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Sin guerra no hay paraíso

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Son sociedades en su generalidad nacidas para el parasitismo universal, que agitan un fascismo que ellos creen, incluso, que es gracioso y elegante, pero que está apestando a un mundo cansado de sus gracias.

Inglaterra, una isla nada afortunada ni en suelo ni en clima, está sacando adelante desde tiempos inmemoriales, una grey de gente que entre pinta y pinta, entre cerveza y cerveza, se quedan indiferentes ante el dolor ajeno provocado precisamente por ellos, que es el colorante y el conservante de su bebida, tal y como antes bebían con ansiedad la sangre de sus víctimas en los denominados circos romanos.

Y sus primicos de Usa, que desde que empezaron a comer tres comidas diarias, ninguna caliente ni por los dientes o fauces, al claro estilo de las aves rapaces necesitan de la guerra para bajar un tanto la violencia en sus calles y ciudades.

Y con gentes así, el basurero mediático español, a cambio de dinero, lleva muchos años añorando que le dejen un lado en la cama, en el galpón sajón, porque han recibido plenamente la propaganda de que el dolor ajeno y la miseria provocada es un mal necesario para que se sienta bien el sistema nervioso de los nacidos para joder y depredar made in England, o made in Usa.

Y Europa adormecida por una religión dominante que si no hubiera guerras también se aburriría y no tendría pedazos de extremidades humanas para exhibir en sus escaparates de dolor y miseria, como fieles creyentes y participantes activos no se cansan de aplaudir el horror de la guerra; un horror que no es tal, supuesto que los que la provocan y aplauden no suelen ir a morir por la patria, y solo está corriendo el riesgo de pillar una blenorragia cular, que no es poco.

Esta claro que entre todos; los unos por una cosa y los otros por otra, hemos logrado hacer y perfeccionar un mundo donde campea la imbecilidad y la crueldad, que le permite a las televisiones arrancar con mucha énfasis los telediarios, que casi nadie llega a verlos completos, porque, a todo aquel que todavía alcanza a pensar sin ayuda, les produce arcadas que le pueden llevar al vomito lo visto y escuchado.

El peligro para la redondez y giro del mundo actual, no viene galopando porque han descubierto la eficacia del estribo de las monturas gentes del oriente de Euroasia, el peligro para todo el mundo habitado en nuestra actualidad duerme y se levanta cada día hablando inglés, cada vez más parásito y mentiroso.

Desde que tenemos memoria escrita, el pueblo sajón de una orilla y otra de la mar oceana, está hablando de paz mientras que con otro ojo está visualizando, y hasta ahora con un alto rendimiento económico, sobre qué gente va a desarrollar su necesaria guerra que es la cosecha que le produce mejores dividendos que la soja, o los guisantes.

La jugada mundial estaría o consistiría, que, al contrario del camino que estamos recorriendo, de una vez por todas se quedaran las cosas en su sitio. Y del mismo modo que a un servidor todo lo sajón lo espanta y hasta ya lo pone de mal humor, la gorra con la visera hacia atrás, las patatas fritas ricas en sal, y la masa de carne de vaya usted a saber de qué procedencia de vida proviene, se la guarden para ellos, al tiempo que todos nos guardemos de un hegemonía sajona, que va de capa caída con una consecuencias incalculables de maldad hacia la humanidad por parte de ellos, que ven demasiado cerca su horrible realidad de sociedades parasitadoras para seguir viviendo.

Y quieren morir dando coces como han vivido.

Salud y felicidad sin covid-22. Juan Eladio Palmis.

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