Por Casimiro Sánchez Calderón

Es curioso que cuantas más medidas e interés pone Europa para acercar los territorios que la conforman con el fin de cohesionar sus políticas y equilibrar socialmente los territorios, aquí en España, cada día que pasa, surge una reivindicación regional para desmembrar el Estado.


Todo empezó tibiamente con el reconocimiento del Estado de las Autonomías, que algunos incautos pensaban que era la solución y mejoraría la gestión al acercarla más al ciudadano.
Salvo algunas gestiones que hay que reconocer como, por ejemplo, la instalación y mejora de muchos servicios que estaban obsoletos o no existían (colectores, instalaciones deportivas y culturales, subvenciones a colectivos, etc.,(la mayoría de ellos pagados con fondos europeos), la descentralización no ha aportado mayor industrialización (todo lo contrario, la industria ha desaparecido hasta de las regiones industriales), mejoras al campo, mejoras en las zonas pesqueras, mayor igualdad entre los ciudadanos de unas regiones y otras, mayor igualdad en los servicios de las distintas comunidades.


Por el contrario, la corrupción del 3%, (que fue muy superior), los Eres de Andalucía, la corrupción en la Comunidad de Madrid y la de Valencia, etc., son fenómenos ocurridos debidos a la descentralización, por falta de responsabilidad del Estado central y vigilancia o por carecer en las autonomias de capacidad y honestidad para la gestión.


En vez de acercar la gestión, lo que acercamos fue el dinero.


Nadie pensaba, algunos sí lo decíamos, que Pujol estaba utilizando la descentralización para crear una nación independiente, para crear odios entre unos españoles y otros, para mentir para reinar, y el resultado está ahora donde está: en una región de ciudadanos divididos y enfrentados con muy difícil salida.


La cesión de la gestión de la Seguridad Social al País Vasco es otra ingenuidad más, otra muestra de la debilidad e incompetencia del Estado que en el futuro pagaremos todos los españoles, incluidos los del País Vasco. Porque a esta cesión seguirán otras y el final será la fragmentación, la desaparición de la caja única.


Lo triste es que eso lo haga un partido o coalición de izquierdas, cuando uno de los objetivos de los partidos y sindicatos de izquierda es la unión de los trabajadores del mundo para tener más fuerza y oponerse a la explotación del capital. Pero ya, ni la derecha es lo que era, ni la izquierda tiene proyecto de futuro ante la crisis del capital. Por eso, los gobiernos solo ponen parches y medidas de presente.


Que la deuda monstruosa que tienen todos los gobiernos la paguen los nietos y los biznietos, no importa; que las futuras generaciones se queden sin pensión, no importa; que servicios como educación y sanidad que fueron punteros en la Sociedad de Bienestar, se agoten, no importa…


¡Qué dirían nuestros abuelos si vieran el desmadre de una Sociedad Moderna y de Bienestar que construyeron ellos con muchísimas penalidades después de las Guerras Mundiales y de la triste nuestra!

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