París, 30 de diciembre de 2019.

El martes 10 de diciembre de 2019, el Costa Fortuna ancló en el supermoderno puerto de Singapur. Teníamos +25°c y por la tarde y por la tarde subió a +29°c.

Con su pasado colonial y un presente dinámico y multiétnico, Singapur es una metrópolis con mil caras para descubrir. Nos sumergimos completamente en este microcosmos oriental para admirar el espíritu animado y la esencia vibrante de la «Ciudad del león», entre los ejemplos más auténticos de su arquitectura y los sabores tradicionales de su gastronomía.

En la aduana los policías son amables y sonrientes (algo extremadamente raro entre los que ejercen esa profesión).

En el siglo XIV la isla de Temasek fue renombrada Singapura (‘ciudad de los leones’). En ese mismo siglo el príncipe Parameswara, aumentó en importancia con la creación de un puerto marítimo, el que fue destruido en 1613 por piratas portugueses.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Japón  conquistó Singapur, y lo ocupó desde 1942 hasta 1945. Al finalizar la guerra, Singapur volvió a formar parte de la colonia británica, pero con altos niveles de autogobierno. Singapur se unió a la Federación de Malasia, formando Malasia en 1963 de donde fue expulsada y así se convirtió en una República Independiente el 9 de agosto de 1965.

Las religiones más practicadas son: budismo 49 %, musulmana 14,9 %, cristiana 14,9%  y  taoísta 8%.

Toda la ciudad está impecablemente limpia, organizada, no se ven mendigos ni pobreza, muchos inmuebles lujosos, rascacielos espectaculares, parques, jardines y coches de alta gama circulan civilizadamente por las grandes avenidas.

Nuestro tour fascinante para descubrir Singapur comienza con la visita al Gardens by the Bay. Es un lugar espectacular: el Flower Dome, el Cloud Forest, ambos bajo la inmensa cúpula de cristal. La cantidad y variedad de orquídeas es tan grande que me hizo recordar a mi querida Madre, pues esa era su flor preferida y también a mi Amiga del Alma Celita, la cual las cultiva con amor en el jardín de su hogar floridiano. El Floral Fantasy y el OCBC Skyway and Supertree Grove, todo es muy contemporáneo y de buen gusto. Por último recorrimos el Christmas Wonderland, un verdadero bosquecillo de árboles de Navidad a cuyos pies florecían las Flores de Pascuas.

Retomamos nuestro tour y nos detuvimos en los barrios étnicos de Singapur, comenzando por Little India, un barrio alegre y colorido que se distingue por sus pequeñas tiendas, el olor a especias y la música. 

Después continuamos por Arab Street, barrio musulmán especializado en batiks indonesios, sedas, sarongs y camisas varias; y después por Chinatown, centro cultural de Singapur que, con su Pagoda espectacular, sus balcones decorados y sus animadas calles ofrece todavía reminiscencias de la vida en el pasado. En la misma acera se alzan la Mezquita Masjid Jamae (Chulia) y el Templo Brahamista Sri Mariamman Temple. En los tres templos nos acogieron muy amablemente, nos permitieron sacar fotos y hasta nos brindaron alfombras por si queríamos descansar en la Mezquita.

Después nos dirigimos hacia el distrito colonial, donde subimos a bordo de una barca que nos llevó desde Clarke Quay al Parque Merlion, donde se alza la fuente de la sirena con cabeza de león, símbolo de la ciudad. Pasamos frente al grupo escultórico de bronce “Jumping Boys”, que representa a cuatro niños que se lanzan desnudos al río, lo que me hizo recordar a los niños que lo hacen en desde muro del Malecón habanero al mar.

Llegada la hora del almuerzo, descubrimos en esta zona el elegante Fullerton Hotel, donde nos esperaba un delicioso buffet a base de mariscos y cocina asiática, en un entorno lujoso y refinado de su restaurante “Town”.

Satisfechos y revitalizados por el almuerzo, retomamos nuestro tour y nos dirigimos al Asian Civilisation Museum, donde pudimos admirar numerosas obras de arte asiático.

Nuestro tour llegó a su término con una parada en el Monte Faber, donde pudimos gozar de una vista única sobre la isla de Sentosa y el skyline de Singapur; un espectáculo para inmortalizar en fotografías panorámicas.

Rumbo al barco recorrimos los casi tres kilómetros de Orchard Road, opulenta avenida de tiendas de lujo, que puede competir con sus equivalentes de París, New York o Londres.

Nos despedimos de nuestro guía Frederik Tobias Retting, el cual fue muy amable y profesional.

A bordo pudimos conversar con Sandra González, la encantadora chica responsable de los turistas hispanos.

Esa noche el Teatro Rex ofreció el espectáculo “Variedad”.

A las 8 p.m. zarpamos rumbo a Langkawi.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz, deseándote un muy feliz año 2020 lleno de: paz, amor, salud  y Libertad,

Félix José Hernández.

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