«Hasta los gallinazos tienen rey» es una expresión que se conserva en Antioquia y que no reconoce otra cosa que la existencia de una sociedad jerárquica donde todos estamos supeditados a alguna forma de gobierno o poder. Fenómeno que se observa en la naturaleza y por supuesto en estas aves carroñeras tan comunes en Suramérica llamadas gallinazos. El nombre científico del «rey de los gallinazos» es Sarcoramphus papa (King Vulture) y sobre el se dice que «es uno de los buitres americanos más grandes…» y que cuando «…encuentra un animal muerto, desplaza a los buitres más pequeños y realiza el primer corte en la piel del cadáver con su fuerte pico».

Se observa que este dicho quedó inserto en el folclor antioqueño y es recogido por varios autores costumbristas de la región como adagio popular. La mayoría sitúan esta expresión en los tiempos convulsos de la Independencia, al pensar que la frase nació al calor de los dramas vividos en una comunidad partida entre realistas y republicanos, entre la vieja y nueva patria, o dicho de una mejor forma en la dialéctica entre las sociedades de Antiguo Régimen y la Modernidad. Quien mejor lo podría explicar que el gran Nito Restrepo, retratista del paisaje físico y humano antioqueño, quien al respecto dejó consignadas las siguientes palabras:

«Esto del Rey de los gallinazos está consagrado entre nosotros con la sangre de un pobre negro esclavo de don Francisco del Valle, tesorero del rey de los españoles para 1812. Es el caso que el jovencito don José María Córdoba fue enviado a la vieja y noble ciudad de Antioquia, donde residía a la sazón la gente más empingorotada de la provincia, a levantar un contingente de fuerza en soldados y en dinero. Encontró muy fría la opinión el comisionado del dictador don Juan del Corral, en aquellos terribles aprietos en que luchaba la naciente Patria. Pasando Córdoba por una calle vio un letrero, que se les había olvidado borrar o cambiar, y que decía: “Tesorería del Rey”. Sin más noticias, se fue entrando el comisionado en la tal Tesorería, donde un viejo de antiparras describía partidas más o menos cuantiosas en un librazo descomunal. Córdoba sacó su espada y se la clavó al gran librazo, exclamando al propio tiempo: «¡Por estas páginas está robando a la República!” E incontinenti hizo aprender de cuatro vasallos que le acompañaban al respetable señor Tesorero del Rey, al que puso en capilla sin dilación…


La sorpresa de aquellos tranquilos hidalgos fue grandísima y corrieron hombres y mujeres a impetrar del futuro cargador de Ayacucho la revocación de tal medida. Decir que de nada valieron ruegos ni quejas y súplicas es apenas recordar la madera de que estaba labrado Cordobita. Cuando ya tenían al señor del Valle en la plaza, sentado en el horrible banquillo, y que el Comisionado daba largas al desenlace, esperando que la escena produjera su mayor efecto, vinieron a contarle las palabras que acababa de pronunciar un negro esclavo del señor Valle. «Que traigan ese negro, ordenó Córdoba, y que lo sienten junto a su amo y les hagan la descarga a los dos. ¿Qué había dicho el negro? Nada grave, en tiempo frío; pero que en aquel momento le costó la vida: “Van a fusilar a mi amo Francisco dizque por ladrón; eso no es cierto. Lo fusilan por realista, sin tener en cuenta que todos lo somos, porque hasta los gallinazos tienen rey…” Antonio José Restrepo, El cancionero de Antioquia.

“HASTA LOS GALLINAZOS TIENEN REY”. GUERRILLAS ARMADAS Y OTRAS FORMAS DE RESISTENCIA CONTRARREVOLUCIONARIA EN LA PROVINCIA ANTIOQUIA (1813-1830)»

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