Foto: Las Torres Petronas. Kuala Lumpur. Malasia.

París, 19 de enero de 2020.

Querida Ofelia:

Con esta carta termino de contarte nuestro fascinante viaje del mes pasado.

El lunes 16 de diciembre de 2019 a las 8 a.m., anclamos en Port Klang. Al salir del camarote, nos encontramos en el pasillo como cada mañana con nuestro amable y profesional camarero Satheesh.

La duración del traslado en autocar de Port Klang a Kuala Lumpur fue de 1 hora y 30 minutos. Al llegar a la capital de Malasia, verdadero bosque de rascacielos contemporáneos, después de pasar por delante de impresionantes complejos residenciales, el autocar nos llevó en dirección a nuestra primera etapa: Chinatown, el barrio oriental más antiguo de la ciudad. Allí, tuvimos la oportunidad de pasear por el mercado cubierto de Petaling Street, donde se venden productos de todo tipo, desde camisetas a hierbas tradicionales chinas: un verdadero paraíso para quien busca oportunidades y para los coleccionistas de «imitaciones auténticas».

A poca distancia del mercado cubierto, se encuentra el Mercado Central. Se trata de un antiguo mercado al aire libre que, en vez de haber sido transformado en el enésimo y mastodóntico centro comercial, ha sido convertido en un mercado de arte y artesanía.

Nuestra siguiente etapa fue el Museo Nacional, inaugurado el 31 de agosto de 1963 por Almarhum Tuanku Syed Putra ibni Almarhum Syed Hassan Jamalullail, tercer rey malayo. El museo recoge en cuatro grandes salas, el patrimonio histórico-cultural del país y presenta colecciones interesantes dedicadas a la cultura, a la historia natural, a la cerámica, a las armas y a la música.

Justo después nos esperaba un almuerzo buffet a base de especialidades malayas en la elegante Sala de Baile del lujoso Concorde Hotel.

Por la tarde, atravesamos el distrito financiero, llamado «Triángulo de Oro», donde los rascacielos, torres y edificios antiguos coloniales compiten por recabar la atención de los visitantes.

Atravesamos el centro para ir a las famosas Torres Petronas, Desde allí, nos dirigimos a la Plaza de la Independencia, el lugar más fotografiado de todo Malasia.

Después de pasar por la magnífica estación del ferrocarril de Kuala Lumpur y la Mezquita Nacional, llegamos al Palacio Real, otro edificio espectacular. Tuvimos la oportunidad de presenciar el cambio de guardia con soldados a caballo.

Algo que nos provocó risa, fue que mientras un guía explicaba en inglés micrófono en mano en el interior del autocar, otro a su lado traducía a gritos al italiano. Ambos insistieron varias veces para que fuéramos al Hard Rock Café y nos ofrecieron un billete de rebajas. Fuimos después del almuerzo, pues estaba al lado del Concorde Hotel, pero en realidad éste es tan banal como cualquier otro de los esparcidos por el Mundo.

Esa noche se celebró La Fiesta Italiana a bordo, mientras el Costa Fortuna navegaba hacia Singapur.

En una reunión a bordo nos recordaron que el poseer droga en Singapur es condenado con la pena de muerte, así como el tratar de pasar objetos pornográficos puede llevar a la cárcel.

El aeropuerto es impresionante, con un centro comercial al centro del cual una extraordinaria cascada cae en forma de tubo, rodeada por cientos de orquídeas naturales. Es el único lugar en el Mundo donde he visto tantos Árboles de Navidad rodeados de canteros de orquídeas y decorados con esas mismas flores. Recordé que son las flores preferidas de mi madre y de mi Amiga del Alma Celita.

 Tomamos el comodísimo Vuelo AF257 de Air France con destino a París, después de 13 horas de vuelo, aterrizamos en el aeropuerto Charles de Gaulle al amanecer del 17 de diciembre, desde el cual fue una odisea lograr llegar a casa, debido a la huelga de transportes públicos y en medio de un embotellamiento extraordinario.

Podrás ver todas las fotos que tomé ese día en mi página de Facebook.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí