¿Dónde invierten sus capitales los nuevos ricos de Cuba?

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Un hijo de Fidel Castro

El socialismo una vez llegado al poder (por las buenas o por las malas) termina con el paso de los años generando una casta que no sólo concentra los resortes del poder político, sino también económico. El castrismo no es una excepción. Mientras vivió el dictador y la economía funcionaba bajo un modelo centralizado y planificado, los fenómenos de corrupción podían considerarse marginales en la medida en que los mecanismos que permitían apoderarse de la riqueza nacional a lo bestia, se limitaban a la familia Castro y a sus allegados más cercanos que se servían (y se sirven) de las arcas del estado para su propio beneficio.

La necesidad de procurarse nuevas formas de financiamiento aumentó el número de individuos o instituciones como las Fuerzas Armadas o el Ministerio del Interior, participando a la recaudación y creación de la riqueza (empresas mixtas, inversiones extranjeras autorizadas, remesas) para su posterior distribución entre la población. Estos nuevos actores económicos, emancipados antes de la creación del a Contraloría General de todo control estatal dentro de Cuba y trabajando al margen de la legalidad internacional para eludir el embargo, han desarrollado sus propios mecanismos para alcanzar los fines para los que fueron concebidos. Todos recuerdan el famoso departamento MC dirigido por los mellizos de la Guardia, creado para eludir el embargo y proveer suministros al tirano antes de la caída del comunismo en Europa Oriental; pues bien, desde entonces ese tipo de estructuras opacas se ha multiplicado e institucionalizado haciendo casi imposible un verdadero control estatal. Naturalmente esta ausencia de supervisión, sumada a la discreción que se requiere para burlar el embargo hacen casi inevitable el desvío de fondos para fines personales. El ser humano es como es. Resulta casi imposible viajar con maletas llenas de dinero en efectivo sin dejarse algunos fajos debajo del colchón en previsión de los días malos que no tardan en llegar para los funcionarios encargados de esos trabajos sucios.

De esa manera los nuevos ricos han ido acumulando riqueza diseminadas en muchos países de Europa, principalmente en España y en Italia. Hasta ahora no se sabía la cantidad de cubanos que han reunido un caudal suficiente para instalarse en el extranjero sin tener que trabajar. Gracias a los últimos datos publicados por el INE sabemos algo de los que viven en España. En efecto, éstos muestran que en España residen 164.853 nacidos en el archipiélago caribeño, de los que 97.552 ya han logrado la nacionalidad española y otros 67.301 tienen la cubana.

Residencia no lucrativa

Pero lo que más llama la atención es la existencia de las personas que se han establecido en España al amparo de una residencia no lucrativa. Es decir, que el estado les permite la residencia legal ya que no representan una carga para la Seguridad Social dados los recursos de que disponen. Con esa condición han conseguido establecerse 431 cubanos. El visado de residencia no lucrativa está pensado para los ciudadanos no europeos con rentas suficientes para residir en un país distinto sin realizar trabajo alguno. Esta visa -sin fines de lucro- permite residir en España un año, que se puede renovar posteriormente cada dos años hasta alcanzar la residencia permanente a los cinco. No es necesario realizar inversiones o comprar una casa para obtenerla, por lo que, según diferentes portales jurídicos, es una vía fácil de entrada para los que quieren retirarse en España.

El último estudio riguroso sobre el perfil laboral de los cubanos, data de 2018 y fue elaborado por un investigar mexicano a partir de estadísticas españolas, entre ellas las de los cinco consulados en nuestro país, que recogieron más de 40.000 visado el año pasado, la mayoría para unas vacaciones que, en principio, iban a durar un máximo de tres meses. Bajo el título ‘Las principales tendencias de la comunidad de emigrantes cubanos en España en los albores del siglo XXI‘, detalla que la ocupación del 35% de los cubanos en España era la de profesor, ingeniero o médico. El 20% eran administrativos y solo el 4% era pensionista.

Los cubanos en España tienen una media de 44 años, prácticamente hay el mismo número de mujeres que hombres, y casi en su totalidad son población activa, con muy pocos niños y con muy pocos mayores de 65 años. Su cualificación es elevada con respecto a la mayoría de los inmigrantes. Casi uno de cada cuatro residen en las Islas Canarias y un porcentaje muy elevado se concentra en Cataluña -la mayoría en Barcelona- y en la Comunidad de Madrid.

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