Por Amilcar Perez Riverol

Corea del Sur – 50 millones – y su estrategia de diagnóstico masivo son hoy el paradigma del enfrentamiento al SARS-CoV-2. Hasta el 17.03, el país había realizado 270 000 tests diagnósticos (5400/millón de habitante). En un escenario semejante al de Corea – que todos deseamos que no se produzca – y para desplegar una respuesta que esté al menos a mitad de camino del país asiático, Cuba – 11 millones -, necesitaría realizar 30 000 tests.

El diagnóstico de SARS-CoV-2 se realiza mediante RT-PCR, una técnica de biología molecular costosa. Muy costosa. Acabo de conversar con una especialista y excolega del IPK y me dice que han estimado su costo en 50usd/paciente. Si asumimos como volumen eficiente esos 30 000 tests, Cuba necesitará en el próximo mes -ojalá y no -, 1.5 millones de usd sólo para diagnóstico.

Sin acceso a créditos inmediatos por el bloqueo o embargo – como quiera llamarlo usted -, Cuba la tendrá muy difícil para pagar en un mes esta cifra, necesaria para realizar massive testing. Y hablo solo del diagnóstico.

A mi, que hace una semana explicaba por qué me parecía necesario el cierre de fronteras y la implementación de medidas radicales de supresión/mitigación, hoy me parece igualmente necesario que exijamos, por humanismo, el fin de esta política o al menos -soy realista – una moratoria parcial que permita a Cuba comprar los insumos indispensables para enfrentarse a la pandemia.

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