-Por Francisco Núñez del Arco

Ya no me pude aguantar, y tuve que escribir esto para tratar de hacerme entender.


VAMOS A HABLAR CON PERSPECTIVA HISTÓRICA

DEL CONSTRUCTIVISMO, LA COBARDÍA DE LA SEUDO DERECHA, Y EL MAL QUE NOS PUEDE DURAR MÁS DE CIEN AÑOS

Hablemos de política nacional con perspectiva histórica y con palabras sencillas. Nos encontramos ante un escenario político de cara a las próximas elecciones presidenciales que como nunca se puede llamar histórico, verdaderamente histórico, un punto de inflexión en la historia nacional dentro del contexto continental y global del cual ya no podría haber retorno.

Desde la mal llamada independencia se viene “decostruyendo” la identidad de nuestros pueblos hispánicos en América, que no es otra cosa que su cultura, y que todo hombre versado entiende que es lo mismo que la política, un hombre sin identidad propia trata de adoptar la cultura de alguien más y con ella su política: la forma de vida común que nos damos, como ya lo explicó Aristóteles. A pesar de llevar casi dos siglos de esta labor destructiva, aún no se ha logrado “descolonizar” del todo al continente, para hacerlo quizás sería necesario eliminar de nuestras venas la sangre española que llevamos, cometer un suicidio colectivo, y esto es lo que hemos querido venir haciendo hace mucho.

La consecuencia lógica de la indepedencia fue la destrucción de la cultura criolla, que era la cultura más poderosa de este continente. Los criollos sin su cultura no son más que malos imitadores de las culturas de otros, seudo indios, seudo negros, seudo gringos. Los criollos creyéndose indios para inventarse repúblicas disfuncionales, he allí el origen de nuestos males. El programa de educación republicana impuso una homogeneización cultural de todos los elementos de este país transracial. Al indio después de la mal llamada independencia se le se le obligó a entrar en un proceso de mestización de su cultura hacia moldes europeos decimonónicos a través de la educación formal de las escuelas y colegios públicos, se le hizo creer que era mestizo, y al mestizo y criollo se le hizo creer que era indio, todo en un afán intencionado de difuminar las identidades específicas de cada grupo humano dentro de la república imponiendo una ficticia identidad ecuatoriana desligada de la previa realidad histórica, con el propósito de facilitar así su control, su colonización mental alienante y la consecuente falta de estímulo y reacción ante los abusos del poder político y económico, como lo evidenciamos día a día en el Ecuador de hoy. Por eso la identidad es fundamental, sin identidad los grupos humanos son presas dóciles del poder ajeno.  

Históricamente, los criollos son el primer grupo de origen europeo que gestó su propia destrucción. Los descendientes de españoles en América llevan la ignominiosa marca de ser los pioneros en Occidente y quizás en el mundo entero, en haber construido una ideología contra ellos mismos que da el paso para su desaparición total finalmente. Y ahora parece que estamos a pocas décadas de su consecución final.

Nuestras repúblicas fueron creadas por una oligarquía criolla que rechazó su propia identidad en el discurso y el aparato político, y que a veces, cuando lo creía conveniente, la abrazaba privadamente, siempre privadamente. El mismo nombre ahistórico que se eligió para la república, Ecuador, fue la mayor muestra de ese afán político-identirario de borrón y cuenta nueva como se dice coloquialmente, de tabula rasa.

Desde la creación propiamente de la república entre 1822-1830-1835, hasta la Revolución Liberal de 1895, se vivió un período de alta inestabilidad y conflicto social, con varias guerras civiles de por medio, tratando de definir un modelo republicano para el gobierno del país. Sólo el gobierno de Gabriel García Moreno trató de darle una formación identitaria propia al Ecuador a través del catolicismo, la República del Sagrado Corazón, proyecto que no cuajó al haber sido asesinado el caudillo guayaquileño.

El liberalismo triunfante con Alfaro en el país a fines del XIX fue un liberalismo jacobino, es decir un liberalismo de izquierda, afrancesado, o de origen francés para ser más claro, y precursor del socialismo y del comunismo en sus principios, postulados y prácticas revolucionarias. Ese fue el proyecto de república triunfante y establecido hasta hoy, una república jacobina seudo-democrática, amiga e instigadora de toda subversión de izquierda, apuntalada actualmente con la dictadura institucional del Estado correísta, consagrado con la malhadada constitución de Montecristi, dentro de cuyo desorden vivimos todos. Una dictadura perfecta. Por otro lado, valga anotarlo, hay un liberalismo histórico que se puede llamar de derecha, aunque también revolucionario, principalmente representado por toda la escuela anglosajona de esa corriente de pensamiento, recordando que el origen propio de este liberalismo se encuentra en España, hasta la propia palabra liberalismo por primera vez se utiliza para designar a los miembros de esta facción política en las Cortes de Cádiz, es decir hay un liberalismo propio, hispano, que no ha sido ni estudiado, mucho menos ha intentado ser llevado a la práctica en nuestro país. Algunos quieren ver el origen de esta corriente de pensamiento en la Escuela de Salamanca, otros como yo, sostenemos que el liberalismo tomó muchos principios de la tradición europea pre-absolutista (el absolutismo como tal no ha existido más que como expresión teórica, impracticable en su momento histórico), y justamente como reacción contra el absolutismo: gobierno mixto, libertad política colectiva, autonomías locales y regionales (libertad política local y regional), por poner ejemplos; esos principios son los que le vuelve tan atractivo a muchos, cosa que tiende a ser olvidada por liberales y tradicionalistas de igual manera.

Volviendo al objeto de estas líneas, puedo decir sin miedo a equivocarme que el Ecuador ha estado gobernado por una izquierda auténtica posindependencia desde 1895 hasta ahora, con algunos grados de diferencia entre los distintitos partidos y movimientos que han tenido el poder político en el país desde ese entonces, algunos incluso han sido calificados de derecha sin serlo, la seudo derecha, la falsa derecha. De allí se desprende el entendimiento de por qué nuestro sistema educativo fue entregado al comunismo desde la década de 1920, o sea, ya vamos casi un siglo de adoctrinamiento marxista en las instituciones educativas públicas y privadas, adoctrinamiento inadvertido y aceptado por completo por la mayoría del país.

No podíamos esperar que con un sistema educativo comunista nada menos que ver lo que vemos hoy en el país, una identificación casi total de la mayoría de ecuatorianos con la mayoría de proposiciones socialistas, comunistas y todos sus derivados, ente ellos en constructivismo indigenista.

La derecha liberalaoide ecuatoriana, la seudo derecha, la quiteña en particular, cedió todas las áreas sociales de cultura, educación y patrimonio a la izquierda: “total, cultura nomás es”. PUES, LA CULTURA ES POLÍTICA. Dedicados exclusivamente a hacer dinero, dejaron que sus hijos sean educados por los “sociólogos vagos”, sorprendiéndose después de que esos mismos vástagos sean cuales Albertos Acostas. La DP –Democracia Popular (Democracia Cristiana), por ejemplo, desde hace más de un cuarto de de siglo se especializó en aquello, hoy desaparecida, otros movimientos herederos suyos han seguido su ejemplo. Fueron y serán incapaces de entender la importancia de que el hombre está más allá de la economía. Esa misma derechita liberaloide está pagando, y está pagando caro el haberse dedicado solamente a haber hecho plata por décadas, o mejor dicho, no estpa pagando, está recibiendo los frutos de la cosecha de su siembra. Mientras tanto la izquierda se dedicó a la política, a la educación y a la cultura, y se tomaron el país y la sociedad irreversiblemente. ¿Dónde están ahora esos sociólogos vagos de los que hablaba Febres-Cordero? Gobernando nuestro país. No, la plata no es todo.

