-Artículo de Gabriel Martínez

No me gustan varias cosas de Bolsonaro, empezando por su proximidad con EEUU e Israel, pero vi con simpatía que acuse a Macron de tener una mentalidad neocolonial en referencia al Amazonas y concuerdo en que los países del G-20 no tienen por qué inmiscuirse en ese asunto. Según la ABIN (Agencia de Inteligencia de Brasil), en la década pasada había en el Amazonas operando unas 600 ONGs norteamericanas y europeas, las cuales utilizan la cuestión ecologista e indigenista en un trabajo de lobby para crear en ese extenso territorio vastas zonas que no estén sometidas a la autoridad del Estado. A principios de la década del 90 hubo una operación internacional muy fuerte para que Brasil acepte la creación de la «Reserva Yanomani» en el norte del país, objetivo para el cual fue específicamente creada la ONG británica Survival International, y en el momento cumbre de esa presión el propio príncipe Carlos se trasladó al Amazonas en su yate Britannia ofreciendo conferencias e intimidando a las autoridades brasileñas. En el año 2005 Lula aceptó crear otra reserva del tamaño de Portugal en el norte de Brasil y cuatro años después le llegó el premio «por portarse bien» con la agenda sinárquica: en 2009 el Real Instituto de Asuntos Internacionales de Londres le dio el galardón «Chatham House». Tomemos nota de lo que pasa en el Amazonas, porque estos tipos no nos ven como naciones, sino como territorios, para lo cual buscan destruir el Estado nacional westfaliano como lo conocemos desde 1648 y cuya base consiste en el principio de no intervención en los asuntos internos de un país.

2 COMENTARIOS

  1. Lo mejor que tiene Bolsonaro es justamente su proximidad a EEUU y a Israel. Y el que piense lo contrario está severamente contagiado con el marxismo cultural.

  2. Pobre Alexei, encerrado en la farsa dialectica. El progresismo no distingue izquierdas ni derechas. Tanto Israel como Estados Unidos están llenos de «marxistas culturales».

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