrechar los intercambios económicos.

-“Europa” sigue siendo una suerte de paradigma no sólo para Hispanoamérica, sino también para España. “Europa” se asocia a “libertad”, “progreso”, “tolerancia” … ¿Cuál es su opinión al respecto?

Lamento no compartir la totalidad de esa aseveración. Por supuesto que Europa es un sueño para los pueblos hispanoamericanos. Pero no puede olvidarse que Europa se ha desangrado en guerras intestinas desde el siglo XV. La lucha de españoles, germanos, ingleses, rusos y galos por la hegemonía en Europa a partir del Congreso de Viena, precedido por el feroz imperialismo de Napoleón, y con el añadido de la irrupción de la doctrina marxista como consecuencia de la injusticia social, trajo consigo una auténtica cadena de sangrientos conflictos.

Europa ha sido siempre un gran y contínuo campo de batalla. Cabía suponer que la Ilustración y la Revolución Industrial traerían paz además de progreso. Pero no fue así, porque desde el 14 de julio de 1789 en que comenzó la Revolución en Francia hasta la segunda Guerra Mundial el odio entre hermanos experimentó un enorme salto a peor, adobado por el comunismo y el nazismo. Por fortuna el fin de tanta guerra y tanta sangre comenzó cuando un pequeño grupo de líderes políticos liderado por Robert Schuman, a partir de 1950, comenzó a dar los primeros pasos para forjar la Unión Europea.

Es decir: España es hoy plenamente europea, y por ello mi citada discrepancia con el parte del enunciado de la pregunta. Pero no podemos dejar de admitir que hoy España se enfrenta al populismo y al nacionalismo, y albergo la esperanza de que lleguen a ser superados. En el camino que España ha debido recorrer para ser una potencia plenamente europea hubo de superar obstáculos muy difíciles. Uno de los más lacerantes fue no haber sido “agraciada” por el Plan Marshall, que permitió comenzar e impulsar la reconstrucción de Europa.

-¿Qué es para vd. la Hispanidad? ¿Cómo se puede desarrollar este concepto en la teoría y en la práctica? ¿Cuáles son a su juicio los lazos que más unen a los pueblos hispánicos?

Comienzo por el final: los lazos más fuertes, en mi opinión, son la lengua y la sangre que compartimos los miembros de la comunidad hispanoamericana. Consecuentemente la Hispanidad, en mi modesta opinión, es un conjunto cultural que nació hace cinco siglos, y que se ha forjado en la mutua asimilación, en la integración. Eso es lo que se denomina sinecismo, término que deriva de la historia griega. Creo que el reforzar las relaciones culturales y económicas son hoy la principal herramienta para mantener y vitalizar esta comunidad. Y, antes que todo, conseguir que los hispanos conozcan la realidad de lo que fue la acción de España en el Nuevo Mundo, desmontando la infamia y la falacia que crearon la “leyenda negra”. De ella deriva, por ejemplo, el lamentable rencor hacia España que manifiestan hoy algunas élites y algunos indigenistas y populistas hispanoamericanos.

-¿Y es posible desarrollar la idea de Hispanidad en Estados Unidos?

Por supuesto. Para ello es ineludible recuperar y difundir la historia común, es decir, lograr que la clase dirigente de Estados Unidos reconozca y valore la  decisiva contribución de España a su Independencia. La gran nación norteamericana es mucho más que las Trece Colonias que se expandieron por los territorios españoles o por las zonas vígenes continentales. A fuer de reiterativos el continuo proceso de expansión de la lengua española en Norteamérica será una de las más importantes claves para que en Estados Unidos se acepte el concepto de Hispanidad. Tendrán que pasar bastantes años, quizá no muchos, … pero creo que no hay otro mejor camino.  

-“Españoles de Cuba” tiene un leitmotiv: Reivindicar un cambio en la legislación española para que se reconozca la nacionalidad a los descendientes directos de españoles en América. Por ejemplo, cuando se firmó el Tratado de París en 1898, muchísimos españoles americanos fueron excluidos de su nacionalidad. Este agravio histórico podría subsanarse hoy con una Ley de descendientes como la que ya existe en algunos países de nuestro entorno (por ejemplo, la “ley de nietos” de Portugal o la “ley de bisnietos” de Italia).  ¿Qué opina vd. al respecto?

Mi campo se reduce a la Historia… y poco más. La cuestión que me plantea es fundamentalmente política, y por tanto con lógicas consecuencias legales, económicas y sociales. No obstante considero muy positivo que la actual ”doble nacionalidad” permita contemplar el supuesto que me plantea, basado en vínculos de sangre o de lengua, pero con unas restricciones claras, porque hay que tener en cuenta una obviedad: no es posible depender de dos distintos ordenamientos jurídicos, es decir ser simultáneamente ciudadano de pleno derecho de dos estados.   

-¿Cuáles cree vd. que serán los mayores desafíos que habremos de enfrentar los hispanos de cara al futuro?

La Sanidad, la Educación y la Sostenibilidad Ambiental, en mi modesta opinión, son los tres grandes retos a los que debemos dar respuesta. En un mundo que va a entrar en la tecnología 5G no puede tener cabida el hambre, la enfermedad, la incultura o la contaminación.

Las élites tienen en ello una altísima responsabilidad, y la revolución digital, que acaba de comenzar, debe contribuir a que los pueblos se conciencien de la imperiosa necesidad de solucionar las citadas lacras. El remedio no está en el indigenismo ni en el nacionalismo ni el populismo, sino en elegir políticos honrados y eficaces. Como afirma Elvira Roca la Democracia se sostiene con dirigentes virtuosos y ejemplares.

Es un deber prioritario de todos perseguir tan dífíciles metas, por muy utópicas que sean. Porque el hombre está llamado a ser el verdadero centro del Cosmos. Continuan teniendo plena vigencia los principios básicos expresados en la Declaración de Independencia de Estados Unidos: …sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Por cierto: es una gran paradoja que pasados casi 200 años de tan trascendental afirmación el presidente Kennedy tuviera que enviar el ejército a Alabama porque en ese estado norteamericano —como en otras partes de Estados Unidos y también del resto del mundo— los negros no tenían los mismos derechos que los blancos. De ahí que Martin Luther King o Nelson Mandela sean universalmente reconocidos.

-Muchísimas gracias por su tiempo. Para finalizar, ¿algún mensaje para nuestros lectores de ambas orillas?

Esta entrevista me ha motivado reflexionar una vez más sobre la infamia conocida como “leyenda negra”, que tanto daño ha hecho a la verdad y a España. Consecuentemente mi mensaje es una recomendación: leer un libro. Su título: Imperiofobia y leyenda negra. Su autora: María Elvira Roca Barea. Esta obra ha supuesto una auténtica revolución, porque ha logrado demostrar las falsedades que durante cinco siglos se han venido escribiendo sobre la Historia de España para desacreditar la trayectoria de nuestra nación. Por supuesto la lectura de ese libro puede complementarse con el visionado en YouTube de las numerosas intervenciones de Elvira Roca.      

                                                                              Málaga, 31 de diciembre de 2019

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