Por Gonzalo Alba Beteré

ESPAÑA SE DESANGRA


Los países no mueren de manera repentina. Se desangran. Durante años o décadas van apurando sus reservas hasta que se agotan. Venezuela ha pasado en 20 años de ser la primera economía hispanoamericana a la última, desangrándose año tras año. Y España ha comenzado su sangría.

Y cuando hablo de ir agotando sus reservas no me refiero tan sólo a las reservas materiales, sino también a las reservas morales.

Desde hace 15 años estamos inmersos en una estúpida carrera entre partidos políticos para ver quién es más feminista, quién es más partidario del diálogo, quién recibe mejor a la inmigración ilegal, quién habla con más lenguaje inclusivo, quién criminaliza más al hombre, quién entierra más profundo a Franco, quién disfraza mejor de derecho social el aborto negando el derecho a la vida del niño en el vientre materno, quién defiende más a los animales que a los humanos, quién acentúa más los rasgos regionales hasta convertirlos en identidad incompatible con el resto, quién ataca de manera más furibunda a nuestras tradiciones, quién arremete más contra el concepto natural de familia y quién garantiza más los derechos de quienes no cumplen con sus deberes.

Toda esta tendencia corrosiva de los pilares de nuestra sociedad además cuesta tiempo y dinero. El tiempo lo sacan del que deberían dedicar de verdad a gestionar el pais y a solucionar sus problemas verdaderos. Y el dinero, directamente de nuestros bolsillos, y de no dedicarlo a cosas absolutamente necesarias.

Me enerva, enfada, me cabrea y me toca las narices ver a diario a ministros en las noticias hablando de todos estos temas artificiales y redundantes que en absoluto aportan nada positivo a nuestra sociedad. Que si hablando en masculino y femenino, que si el adoctrinamiento de género en las escuelas, que si el diálogo con los golpistas, que si el día de la mujer anti-hombre, que si los piropos son delito, que si se prohíben las azafatas en los eventos deportivos…

Pero no les escucho hablar del AVE a Extremadura, ni de las subidas de impuestos, ni de los delitos de los menas, ni de las denuncias falsas de violencia de género, ni de los problemas de la okupación, ni del aumento de la violencia en las calles, ni de cómo arreglar los problemas del campo, ni de las desigualdades entre regiones, ni del endémico problema del paro, ni de cómo equilibrar la balanza comercial con USA, ni de cómo acabar con el chorreo de miles de millones que se van por las cloacas de los socialmente inútiles chiringuitos electoralistas. No, de eso no se habla, no existe.

Este gobierno no gestiona España, no acomete los problemas reales de nuestra sociedad. Es un gobierno de fuegos de artificio, de brindis al sol, que no tiene los pies en el suelo, que no atiende las necesidades sino que las genera. Y mientras España se desangra… Y necesitamos cortar esta hemorragia, tanto económica como de valores humanos.

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