Donald Trump, continuando la defensa de la libertad de expresión en toda su integridad que se propuso desde que ganó las elecciones (tradición, por lo demás, muy arraigada en los Estados Unidos), le ha plantado cara a los magnates que pretenden convertir las redes sociales en una dictadura progre global. “Estamos aquí hoy para defender la libertad de expresión de uno de los mayores peligros… No existe un precedente en la historia de Estados Unidos en que un número tan pequeño de corporaciones controle una esfera tan grande las interacciones humanas”.

En su línea combativa contra lo políticamente correcto, Trump ha acusado a las grandes compañías de redes sociales de censura selectiva y ha pedido a las

las agencias federales una revisión de la sección 230 de la ley de Decencia de las Comunicaciones, que en teoría blinda a las compañías tecnológicas del contenido creado por los usuarios. Y es que ese blindaje está poniendo en bandeja que sólo se censuren opiniones entendidas como de derecha (y entendida según los millonarios progres, muchas veces fuera de toda objetividad); siendo que puedan ser sancionadas siempre y cuando no sean ecuánimes en sus prácticas editoriales. Asimismo, continuando en su reducción de gasto público, ha ordenado a su administración no malgastar dólares públicos en unas redes sociales que reprimen la libertad de expresión sin tapujos, y que encima son beneficiadas desde el estado.

En España, el partido Vox se ha hecho eco de estas declaraciones y actuaciones de Trump y han mostrado su adhesión (1). Muchos diputados, afiliados y simpatizantes de este partido se han mostrado molestos por las continuas censuras en Facebook y en twitter. Concretamente en twitter se permitió que el

hashtag #MatarAAbascal sea trending topic durante horas mientras que esta millonaria compañía no tomó medida alguna al respecto.

Vox subraya que “por este motivo, aplaudimos el coraje del Presidente Trump de denunciar la censura ideológica que llevan a cabo las grandes plataformas de redes sociales y apoyamos su defensa de la libertad de expresión, que es una batalla a nivel global.”

Y es que la caravana de coches que organizó Vox en España el pasado 23 de mayo tuvo su eco también en Miami (2), donde parte de la comunidad española, en unión con cubanos, venezolanos y peruanos, como miembros de una gran familia, se concentraron como repulsa al gobierno social-comunista de Sánchez e Iglesias; enarbolando la cruz de Borgoña dentro de un mar de banderas rojas y gualdas. Todavía está reciente la representación de Vox en la CPAC (3), donde pudieron estrechar muchos lazos con descendientes de cubanos exiliados y representativos dentro de la administración Trump; siendo que esta connivencia, y más ante el peligro bolivariano inminente en España y también denunciado por Bolivia y Ecuador, va aumentando y especialmente de cara a las próximas elecciones estadounidenses. Así que en esta batalla y en tantas otras, se confirma que Trump tiene un aliado en España.

NOTAS

(1)Véase el comunicado de Vox:

(2)Véase:

(3)Recuérdese:

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