Ojo con Francia. Muchas veces, sus políticas han resultado un peligro a nivel mundial, especialmente desde la Revolución Francesa; y no digamos sus aventuras en África o su apoyo a Jomeini para joder al Sha de Persia. «Nación epiléptica condenada a grandes escarmientos», que decía Vázquez de Mella. 

Reuniendo impresiones e informaciones de tirios y troyanos, podemos prever un posible, poliédrico y hasta divertido escenario francés. A saber:

-Cuando políticos socialistas franceses están advirtiendo que pronto habrá que tomar las riendas de una guerra civil que no será «política» sino «etnocultural», es que hay que apretarse los machos. Podremos creer que eso no nos afecta… Pues bien, algunos pensaron eso en 1789 y todavía estamos pagando las excretas de los vecinos. 

Que desde aquel Mayo del 68 encabezado por el pederasta Cohn-Bendit la izquierda se dedicara a gilipolleces multicolores lo aprovechó Le Pen. El Partido Comunista Francés, vedette intelectual de Europa, jamás se ha recuperado de haber sido anulado por el Front National, el que se convirtiera hasta hoy en principal partido de la clase trabajadora francesa. El Partido Socialista siguió dando algunas boqueadas, pero igual, siguió muy mal parado. Nuestros ilustres rojiprogres no se enteran de que este fenómeno se extiende por esa «Europa» a la que apelan como eso de que «estamos en el siglo XXI». Pero claro, la izquierda caviar normalmente no sufre las consecuencias de sus actos políticos, y luego pasa lo que pasa; siendo que sus frases hechas y huecas ya no llegan a nadie más allá del chalet de Pablo Iglesias. 

En Francia hay zonas donde la policía no puede entrar y rige la sharia. Recuerdo que una amiga peruana (hija de palestino cristiano para más señas) me contó que, en su estancia en Francia, descendientes de argelinos la tomaron por paisana y le afearon (en francés, no en árabe) que no llevara el hiyab. En París, no en Argel o en Riad. Y naturalmente, tampoco en la Damasco multiconfesional que Francia ha intentado destruir. 

Pues bien, esto no es anecdótico y ha ido a más. El ambiente agresivo, violento, surrealista, ya es irrespirable. Y muchos, al ser ciudadanos europeos de pleno derecho, expanden lo mismo a lo largo y ancho de ese museo muerto que es Europa. Pero claro, Francia se creería que el mandar a marroquíes y senegaleses a violar italianas cuando ya Italia se había rendido no tendría sus consecuencias… Pues sí, todo en la vida lo tiene, y muchas veces, en forma de venganza y justicia poética. O de «tragedia», recordando a Marx. 

-Asimismo, consta que Francia no va a consentir desórdenes separatistas en sus fronteras. Cada vez que algún partido nacionalista catalán ha intentado hacer gilipolleces en el Rosellón, los franceses no han vacilado en mandar a la gendarmería. No es un «problema catalán»: La peor burguesía de España, apoyada por una izquierda que coincide en su racismo hispanófobo, sabe que su teatro no tiene vuelta atrás y no le queda sino huir hacia adelante. Y no es sólo Cataluña. Van a por Valencia y Baleares, por parte de Aragón y Murcia y hasta por territorios que pertenecen a las actuales repúblicas de Francia e Italia. Territorios como el Rosellón y la Cerdaña que se perdieron por la injusta rebelión del mediocre y traidor Pau Claris en el siglo XVII (a tal punto que el Rosellón proclamó querer seguir con España pero lejos de una Generalidad que los tenía fritos a impuestos), que no se olvide. Territorios que, asimismo, son los más taurinos y hasta hispanófilos de Francia. 

Este totum revolutum no es una cosa particular de Cataluña. Las grandes potencias tienen sus garras sobre nuestra Piel de Toro e islas adyacentes (al igual que la tuvieron sobre los Balcanes) preparando acaso nuestra solución final con el concurso de nuestros múltiples y estúpidos traidores. Sin embargo, Francia, que será muchas cosas pero no gilipollas, sabe que lo que pase allende los Pirineos le afectará tarde o temprano, y bastantes problemas tiene, así que es muy probable que tenga a sus tropas alerta y que no vacile en cruzar la frontera para poner orden llegado el momento. Un orden que es muy fácil de poner pero que nuestra oligarquía, con el concurso de muchos tontos útiles, nunca ha querido para terminar de autodestruirnos. 

Pues sí, el poliedro es complejo y de cojones. Una guerra asimétrica, utilizando la palabrería de Verstrynge (otro francés como Valls… Llevan dos siglos dando por saco y no se hartan…); y no de ejércitos convencionales, sino de desórdenes grupales muchas veces difíciles de localizar, como empezaron los amigos de Bush, esto es, Al Qaeda. Desórdenes que una sociedad acobardada/aburguesada no está preparada para afrontar, y que pretenderá arreglar con minutos de silencio y velitas de colores. 

Pero eso sí: Durante todos estos años nos hemos dedicado (con Francia también en la vanguardia) a enemistarnos y a encabronar a Rusia, que era por lo visto la principal amenaza que tenía que afrontar el escudo antimisiles de la OTAN. 

¡Qué listos somos! ¡Cuánto hemos progresado!

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