Estados Unidos de Gran Bretaña vs Estados Unidos de España

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-Por Carlos Rodríguez Hurtado

Estados Unidos de Gran Bretaña.

Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Pensilvania, Nueva Jersey, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia

Estados Unidos de España.

California, Nevada, Colorado, Utah, Nuevo México, Arizona, Texas, Oregón, Washington, Idaho, Montana, Wyoming, Kansas, Oklahoma, Luisiana, Florida, Alabama, Misisipi y Alaska

El  crecimiento continuado del número y la influencia de los hispanos ha llevado a los defensores de la causa hispana a plantearse dos objetivos. El primero es impedir la asimilación de los hispanos a la sociedad y la cultura angloprotestantes de Estados Unidos y crear, en su lugar, una comunidad social y cultural hispana de grandes dimensiones, hispanohablante, autónoma y permanente, en territorio estadounidense. Algunos, como William Flores y Rina Benmayor, rechazan la idea de una “comunidad nacional única”, atacan la “homogeneización cultural” y censuran los esfuerzos por promover el uso del inglés como una muestra de “xenofobia y arrogancia cultural”.

También atacan el multiculturalismo y el pluralismo, porque dichos conceptos relegan las “diversas identidades culturales” a la “vida privada” y asumen que “en la esfera pública, exceptuando algunas muestras toleradas de etnicidad, debemos dejar a un lado dichas identidades e interactuar en un espacio culturalmente neutro en el que todos somos ‘americanos’”. Los hispanos, sostienen dichos autores, no deberían propugnar una identidad estadounidense general, sino adoptar una “identidad y una conciencia políticas y sociales latinas emergentes”. Deberían proclamar (y, de hecho, están proclamando) una “ciudadanía cultural” separada que implique “un espacio social diferenciado para los latinos en este país”.

El segundo objetivo de los defensores de la causa hispana se deriva del primero. Se trata de transformar Estados Unidos en su conjunto en una sociedad bilingüe y bicultural. Estados Unidos debería abandonar la cultura angloprotestante central y las diversas subculturas étnicas complementarias que ha tenido durante tres siglos. En su lugar, debería tener dos culturas, la hispana y la angloamericana, y, de manera más explícita, dos idiomas, el español y el inglés. Se ha de tomar una decisión “acerca del futuro de Estados Unidos -declara el profesor la Universidad de Duke (Carolina del Norte) Ariel Dorfman-. ¿En este país se hablarán dos lenguas o solamente una?”.

Y su respuesta, por supuesto, es que se deberían hablar dos. Esto es cada vez más cierto en la práctica, y no sólo en Miami y el Suroeste. “Nueva York -afirman Flores y Benmayor- es una ciudad bilingüe y el español es un elemento de uso diario en la calle, en los negocios, en los servicios públicos y sociales, en las escuelas y en el hogar.” “Hoy en día -señala el profesor Ilan Stavans- en Estados Unidos se puede abrir una cuenta bancaria, obtener asistencia médica, ver telenovelas, presentar las declaraciones de renta, amar y morir sin pronunciar una sola palabra ‘en inglés’. Estamos siendo testigos, en definitiva, de una reestructuración de la identidad lingüística de la nación.” Y la fuerza impulsora de esta hispanización, la afluencia de mexicanos, no da la más mínima señal de remitir.

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