La fractura social creada por el fracaso de la república, exasperada por el adoctrinamiento de la izquierda desde la educación por décadas, afianzada por la propaganda y la prédica política izquierdista llevada al paroxismo durante el correísmo, y la desidia e indiferencia total, cuando no la total complicidad, de quienes debían contrarrestarla, han provocado el catastrófico escenario actual: Un país atravesado por una profunda grieta social, étnica e ideológica, que amenaza con crecer cada vez más y tragarnos a todos.

La izquierda, el socialismo y el comunismo se acabaron con la caída de la Unión Soviética, decía la derechita ecuatoriana en los 90. Le entregaron la educación casi un siglo al comunismo, ¿qué esperaban que sucediera? La seudo derecha ecuatoriana también es responsable de esto.

Después de esta larga y necesaria introducción para entender el contexto histórico y del momento presente. Hablemos de la política electoral en el año 2020 ante las elecciones de 2021.

Si las elecciones fueran hoy, habría una segunda vuelta entre el correísmo y el candidato de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, para quienes no lo sepan), es decir, uno de los dos accedería al poder. Ni qué decir que tienen todo el aparato estatal a su servicio, desde el arbitro comprado en la presidencia del CNE que puede garantizarles el mejor de los fraudes, a leyes prostituidas e instrumentalizadas para sus objetivos socio-políticos (no olvidemos que, entre Yunda y María Luisa Maldonado, ambos barricada de los votantes de izquierda, sumaron más del 40% de los votos en las elecciones municipales de Quito, ni toda la derechita junta llegaba a ese porcentaje).

Ni Nebot, ni Lasso, ni ningún otro candidato de la derechita puede en verdad hacer frente a ellos, porque por un lado sus egos y sus anacronismos no les permiten ver el Ecuador de hoy, no el de hace una década o el de los 90, sino el Ecuador de hoy, y porque por el otro simplemente no les dan los números ni las personalidades para atraer a los votantes que necesitan. Además, la derechita está acostumbrada a pelearse y dividirse antes de las elecciones, a diferencia de la izquierda, que primero gana elecciones y después se purga puertas adentro.

El correísmo es una socialdemocracia con pulsiones posmodernas, ultra igualitaristas de las leyes y en las bocas para afuera, aunque no de los bolsillos para adentro, buenoides, progresistas melifluos y revanchistas de arrabal costero, algo domado hasta un punto por sus propios complejos. Frente a la CONAIE hasta parecería un mal menor.

La CONAIE es comunista, mariateguista, marxista constructivista y racista anti todo lo que no sea indio según ellos. Su doctrina constructivista es la de restaurar algo que nunca existió, una sociedad socialistoide prehispánica. Lo dicen abiertamente en su programa político, quieren suplantar la soberanía del país con la de sus pueblos, imponerla, la palabra que utilizan es imponer.

Señalemos que el constructivismo es plenamente marxista, aunque heredero de algunos filósofos de la ilustración, del romanticismo, y del idealismo moderno. Indiquemos que el constructivismo no es otra cosa que la intención de querer volver a hacer, a construir algo que nunca existió histórcamente, sino sólo utópica e idelmente, como “el buen salvaje” o el “estado de naturaleza del hombre”. El constructivismo ha sido el camino que allana el triunfo del totalitarismo. 

El mariateguismo es una corriente del marxismo ideada por un teórico peruano, cuya tesis fundamental es el problema de la propiedad de la tierra, mejor dicho, su redistribución. José Carlos Mariátegui era este teórico, uno de los inspiradores de una de las peores guerrillas terroristas de la historia de América del Sur: Sendero Luminoso. La cual irónicamente es la guerrilla que más indios ha matado en la historia.  Su plan teórico es “devolver” la tierra a los campesinos y sólo a los campesinos, toda la tierra disponible en un país, expulsando de ella a quienes no sean sus idílicos campesinos indígenas, es decir excluyendo a millones de personas de su programa político, y ya sabemos cómo acaba el marxismo cuando hace estos manifiestos: matando a millones.

