Sí, como lo leen. Al igual que Vargas Llosa. Esa es la gran vista de la derecha española cuyo legado en 40 años podemos sentir y padecer.

El caso es que hace poco, el señor Pérez Reverte -uno de tantos que sabe de todo-, escribía un artículo contra el libro «Imperiofobia y Leyenda Negra» de María Elvira Roca Barea, hablando de «imperioapología y otros disparates». Entre otras cosas, dice el gachó que Roca Barea desprecia a Las Casas. Mas Pérez-Reverte, como buen periodista, debería saber contrastar las fuentes… ¿Es Las Casas la única fuente sobre la Conquista, y encima, es irrefutable? ¿Por qué no habla de «Motolinía», que impugnó a Las Casas en su día con muchos datos en la mano, siendo también religioso y al contrario que Las Casas, preocupado por aprender y dominar las lenguas amerindias?

Es un artículo lleno de falacias y sandeces propias de un propagandista barato que lleva años y años exagerando -y por ende, deformando- el papel de la Inquisición (el de la inquisición protestante se lo calla, eso sí), entre otros, y como buena parte de su generación de mediocres y arribistas (aquellos que fueron adolescentes en Mayo del 68 y que hicieron la maravillosa transición de cuyos hermosos frutos nos tenemos que regocijar a diario), no quiere reconocer sus culpas y se escuda en el pasado. La misma mentalidad de los indigenistas en América.

Sea como fuere, no voy a hacer más promoción del artículo del inventor de Alatriste. El que quiera puede bichearlo. El tema está en que es curioso lo nerviosos que se ponen los progres ante la reacción que buena parte del mundo hispánico está teniendo contra la Leyenda Negra, de la cual Pérez-Reverte es un consumado apologista. Él mismo escribía hace años que gracias a los inmigrantes sudamericanos, eslavos y africanos, España se iba a liberar de su mala simiente. Si eso no es racismo… No obstante a Pérez-Reverte le pasa lo que a César Vidal: Que hablan de los españoles como si ellos fueran una «raza aparte»… César Vidal, otro que calla el papelón de la inquisición protestante, o los genocidios de su adorados británicos, véanse irlandeses o boers, entre muchos otros. Pero claro, según Reverte y Vidal, medio mundo es cultísimo de la muerte y el pueblo español es analfabeto y bestia por culpa de la Iglesia Católica. Eso por descontado.

Otrosí, Reverte también hizo apología de la guillotina, que fue lo que faltó según él, luego de haberle lamido las botas a sus adorados franceses. Había que forzar a la gente a ser libre, según sus palabras. Porque él lo vale.

De todas formas, ¿se imaginan ustedes que alguien hiciera apología de los campos de concentración, o que dijera que tal o cual raza tiene mala simiente? Pues nada, Pérez-Reverte parece tener patente de corso. Así, se pasea con los medios y los políticos del régimen. Pero con todo y con eso, lo cierto es que los vejestorios progres tienen los días contados. Se acabó su dictadura y su pretendida superioridad moral.

Y tiene razón en decir el tal Reverte que la derecha española tiene anemia intelectual. Pero esa anemia no la compensa con Roca Barea; de hecho, esa anemia se ve reflejada en que la derecha (hasta destacados diputados de Vox tienen palabras elogiosas para sus libros) tiene como intelectuales de cabecera (bueno, los cuatro gatos de derecha que leen) a Reverte y a Llosa, muy amigos entre ellos, señores académicos por supuesto.

Y esto es como todo: Que se puede criticar a Roca Barea, faltaría más. De hecho yo tengo alguna que otra discrepancia sobre su visión del siglo XVIII hispánico, como escribí en su día:

Pero lo de Reverte no va por una crítica historiográfica. No es más que un berrinche de quien huele peligrar su negocio ideológico aunque sea un poco.

Por cierto, trayendo a colación de nuevo a César Vidal (otro gran intelectual muy querido por la derecha española…), no deja de ser curioso cómo coincide el criterio de progres, teólogos de la liberación y fundamentalistas protestantes al analizar la historia de la Monarquía Hispánica. Dios los cría y ellos se juntan.

P.D.: Recuerdo que hace años, en uno de sus cabreos, Pérez-Reverte decía sobre no sé cuál tipo de lectores «que lean a su puta madre». Pues que se aplique el cuento.

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