-Por Gabriel Martínez

LA CIUDAD PERDIDA DEL IMPERIO ESPAÑOL EN LA PATAGONIA

En 1578 el pirata inglés Francis Drake navegó por el Estrecho de Magallanes pasando del Atlántico al Pacífico y atacó todos los puertos españoles entre Valparaíso y El Callao. Comprendiendo la vital importancia de cerrar el paso interoceánico a potencias enemigas, el rey Felipe comisionó al marino gallego Sarmiento de Gamboa para realizar una expedición cuyo objetivo sería fundar dos ciudades estratégicamente situadas a ambos lados del Estrecho de Magallanes, en los actuales territorios argentino y chileno. Partió de Sanlúcar de Barrameda en 1581 con 23 barcos y 3000 soldados, sacerdotes y colonos con sus mujeres e hijos, pero en el peligroso trayecto se perdieron muchas naves y hombres.

El 11 de febrero de 1584 fundaron en el Cabo Vírgenes, extremo más austral de la actual provincia argentina de Santa Cruz, un poblado al que llamaron Ciudad del Nombre de Jesús. Relata la crónica de época:

«Sarmiento de Gamboa tomó una pala y cavó las primeras azadonas donde se debía de hacer el altar mayor en nombre de la Santísima Trinidad; puso en el hoyo la primera piedra en el nombre de Jesucristo Nuestro Señor y en nombre de Vuestra Majestad poniendo una gran moneda de plata con las armas, con año y día, testimonio e instrumento escrito en pergamino embreado, entre carbón, en una botija con el testimonio de la posesión».

El 25 de marzo Sarmiento de Gamboa fundó la ciudad de Rey don Felipe en la boca occidental del estrecho, muy cerca de la actual Punta Arenas sobre el actual territorio chileno. Las rigurosas condiciones climáticas, que llevaron a la deserción de algunos hombres con sus naves y el hambre causaron estragos en las poblaciones. Sarmiento de Gamboa decidió tomar la única nave que quedaba para regresar a España en busca de suministros, pero fue hecho prisionero por los ingleses y esa ayuda nunca llegó. Los infortunados pobladores fueron muriendo de hambre y en 1587 el pirata Cavendish se encontró con el último sobreviviente, que dejó testimonio de lo ocurrido.

Sólo se sabía de Ciudad del Nombre de Jesús por las crónicas, hasta que en el año 2005 una expedición de las arqueólogas argentinas Ximena Senatore y Mariana de Negris (del Conicet) e Isabel Cruz (de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral) identificó tres enterratorios de europeos de entre 16 y 24 años, dos hombres y una mujer. Sus restos óseos no mostraban improntas de violencia, pero exhibían una marcada desnutrición. Sobre una de las sepulturas cristianas, a 1,5 m de profundidad, ocurrió el hallazgo más trascendente, el cual hizo a las investigadoras llorar de emoción: el lugar de la fundación del poblado. Tal como decían la fuente de época que hemos citado, las arqueólogas desenterraron una moneda de 8 reales con el escudo de Castilla y León, restos de una botija española de cerámica y dos planchas de metal.

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