Diego Armando Maradona hoy da nombre al estadio del Nápoles. En aquella ciudad del sur de Italia, es presentado con rasgos hagiográficos. El Nápoles era un equipo que luchaba por no descender y con Maradona llegó a ganar el scudetto y a despuntar en Europa. Por fin la prensa italiana dejó de hablar exclusivamente de Milan, Inter y Juventus y puso a Nápoles en el mapa. Asimismo, Maradona se destacaba por reivindicar mejoras para la ciudad y para la región, totalmente abandonada a su suerte, frente al norte industrial. Lo que se dice un benefactor…

Además, Maradona había sido campeón del mundo con Argentina, metiéndole un golazo a Inglaterra, como pareciendo una venganza por lo de Malvinas…

En España también fue muy conocido, pues jugó en el Barcelona (donde él mismo dijo que empezó con la cocaína) y en el Sevilla.

En Argentina es todo un ídolo que va más allá de lo futbolístico. Y hasta más allá de lo que se le venera en Nápoles.

Sin embargo, siendo un mago del balón, no es menos cierto que Maradona se autodestruyó por la droga y lo que no es la droga. No dejó de ser un valedor internacional de Castro y Chávez y un juguete en manos de los criminales del Foro de Sao Paulo. Tampoco dejó de ser un maltratador y de estar con menores. En Cuba se lo consintieron todo, hasta que fuera a una clínica donde se drogaba todavía más. Nunca vimos que las feministas protestaran por ello. Porque claro, como era “socialista del siglo XXI”… Las cosas, depende de quien las haga y depende de si conviene o si se antoja, están bien o están mal según el capricho de turno…

Definitivamente, sus sombras como persona oscurecieron sus luces como futbolista. De hecho, la luz del fútbol se le fue apagando por lo mismo.

Con todo, pasen y vean:

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