Leonidas Iza, por ejemplo, es comunista-mariateguista. Bastó escuchar su discurso afuera de la Asamblea Nacional durante el paro para entender su sovietismo, llamó a dar todo el poder a los soviets, las asambleas de los autodenominados trabajadores, que no son otros que los dirigentes comunistas.

El espejo donde debemos reflejarnos los ecuatorianos de acceder al poder la dirigencia de la CONAIE, no es Venezuela ni Cuba siquiera. El espejo donde debemos reflejarnos los ecuatorianos en ese caso debe ser Camboya o Rhodesia. Un genocidio a las puertas.

Por su parte, de volver al poder el correísmo, el espejo donde debemos reflejarnos los ecuatorianos es Venezuela y hasta Cuba, considerando el odio, la revancha  y la sangre en el ojo con la que volverán tras un pequeño paréntesis en el poder ocasionado por ellos mismos.
 
¿En verdad creen que si el correísmo o la dirigencia mariateguista de la CONAIE vuelve o llegan al poder político máximo del país lo van a dejar? ¿En serio podemos ser tan ingenuos? El correísmo ya aprendió la lección con Lenín y los comunistas de la CONAIE saben lo que quieren. ADEMÁS, TODO EL MARCO JURÍDICO Y LEGAL PROSTITUIDO E INSTRUMENTALIZADO EN LA DICTADURA INSTITUCIONAL DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI LES DA LA VENTAJA TOTAL.

Si cualquiera de ellos gana las elecciones, no hay marcha atrás, no hay retorno, no van a soltar el poder, NO LO VAN A QUERER DEJAR NUNCA. PUEDE SER UN MAL QUE NOS DURE MÁS DE 100 AÑOS. No nos engañemos. De hecho, los correístas no soltaron el poder, pero al parecer no contaban con un traidor, sin olvidar que Lenín Moreno y su gobierno siguen siedo de izquierda, otra facción de la izquierda. No olvidemos esto, el correísmo no soltó el gobierno, simplemente tuvo una interna que llegó a ser anomalía, pero de la cual pueden perfectamente recuperarse.

¿Qué hacer? Ante esto hay tres escenarios posibles, ser tontos y pensar que si la peor izquierda vuelve o gana el poder no nos va a pasar nada, y así dejarnos anular civil y hasta físicamente de forma cuasi voluntaria; en este caso que es el más probable y posible, toda persona sana que no quiera vivir en tiranía debe buscar su refugio fuera del Ecuador, debería irlo preparando desde ya. Que ocurra un milagro y que una figura acaudille a toda la verdadera oposición a la izquierda que hay en el país y que de alguna manera supere las tretas de la misma izquierda, de la derechita cobarde y del fraude electoral institucionalizado, logrando llegar al poder, que apenas sería el primer paso de un largo proceso de desizquierdización del país, y que, de no ser a la altura, sólo significaría otro paréntesis hasta el retorno de la izquierda integrista al poder político estatal. Y finalmente que ante el ascenso de le extrema izquierda al poder político máximo en este largo ciclo de decadencia republicana,  el país se divida físicamente, los guayaquileños seguramente declarando la independencia de su ciudad con toda la costa (como ya lo amenazó Nebot en octubre), menos Esmeraldas, para dejarles el camino abierto a los indigenistas comunistas en la sierra, que es donde les interesa actuar a ellos; hecho que podría provocar que Quito también busque su independencia y se separe con el norte de la provincia de Cotopaxi, Pichincha, parte de Santo Domingo, Esmeraldas, Imbabura y Carchi, quizás encaminándonos a una guerra civil.

Que los hados del Ecuador se cumplan.

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