Aparcados en residencias, durante la crisis del Corona virus, los mayores hemos sido las primeras víctimas. A pesar de haber cotizado, levantado naciones con nuestro trabajo, los gobiernos que debían protegernos no han dudado en dejarnos morir los primeros.

El Estado no ha cumplido con el contrato social, por esa razón los mayores debemos ser capaces de protegernos solos, y la mejor manera de conseguirlo es manteniéndonos válidos el mayor tiempo posible.

Si usted no padece una enfermedad crónica o a sufrido un accidente y sus problemas de salud los ha provocado la obesidad, o los malos hábitos alimenticios o su estilo de vida. Todavía está a tiempo de despertar y asumir su destino.

El «sistema» nos infantiliza, y termina aparcándonos en mataderos desde los que no podemos defendernos. Es responsabilidad de cada cual evitarlo a toda costa, y la mejor manera de conseguirlo es empezar a cuestionarnos el futuro que nos espera.

La pandemia ha destapado la verdad: en Occidente, concretamente en Europa, los mayores no somos prioridad. Por eso no podemos llamarnos a engaño. En primer lugar, debemos organizarnos para crear grupos de presión eficaces, y en segundo lugar, debemos cambiar radicalmente nuestro estilo de vida que nos condena a la obesidad, la diabetes, el cáncer, el Alzheimer, y al matadero al final del camino.

¡Despertemos ya!

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