Por Antonio Moreno Ruiz

Aun con delicuescencia, desde hace años sigo a los Dropkick Murphys. Esa mezcla de ritmos como punk/rock, hardcore o folk irlandés me subyuga. Ese ritmo rápido me hace recordar a Offspring o Blink 182, entre otros; y por qué no, al final, todos han tenido influencia de los Ramones. Aparte, yo es que escucho una gaita y ya tengo el día hecho. Y también me gusta el banjo. Así que poco más puedo añadir de por qué me atrae la música de los Murphys. No obstante, concretando, para estas navidades me informó mi compadre de un tema que venía como anillo al dedo para la fecha: “The season´s upon us”. Con la habitual calidad de su ritmo, da rienda suelta al humor de muchas situaciones que pueden darse por Navidad en el entorno donde han crecido, esto es, el Boston donde se concentraron tantos inmigrantes irlandeses.

Hasta ahí se podría decir que todo bien, pero no… Porque en España, eso sería impensable e imposible.

Si uno ve el videoclip:

Puede percibirse cómo en tono de humor, aun sin faltar el respeto, puede verse un hogar de familia católica, con la imagen de la virgen, carteles de la candidatura de Kennedy, un cura invitado en la cena que se comparte con todo tipo de personajes… En España eso sería considerado fascista, heteropatriarcal, machista, racista, franquista y qué se yo más…

En España se habría hecho algo con travestis e insultando a la virgen, y de ahí se hubiera reivindicado a Chávez y sólo Dios sabe qué más. Porque estamos enfermos de sectarismo y mediocridad, y ahora que el coronavirus se ceba contra nuestra tierra y contra nuestra gente, destapando toda clase de criminosas miserias y descubriéndonos que estamos mucho más metidos en el castrochavismo de lo que pensábamos; en fin, ahora que todo se nos viene encima, es cuando mejor se percibe el terrible daño que ha hecho esta dictadura de facto que nos está llevando a la ruina absoluta.

Y a todo esto: Que los Dropkick Murphys no son de ultraderecha precisamente. Pero con el nivelito que padecemos en España cualquiera puede serlo según los comisarios políticos de turno.

¡Cuántas cosas podrían hacerse fusionando ritmos con el bagaje cultural que tenemos! Y sin embargo, estamos aplastados por el miedo al que nos somete la tiranía progre, los mismos que pretenden prohibirnos el amor por nuestras raíces. ¿Cuándo nos liberaremos? ¿O quizá ya mismo es demasiado tarde?

En fin, que Dios nos coja confesados. Hasta entonces, seguiremos escuchando a los Murphys.

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