-Por Andres Alburquerque

Mi amigo Eduardo Felipe Núñez, con quien discrepo en aspectos de política doméstica pero con quien me identifico a plenitud en el tema cubano, acuñó una afirmación que atribuyó a uno de los personajes de su libro “Con las Alas Puestas”; refiriéndose a la pesadilla cubana dicho personaje expresó: “¡¡¡¡el problema de aquello es que ha durado tanto!!!! ¡¡¡Y es tan aburrido!!!” Estoy seguro que Eduardo jamás imagino que tal radiografía terminará siendo tan perfecta. Casi como una “jodedera” Eduardito ha sintetizado en modo lapidario lo que académicos y filósofos han llevado hasta el firmamento para luego dejarlo caer en los más pestilentes corrales. Y es precisamente a la supervivencia a como diera lugar primero y a ganarnos por cansancio después, a lo que ha apostado el régimen desde su primer día.

Entre subterfugios y mentiras; entre promesas y consignas; la palabra clave fue siempre resistir; durar, superar lo efímero del típico proceso turbulento porque Occidente es tan imbécil que suele acostumbrase a todo y así el mediocre aprendiz de matón pasó de revoltoso a estadista y consagró la transacción mediante la cual su familia se apoderó de la isla con habitantes y todo.

A través de esta eternidad kafkiana que es el proceso iniciado en 1959 el “pueblo” o lo que conocemos por ello: se ha ido cocinando a fuego muy lento y hoy muestra trozos totalmente calcinados; otros medium rare y otros que habría que meterle el diente para comprender en qué estado se encuentran. Somos un conjunto de círculos con distinto grado de conciencia y con intereses que divergen según las persuasiones que nos motiven. Pero en este momento deseo arrojar la mayor cantidad de luz posible sobre ese lamentable, vergonzoso y repugnante segmento conocido como los “respetuosos”.

Los respetuosos son tan “gusanos” como todos nosotros; están hasta las narices del régimen y su represión. Ellos viven en apnea el tiempo que transcurren dentro de la isla y reverdecen al momento de tomar el avión que los trae a Miami. Dentro de la isla viven de relatar sus “hazañas” capitalistas a un público inerme, silente, que saliva por boca ajena. Los respetuosos son héroes allá y reptiles acá. O mejor dicho: son reptiles en ambos lados y viven tras el tenue antifaz del patriotismo.

Los respetuosos identifican a Cuba con la Junta que reprime al pueblo; los respetuosos llaman a la cordura de un sólo lado y critican el extremismo que logran exprimir entre los intersticios del sufrimiento del exilio. Se lamentan con alaridos de la estalagmita creada con el sólido de lagrimas añejas; pero celebran dóciles el grillete del verdugo. Usan el nosotros solo para referirse al régimen y nos escupen el ustedes para señalar a los demás cubanos. Los respetuosos jamás se pasan de la raya. Ellos respetan; observan con sabuesa atención los límites impuestos por el sicariato. Sus fotos de Facebook reflejan bellos sitios del mundo pero siempre con la cajetilla de cigarrillos “fuertes”; esos sin filtro que te hacen escupir picadura marchita; reflejan botellas de Scotch, cerveza de lata( que puto mal gusto!!!) y el fucking Casillero del Diablo que Lucifer le impuso en esas grutas del más gusto llamadas TRD.

Son una raza única; un segmento monolítico con mucho de simio y poco de lítico. Los respetuosos vienen y van; trabajan por la izquierda en un país de derechas y se dedican solo a intercambiar mundanidades en las redes. Los respetuosos no levantaron un dedo ayer; no lo levantan hoy y no lo levantarán jamás. Los respetuosos son tan dañinos y nocivos como el régimen y sus secuaces. Para los respetuosos un día de agua corriente está bien; para ellos no venden nunca nada sino que “dan”. Para ellos no hay flaquezas a menos que se trate de las nuestras.

Hoy acabo de romper oficialmente todo vínculo con los respetuosos.

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