Una de las maneras que tuvieron los isleños para conservar su identidad hispana en Luisiana fue la transmisión de sus historias por medio de cantares compuestos bajo la métrica de las décimas, poesía de hondo arraigo popular tanto en España como en Hispanoamérica; composición que coincide en músicas como el punto cubano y la guajira flamenca, y de la que el peruano Nicomedes Santa Cruz fue todo un maestro.

La mayoría de los canarios que emigraron a Luisiana eran analfabetos; no obstante, debido a su aislamiento y al celo por su identidad y cultura, durante más de dos siglos han podido mantener su idioma e idiosincrasia.

A día de hoy, por desgracia, hablamos de una población en peligro de extinción, máxime después de la desgracia del huracán Katrina que les golpeó de lleno. Sin embargo, el contacto fluido con España, y en especial con las Islas Canarias, hace que muchos quieran recuperar su idioma y sus costumbres con total entusiasmo. Todo ello gracias a los esfuerzos de quienes les precedieron y de los que hoy en día mantienen la llama viva; la cultura y el espíritu de unos pioneros de la que podríamos nutrirnos todos en estos tiempos de decadentismo y leyenda negra.

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*Recuérdese:

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