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Una política insostenible, frente a un documento inaceptable

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La situación es compleja y la resumo usando adjetivos del propio documento cubano: una política absurda, ilegal y moralmente insostenible”, frente a un documento prácticamente infirmable

 
Emilio Ichikawa
El Canciller cubano Bruno Rodríguez ofrecerá un discurso ante la Asamblea General de la ONU que, como otras veces, podría terminar así:
“Señor Presidente:
Distinguidos Representantes Permanentes:
Señores Delegados:

Debo pedirles en esta difícil y especial coyuntura internacional, votar a favor del proyecto de Resolución titulado ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”.
Es decir, que lo que Cuba lleva a la ONU no es tanto una política como un documento, que para esta ocasión el MINREX puso a disposición en Junio-2015; como proyecto de Resolución 69/5.
Algunas agencias informativas y periodistas han considerado la posibilidad de que ahora EEUU no vote en contra de la Resolución cubana sino que se abstenga. Para llegar a esta conclusión se han amparado en dos recursos: la disposición de información privilegiada y el razonamiento político; incluso reforzado con no pocos elementos de sentido común.
El 21 de septiembre (2015) la prensa internacional (incluyendo medios como Radio Martí y Cubadebate) circuló la siguiente noticia: “Funcionarios estadounidenses dijeron a la AP que el gobierno del presidente Barack Obama está valorando abstenerse”. Si personas vinculadas a la política norteamericanas dijeron eso a AP, obviamente hay que considerarlo.
Como hay que considerar además la tesis razonada de que siendo la permanencia y el fin formal del bloqueo/embargo una potestad del Congreso, el ejecutivo puede recomendar a su delegación votar abstención o incluso a favor de la Resolución presentada por Cuba, que engrana con su propia política.
Pero igual EEUU puede votar en contra del documento sin que esto signifique exactamente que el Presidente Obama es contradictorio o inconsecuente respecto a su consideración de que el embargo/bloqueo a Cuba es una política obsoleta.
Respecto a que el Presidente Obama u otro político cualquiera puedan incurrir en contradicciones, es algo que a esta altura no debe sorprender demasiado. Aunque lo que más pesa aquí para considerar el voto en contra no es la legitimidad de una contradicción de oficio, sino el hecho comprobable de que el documento avalado por el MINREX (no la política) contiene términos que deben ser inaceptables para EEUU.
Por ejemplo, el documento a votar considera que lo consumado el 17 de diciembre de 2014 no fue un canje de tres espías cubanos por un contratista norteamericano que realizaba actividades ilegales en Cuba (que son términos justos y proporcionados), sino que sencillamente fue el regreso de los tres luchadores antiterroristas cubanos que permanecían injustamente encarcelados”.
No discuto el lenguaje con que Cuba quiere manejar los hechos; solo digo que la parte norteamericana no tendría por qué ser indiferente (abstenerse), mucho menos darse por satisfecha (votar a favor), con un texto que maneje esos términos.
Por otra parte el proyecto, documento o Resolución 69/5 entra en valoraciones históricas, conclusiones sobre prácticas jurídicas y objeciones a la institución Presidencial que rebasan la crítica específica a la política de bloqueo/embargo; se incluyen aquí dudas sobre la propia política del Presidente Obama.
Pero lo que podría ser todavía más inaceptable, pues implicaría una flagrante autoinculpación, es asumir los nexos establecidos entre la política de EEUU y la violación de derechos humanos, económicos y sociales del pueblo cubano sin que se reconozca ni un elemento de responsabilidad cargado al modelo económico implantado en Cuba por décadas y sometido a revisión por el propio Partido Comunista de Cuba (PCC).
También Cuba ha cometido errores diplomáticos en la conducción de su propia política anti-bloqueo/embargo, porque la estrategia de ser más precisos en la denuncia de daños, llegando al punto de dar nombres y testimonios de los afectados, es relativamente cercana y fue formulada ya comenzada la carrera como Canciller de Bruno Rodríguez (marzo 2 de 2009).
Estos y otros elementos, como las sumas de dinero que EEUU debería entregar a Cuba por daños del bloqueo/embargo (833 mil 755 millones de dólares en general o 121 mil 192 millones a precios corrientes) hacen demasiado arduo para EEUU el proyecto 69/5.
La situación es compleja y la resumo usando adjetivos del propio documento cubano: una política absurda, ilegal y moralmente insostenible”, frente a un documento prácticamente infirmable.

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