-Por Gonzalo Alba Beteré

EL CORONAVIRUS DE LA SOCIEDAD


Resultaré cansino, pero no me canso de repetir que esta sociedad se está deshumanizando, perdiendo valores a marchas forzadas. Y no se trata de ideologías, sino valores inherentes a la naturaleza humana. El respeto a la vida, a la familia, a nuestros mayores, no son principios mutantes, sino intrínsecos del hombre, y conviven con nosotros desde que nació la sociedad.

Pero en situaciones como la que estamos viviendo, esta erosión moral es aún más patente. A todas horas se oyen y se leen opiniones como ésta, que he escuchado en la Cope esta mañana, o que escuché a Luis Herrero el otro día en ES Radio, o que se repite como un mantra en los telediarios. Decían: «…que nadie se alarme, que el coronavirus al fin y al cabo es un virus gripal, y la mortandad no es muy alta, en torno al 2% y suelen ser personas de edad avanzada y con patología previa».

ESTO ES SIMPLEMENTE ASQUEROSO. O sea, que no nos preocupemos, porque van a morir ancianos enfermos. O lo que es lo mismo, esto no va conmigo, que no soy ni anciano ni enfermo, y que les den a quienes lo sean.

El respeto a la vida no se trata de la vida propia, que también, sino de respetar LA VIDA en general, la de cualquier ser humano en cualquier circunstancia. Desde la de un culpable reo en el corredor de la muerte hasta la de un inocente niño en el vientre de su madre. Pero para estos líderes de opinión no vale lo mismo su vida que la de una persona de edad avanzada. Por supuesto, no valoran tampoco la vida de otros grupos de riesgo: Síndrome de Down, diabéticos, enfermos de corazón, gente con problemas respiratorios, etc. Esta enfermedad, les falta decir, quitará de en medio a personas débiles y así reforzará la sociedad. Al más puro estilo nazi.

Esta postura es simplemente fruto de la relativización de valores. La vida es sagrada, pero depende de qué vida estemos hablando. Viendo estas cosas, uno se explica por qué el aborto se considera un derecho de la madre sin contemplar el derecho a la vida del niño; o por qué se aprueba la eutanasia, la perversa puerta a la eliminación de los que ya han dejado de ser útiles a la sociedad.

No estamos enfermos unos cuantos españoles por esta pandemia, no. Está enferma la sociedad entera, contagiada profundamente por el coronavirus de la relativización y pérdida de valores, infectada por la deshumanización, como Alemania en los años 30 o Rusia en los años 10 del siglo pasado.

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