*Imagen de José Pablo Rivera Fernández

(1) Uno de los problemas a los que se enfrenta aquello que llamamos hispanismo es la mala explicación (o afirmación) del término, con la consiguiente mala difusión y hasta la mala praxis, si me apuran. Esto es: Si se entiende el hispanismo como algo «difusionista europeo», al final resulta hasta antipático. Pero si se tiene la óptica de interpretación de un modo de interacción compleja, se entiende que no es sólo España en América sino también América en España, porque aspectos culturales cotidianos españoles como la música (el flamenco sin ir más lejos) (2) o la gastronomía (la tortilla o el gazpacho) no se entienden sin América.

La hispanidad no es algo que se formara «linealmente a partir de Europa» sino que se forjó a lo largo de idas y vueltas, y de hecho todavía sigue; porque lingüística y culturalmente, hay mucha más afinidad de la que se piensa; cosa que no pasa en otras esferas lingüísticas donde la distancia es mucho mayor-.

A todo esto se le añade el complejo español de «nuevo rico» con respecto a su inserción en la Unión Europea.

Pero bueno, ahora estamos en plenos bicentenarios. donde el futuro inmediato es la desaparición de los estados nacionales hispanos -incluido el estado español-; y lo único que nos quedará es una koiné para una ecúmene (3); y de ahí para quien aprovechar y (re)construir no un pasado que pasado está, sino con esos moldes existentes, algo mejor para el futuro.

Antonio Moreno Ruiz

NOTAS

(1) Recuérdese:

(2) Recuérdese:

(3) Recuérdese:

Deja un comentario