Mariela Castro Espín está acabada políticamente; aguantará mientras viva su padre.

La Mesa Redonda de hace un rato no tenía sentido, salvo responder indirectamente a los compañeros Vicente Feliú y Silvio Rodríguez.

Pero reitera el error de reaccionar desproporcionadamente a la marcha de ayer, como hizo la maquinaria represiva en los casos Bofill y con la ocurrencia de Aldanov de cifrar en un 10% de la población, a los disidentes.

La puesta en escena no pudo ser peor: Mariela y Seijido de luto, un mexicano transexual que pasaba x allí; Paquito como convidado de piedra, aunque el más sincero porque relató la vinculación de CENESEX con el aparato ideológico del partido comunista.

Arleen muy torpe, con frases para la Comisión de Calidad: participando como parte de la participación.

Díaz-Canel debe estar tirándose de los pelos porque si pone un circo le crecen los enanos con la cantidad de líos que le generan las ocurrencias de Mariela y su sindicato.

Reconocimiento a Vilma Espín y omisión del papel de los doctores Mónica Krause y Celestino Álvarez Lajonchere en la educación sexual cubana.

El argumento de Miami ya aburre porque implica subestimar a los que ayer marcharon pacíficamente y se les reprimió para que no pisaran el malecón.

Falacia como la de decir que el CENESEX es una ONG.

Miami es un ejemplo del trabajo esforzado y de la solidaridad de la mayoría de los cubanos exiliados y los mandarines de La Habana deben evitar agredir a esa parte de Cuba, sobre todo, en medio de “coyunturas complejas” que hasta desaconsejaron la conga habitual y origen del rifirrafe.

Pero no todo es malo; Mariela ha importado de Uruguay el eslogan: Todos loa derechos para todos los ciudadanos… con esto y un tin de tasajo con boniato salvan el verano.

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