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Como español, como europeo a la fuerza, da mucha rabia, se siente vergüenza ajena, que todos y cada uno de los gobiernos europeos, hayan sucumbido a las comisiones y sisas económicas del dólar desestabilizador de países, porque uno pensaba que Europa era mucho más consistentes; y sus dirigentes políticos han demostrado ser débiles cascaras de huevos de gallina puestos al sol que solamente van a lo suyo que son sus corruptelas particulares y privadas.

Produce honda tristeza, que países que uno tenía considerados como cuajados, con la ideas y los concentos de justicia clara, como pueden ser los denominados Escandinavos, Francia o Alemania, simplemente con que le enseñen los dólares desde la Otan, ya se han convertido en verdaderos paladines del garantizado, por el momento, exterminio de toda una gente ucraniana, porque tal locura significan muchos dividendos para las empresas armamentistas, garantizadoras de que en los partidos políticos europeos solamente podrán pertenecer a ellos aquellos que a sus empresas, al coste de sangre o miseria que sea, los sirvan con voto de obediencia.

Y con la facilidad que los políticos europeos, eurodiputados que el que menos dispone de más tiempo libre y de recursos económicos para gastarlos como le plazca, superando a los más mil millonarios del planeta, han sido fieles al egoísmo más sucio y criminal, y, con la promesa de que van a repetir, y van a seguir siendo intocables por ley alguna, han dicho que sí a las armas reales de destrucción masiva, en una Europa que se ha despojado de su capa de cultura mentirosa.

Por la vía de Europa, por la vía de la Otan, por la vía de los clonados políticos que no se han dejado ningún pelo en la gatera de las dificultades, y a lo más han estado, y están, llenitos del sentimiento de envidia y desquites para llegar a sus arribos, el planeta, el género humano no camina por esperanza alguna de disponer de futuro, y de no ser por las sociedades socialistas el mundo entero ya hubiese volado por los aires, pues estamos viendo como viejos capitalistas, incansables de acumular riquezas, se mueren adorándolas sin más inquietudes.

Al dicho popular, una manzana podrida tiene capacidad suficiente para pudrir el resto de la cesta; y, en nuestros días, una manzana más que podrida, porque apesta en la distancia y mata en su proximidad, la Otan, ha contaminado con una facilidad a los gobiernos europeos, que ni en sus mejores sueños, los fabricantes de armas, los destructores de vidas, podían imaginarse.

Y el desánimo aumenta cuando con toda la desfachatez del mundo, desde el corazón de una Europa más que sumisa, se ha podrido en un pis pas. Y algo les tiene que estar picando a los directivos europeos cuando mediante la mentira constante de los medios de comunicación, que los huesos que lamen semejantes indignidades se los suministran desde EE.UU. no sienten vergüenza alguna al repetir insistiendo, siguiendo instrucciones, que todo discurre muy bien y que los muertos y la destrucción de recursos, son asuntos secundarios que no pueden ni deben taponar la ingente felicidad, el ingente negocio de la construcción y venta de armas, que lo denominan la libertad de un pueblo.

Si fuera recíproco, es decir que Europa, que España, para proteger de los sajones a los emigrantes de habla española instalara bases militares mantenidas por las empresas estadounidenses, la cosa no pintaría bajo los absurdos, humillantes y serviles conceptos y motivos expuestos de, que en Europa, en adelante, tengamos que mantener a pico de rey emérito más de trescientos mil soldados de la Otan para que nos enseñen lo que es la libertad y la democracia.

Estamos viajando pasado el punto de no retorno a lo que iba a ser Europa; a lo que iba a ser España, y gracias a EE.UU, y a Inglaterra, el resultado del macabro juego de la calavera, pinta en el marcador un triunfo aplastante para los sajones, y un vergonzoso cero para los europeos, menos para sus políticos que viven al moderno estilo de vida emérito.

Salud y Felicidad sin Otan. Juan Eladio Palmis

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