Foto: Novios en el Templo Wat  Chalong

París, 3 de enero de 2019.

Querida Ofelia:

La isla de Phuket tiene un rico patrimonio religioso que se caracteriza por templos y santuarios muy diversos entre sí que crean un contraste arquitectónico fascinante por descubrir.

A bordo nos dieron las siguientes informaciones antes de desembarcar:

“En zonas concurridas, tales como calles comerciales, mercados y lugares históricos, así como en el transporte público, existe una amenaza constante de carteristas y delitos menores. Como medida de precaución, le rogamos que tenga en cuenta las siguientes recomendaciones de seguridad: lleve poco dinero en efectivo y deje en su camarote sus joyas, relojes y gafas de sol de valor. Lo mejor es llevar las cenaras, los teléfonos y las tarjetas de embarque en un bolso o una mochila. Le recomendamos retirar dinero solo en cajeros automáticos situados en el interior de oficinas bancarias. Preste especial atención a posibles timadores. En caso de robo, no ofrezca resistencia.”

“En Tailandia, la importación, el uso y et consumo de cigarrillos electrónicos está estrictamenteprohibido, por lo tanto, está prohibido llevarlos a tierra. De conformidad con las leyes locales, los infractores están sujetos a multas y pueden producirse graves consecuencias penales.”

Nuestra excursión del 13 de diciembre de 2019,comenzó en el templo de Jui Tui, un templo típicamente chino cuyo estilo arquitectónico se distancia notablemente del tailandés, y atrae un flujo constante de fieles ansiosos por hacerse leer el futuro.

Nos trasladamos después al templo budista Wat Phra Thong o Wat Phra Phud, donde admiramos la famosa estatua del Buda dorado enterrado por mitad del cuerpo. Para la visita de los templos es necesario quitarse los zapatos y ponerse calcetines. Las piernas y los hombros deben estar cubiertos. 

Prosiguiendo a lo largo de la encantadora carretera que bordea el litoral occidental de la isla, pasamos delante de las sorprendentes playas de Kamala, Patong, Katay Karon para alcanzar finalmente la punta meridional de la isla.

Desde el Cabo Promthep pudimos sacar algunas fotografías y dejarnos fascinar por el espléndido panorama de las islas circundantes,  la maravillosa playa de NaiHarn y  los molinos de viento. Con la experiencia del maremoto que destruyó la ciudad, ahora hay torres con varias bocinas para avisar en caso de peligro.

Nuestra última visita nos lleva al What Chalong, el templo más famoso de Phuket que, según los tailandeses, protege la isla de todos los males. En su interior se encuentran las estatuas de bronce de tres monjes muy respetados por los habitantes de Phuket: Luang Por Chaem, Luang Por Kleam y Luang Por Chuang.

Hay un gran horno al cual los fieles llevan petardos y por lo tanto se escuchan casi constantemente explosiones.

Llegada la hora del almuerzo, nos dirigimos al restaurante South Dinasty en un gran centro comercial, donde degustamos deliciosos platos típicos locales.

Una vez satisfechos, nos dedicamos a pasear por la avenida Rat U-Thit Roadrepleta de tiendas deartesanía local, objetos de jade, esculturas de madera, sedas tailandesa y piedras semipreciosas.

Tuvimos un excelente guía llamado Tom Sahapon, el cual además de darnos buenas explicaciones tenía un gran sentido del humor.

Después de cenar a bordo, regresamos a la ciudad en compañía de tres parejas de franceses, a dar un paseo por el barrio “caliente”, que consiste en una gran avenida peatonal llamada Bang La Road. A ambos lados hay grandes bares y cabarets abiertos, en cuyos mostradores bailan chicas muy jóvenes aguantándose de barras de metal. Hay también cafeterías y puestos de comidas que ofrecen alacranes y cucarachas fritos, así como bocadillos de carne de cocodrilo, etc. Numerosas jóvenes que ejercen el más viejo oficio de la Historia, caminan entre la muchedumbre, ofreciendo sus servicios a los turistas.

Esa noche el Costa Fortuna se quedó anclado frente a Phuket, con un servicio de lanchas gratuitas que demoraban 15 minutos en llegar al embarcadero de la ciudad.

Mañana te seguiré contando sobre este fascinante viaje.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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