Un día como hoy, pero de 1899 se despedía el Gobernador militar, General Brooke, de los españoles de Cuba y particularemente, de los notables que se pusieron a su servicio para garantizar una transición pacífica y organizada hacia la República.

Más allá de destacar la normalidad que reinaba, apenas unos meses después de haberse producido el traspaso de la soberanía; la proclama pretende borrar los logros del pasado español de la isla, asegurando que el país entraba “en una era de prosperidad desconocida”. Algo que es completamente falso. En la medida que, como provincia de España, Cuba se convirtió a mediados del siglo XIX en el primer productor de azúcar del mundo y en la provincia más rica de España.


Más adelante, se atribuye el mérito de haber creado los gobiernos municipales y provinciales, lo cual tampoco es cierto, no solo porque ya existían antes, sino que los mismos se vieron reforzados mientras duró la Autonomía de la isla, cuando en apenas unos meses, esos gobiernos municipales organizaron una elección para elegir al parlamento insular.

Como ya aseguraban algunos observadores de la época. No se puede criticar al general por sus erradas apreciaciones, sino a los nacionales que gobernaron con él y aceptaron tales disparates sabiendo que eran puras mentiras.

Por desgracia, la manipulación de la historia, no se detuvo aquí. Muy pronto una reforma de la enseñanza primaria, organizada por el gobierno interventor y avalada por los propios cubanos, lavarían el cerebro de las nuevas generaciones de cubanos hasta hoy.

Despedida del General Brooke. PROCLAMA (Traducción oficial)

Por disposición del Presidente, traspaso a mi sucesor, el Mayor General de Voluntarios de los Estados Unidos, Leonard Wood los deberes y responsabilidades inherentes al cargo de Gobernador Militar, y ruego le deis el apoyo y le mostréis la confianza que a mí me habéis concedido.

A aquellos que conmigo han compartido la difícil tarea de reorganizar y poner en moción el Gobierno Civil de la Isla, quiero hacer pública esta expresión de la apreciación que he hecho de su apoyo y auxilio leal y patriótico, y mostrarles mi gratitud por ellos.

Hace un año encontré un país completamente devastado, con sus recursos y comercio destruidos; con su población rural reconcentrada; careciendo de alimentos y de hogar, pereciendo de inanición. El gobierno de los Estados Unidos proveyó de víveres y de trabajo; en breve tiempo esta situación horrible desapareció y ahora el país va entrando rápidamente en una era de prosperidad desconocida basta ahora en su historia. Mirad á vuestro alrededor y veréis, cuan cierto es esto. Las varias medidas que dieron por resultado la situación actual son bien conocidas de vosotros y no necesitan ser mencionadas aquí. El cambio ha sido realmente maravilloso.

Sin que entonces tuvierais una sombra siquiera de gobierno civil, tenéis ahora una organización completa de vuestros gobiernos municipal y provincial, todos en manos de vuestros conciudadanos, teniendo el gobierno militar un carácter puramente de consejero y supervisor; muchas de vuestras leyes se han cambiado y modificado para ajustarlas al tiempo en que vivís, así como para facilitar el buen gobierno; vuestros tribunales han sido reorganizados y están en funciones; reina la paz; dominan la ley y el orden; y por vuestra propia industriosidad y la observancia concienzuda de estas condiciones, está asignado el restablecimiento completo de vuestros asuntos sociales y vuestra prosperidad.

Convencido que vuestro porvenir está en vuestras manos para hacerlo feliz ó desgraciado, y confiando que la cordura prevalecerá, en vosotros, os digo adiós.

El Mayor General, Gobernador-Militar, John H. Brooke.

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