Como bien dice el doctor Guillermo Pérez Galicia, «los vascones nunca dieron ni un ruido en toda la historia del Imperio Romano. Y del latín que hablaban salió el castellano. Alistados para luchar contra los britanos, llevaban como estandarte un toro color oro en fondo rojo con el letrero «Hispania Vasconum».

Y siguiendo la línea del mismo doctor, recordamos que el castellano surge de entre los distintos dialectos del latín como el más vascón de los romances ibéricos; influenciando su fonética hasta el día de hoy.

Los antiguos vascones pudieron conservar la única lengua ibérica/prerromana de la Península precisamente por este hecho. No hubo una «resistencia enconada» contra Roma, sino al contrario. Esa resistencia enconada se hallaría en diversos pueblos del norte y el centro de la Península, pero ni por asomo fue el caso de los vascones. Y no es algo que sea malo ni bueno per se, es que es así. E incluso si nos referimos al vascuence, podemos percibir la influencia latina; a saber:

«Pakea» (de «pax», esto es, paz).

«Rege» (de «rex», esto es, rey).

«Lege» (de «lex», esto es, ley).

Y eso por no hablar de «manifestazioa», «ospitalea», y demás conceptos que ha tenido que incorporar no ya del latín, sino del castellano.

Una vez más, la historia es justo al revés de cómo la cuentan los separatistas, como exponíamos hace poco en otro artículo:

Aunque en el caso vasco, justo es decir que no empezaron los separatistas con estos mitos, y que en verdad arrancan desde antes de los Austrias.

Lo gracioso es que sean los progres quienes mayor afición tengan a los mitos supremacistas/racistas, tal y como el celtismo en Galicia o la islamofilia en Andalucía. Pero es que en verdad a estos profesionales del odio no les mueve la historia, ni siquiera les interesa; la clave está en que todo vale con tal de destruir lo que pueda sonar a español o hasta a hispano; como el indigenismo en América.

Y es que el nacionalismo vasco es, fue y será esencialmente racista:

No obstante, antes de terminar, valga aclarar que los vascos no son una raza pura; que las razas puras no existen, que por el actual territorio vasco pasaron otros pueblos iberos y celtas, así como romanos y germanos, y también hubo asentamientos moros y judíos; y los vascos se mezclaron con las distintas razas que poblaron América, pues fueron muy destacados y privilegiados al otro lado del charco; y que nunca fueron un pueblo oprimido sino al contrario, fueron la guardia pretoriana de Castilla.

¡Ah! Y que el vascuence, por desgracia, está muerto; porque lo que han hecho es un artificio que ha suprimido sus tradicionales dialectos en pro de un centralismo avasallador que también quiere acabar con Navarra y hasta con parte de Castilla.

Y el resto de España sigue pagando un paraíso fiscal vasco por obra y gracia de las triquiñuelas separatistas para con la dejadez de los distintos gobiernos, y lo que queda. Pero ya está de bien de tolerar una tiranía sinvergüenza basada en mentiras que no tienen ni pies ni cabeza.

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