Aunque cuando sean mayores, los que consigan llegar, no serán, la inmensa mayoría, gente consecuente; sino que se adornaran con las frases hechas con las que nos vestimos sociedades enteras de verdaderos hijos de la gran chingada, tenemos que tenerlos presentes, por delante de las personas mayores.

Lo cercos políticos económicos, que tanto desfrutan los EE.UU. con ellos aplicándoselo a otros países; incluso ahora que en la situación actual se le ha visto el sucio culo social con el que se mueve su imperio de inconsecuencias; lo único que va a hacer es ampliar la cuota del dólar corrompedor: darle más carne al león que se la come podrida, y quedar siempre en polo opuesto en el que en la más triste realidad está.

Y por otro lado, caso concreto de Cuba, cuando caminas por ella, te encuentras con europeos o con indianos continentales, los que personalmente más me jode ver son a los españoles, con un gesto de suficiencia, de superioridad social de grupo, que tienen que contener el gesto de la cara por el placer que les proporciona el comprobar que el cerco económico está haciendo y logrando la parte grande de su papel para el que está pensado, por gentes infectadas por uno de los peores virus existentes en el género humano: el fascismo y el yoismo.

EE.UU. con un ejército al servicio directo de las multinacionales; con un gobierno que su principal preocupación es que la propaganda lo tape todo, supuesto que ese es el mandato prioritario que le exigen sus grupos de presión, todo intento de razonamiento, de cordura, de lógica, por mucho más de medio siglo, solo ha servido para que el logro, el objetivo, se cumpla: y los niños y los mayores no dispongan de los que unos bien publicitados como gente buena y necesaria, estén esquilmando, entre aplausos de pura idiotez y locura, el planeta.

Si la sociedad resultante de la pandemia actual, simplemente consigue acabar con los embargos políticos económicos de una vez por todas; si consigue simplemente elevar un treinta por ciento más la equidad y la cordura social, es probable que el virus haya tenido unos efectos paralelos positivos. Pero si al finalizar todo sigue igual, y con la mano puesta en el corazón, o con el crucifijo o la biblia por delante se sigue aniquilando, arrasando y esclavizando al género humano, deberá; estará la sociedad resultante de este primer envite universal de aniquilamiento, con las maletas hechas, lista para entonar su canto final de género humano en cual otro momento.

Los morbosos, están disfrutando por partida doble. Las sociedades neoliberales-capitalistas-cristianas, han dejado ver con toda claridad el color de su “patita por debajo de la puerta”. Ahora, si los que somos más, muchos más, infinitamente más, los dejamos que se sigan orinando sobre nosotros y, encima, decimos que es lluvia bendita, estaremos todos, y eso no puede consolar a nadie, en el andén de la estación esperando que pase del último tren que nos lleve a ninguna parte.

La ONU no puede PEDIRLE a EE.UU. que acabe con todos los cercos económicos. La ONU, lo que tiene que hacer es EXIGIRLE DE INMEDIATO, que los EE.UU. cierren ya el grifo de su soberbia, y que dejen que cada país si no molestan al vecino, caso actual, jueguen al balón como le guste hacerlo.

Porque si la situación actual no se lleva a buen fin un tema como ese, habrá que empezar a desempolvar las maletas y sacarlas de los armarios.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

1 COMENTARIO

  1. APTO PARA BUENOS CRISTIANOS

    A por el fiero
    infiel,
    socialista o comunista,
    que encima
    es pobre.

    No debemos dejar
    enfundada
    la clara espada
    vaticana,
    vengadora,
    que sólo quiere
    el bien,
    como tiene
    en mucho
    demostrado.

    Y ser guardianes
    de los tesoros
    que en manos herejes
    son hartamente
    peligrosos,
    especialmente
    cuando se trata de acciones,
    en petrodólares,
    aviones de combate,
    carros acorazados,
    portaaviones,
    submarinos atómicos,
    o los humanitarios
    y graciosos
    submarinos
    convencionales.

    El infiel acecha,
    no descansa,
    no quiere el bien
    como nosotros,
    que no respiramos
    por darle
    el aire
    a otros.
    Así lo hemos hecho
    en África,
    en América,
    en Europa,
    en Asia,
    donde toda la paz
    es nuestra,
    extendida
    hasta la dispersa
    Oceanía
    de cocos y palmeras,
    que por su mala sombra,
    lo nuclear
    ha corregido
    con casetas
    para turistas.

    A por el fiero infiel
    debemos de ir
    en virtud
    del mandato
    que dice claramente
    que todo es nuestro,
    y lo tenemos
    alquilado
    para que lo disfruten
    gente
    diferente
    de la que dice
    que por encima
    del cólera,
    la peste,
    los bubones,
    el dengue,
    y todas las bubas
    del mundo,
    nosotros,
    por encima
    de todo eso,
    a muchos más
    que las epidemias,
    la muerte le hemos
    adelantado,
    o se la estamos
    adelantando.

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