Por: Zoé Valdes (de su perfil FB)

Voy a decirlo una sola vez. Alexander Otaola nos podrá gustar o no, pero está dándole a la tiranía por donde últimamente más le duele, en la mismíma costura del dobladillo zafado: el intercambio cultureta. Otaola ha puesto en evidencia a más de unos cuantos, y también ha ubicado muy valientemente encima del tapete la corrupción, que cada vez va a más, de los que dicen ser leales comunistas de un sistema solamente proveedor de miseria y de muerte. Otaola denuncia y está en todo su derecho. La prueba de que Otaola lo está haciendo soberana y soberbiamente bien son los ataques tan bajos en su contra, y en contra de las personas a las que él defiende.

Los que argumentan que Otaola está moviéndose en la misma cuerda de la tiranía no pueden ser más imbéciles, tontolabos del culo, y muy seguramente colaboradores del régimen en lo más profundo de ellos mismos. Que sepamos, Otaola no ha encarcelado a nadie, ni torturado, ni mucho menos asesinado, ni destruido vidas y carreras fulgurantes, como ha hecho y sigue haciendo la tiranía y sus esbirros allá, aquí y acullá.

Pero además, ¿y si está respondiendo a la tiranía con la misma moneda, qué? Esto es una guerra, desde hace mucho tiempo es una guerra sin cuartel. Y si a nosotros nos tiran con bazucas no podemos lanzarles en respuesta besucos perfumados con gardenias. No, a bazucazo limpio contra ellos.

Por otro lado, recién, Omer Pardillo Cid, albacea de Celia Cruz y representante de varios artistas de prestigio, me envió un aberrante artículo escrito al parecer en Cuba, y otro infame publicado en las redes sociales; en los que, a raíz de habérsele cancelado el concierto a la tiparraca esa de la tal Haila, acusan a Celia de haber entregado su dinero al terrorismo ‘anticubano’. Bien. No sé si Celia honró con sus ganancias en algún momento a alguna organización anticastrista del exilio, en caso que así haya sido, era su dinero, muy bien trabajado y ganado, estaba en todo su derecho de dárselo a quien ella le saliera de sus benditas entrañas. De paso, hay que aclarar, que a mi juicio el querer liberar a Cuba del castro-comunismo, de la manera que sea, no es ni por asomo terrorismo. Terrorismo es lo que hizo Fidel Castro y toda su pandilla desde que pudo manejar los dineros y destinos ajenos. Terrorismo es lo que hace la mafia castrista desde Cuba hacia Estados Unidos y numerosos países donde ha usado la fuerza y la injerencia militar a través del narcotráfico y del crimen. Terrorismo es seguir apoyando a un régimen que mata de hambre y de desidia a todo un pueblo, terrorismo es difamar sobre una gloria de Cuba, como lo es Celia Cruz. Si fuera verdad, que en lo que escribía esto ya me han aclarado que no lo es, agradecería a Celia Cruz infinitamente por tan dadivosa donación de su parte.

Por otro lado, afirmar que Haila fue la primera en sacar un disco de Celia en Cuba es como para matarse de la risa. Señoras y señores, ¿qué necesidad ha tenido nunca Celia de que una chancletera asalariada de un sangriento tirano promoviera su obra? Celia era y es conocida en el mundo entero, aclamada internacionalmente, amada por pueblos que van de una punta a la otra del planeta. No necesita de Haila, ni de Heilo, ni de Hailu… ¿Quién conoce a Haila fuera del patio de su casa, y de la chusmería cagonia y charconia? Nadie, cero, nada. Quien sí necesita de Celia para existir es esta trepadora, oportunista donde las haya, besamanos de dictadores comunistas.

Volvamos a Otaola: una vez más le reitero mi amistad y apoyo. No pensamos igual en diversos temas, pero uno no tiene que pensar igual que el resto, y mucho menos actuar como actúa el rebaño. Nunca será suficiente lo que se haga en contra del régimen castrista y de sus secuaces, allí donde quiera que se encuentren.

Drones, drones, drones.

Zoé Valdés.

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