«Ante la patria callan los odios, desaparecen los rencores, se borran diferencias políticas y los antagonismos de los intereses pasajeros que nos separan, y por encima de todo está el interés nacional; y que ese gobierno, o cualquiera que le suceda, con tal que tremole en su mano la enseña común sin mancharla, tendrá nuestra cooperación desinteresada, incondicional, nuestra sangre y nuestra vida, que nunca la hemos regateado cuando se trata de aquel interés supremo en que todos debemos afirmar una especie de solidaridad, aunque sea momentánea, ya que, por desgracia nuestra, están rotas todas las unidades morales y no hay vínculos que nos enlacen, sino precipicios que nos separan.»

-Juan Vázquez de Mella

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