-Por Antonio Moreno Ruiz

Un servidor es andaluz, nacido en 1981. Hasta el año 2019, no había conocido más gobierno regional que el del Partido Socialista ¿Obrero? ¿Español?, no sin el apoyo de los comunistas. Así que como tantos otros paisanos, conozco muy bien qué significa estar bajo la bota del PSOE, con toda su secuela de desempleo, miseria, bajeza y corrupción; y siempre favoreciendo todo aquello que sea perjudicial para España, capaz de defender los intereses de Marruecos o de los separatistas antiespañoles sin inmutarse. Sin embargo, asisto atónito en estos días de chavismo ibérico a algunas declaraciones venidas de varios lados, de cómo el PSOE, por lo visto, antes era un “partido de estado” y ha dejado de serlo por culpa de Pedro Sánchez… Bueno, o quizá ya empezó con Zapatero… Pero que sí, que el PSOE de antes era responsable, que el PSOE no negociaba con la unidad de España… Hasta diputados de Vox he podido ver diciendo cosas similares. Y cuando alguien que ha estado toda su vida bajo el puño y la rosa escucha esto, no puede sino no salir de su asombro a la par que coger un cabreo monumental porque todas esas frases hechas en modo alguno se acercan a la realidad de unos hechos por lo demás bastante recientes.

A estas alturas de la película, uno no sabe si estas cosas se dicen por ingenuidad o por desconocimiento, pero en ningún caso es disculpable.

No nos compete en estas líneas recordar la historia del PSOE desde su fundación como violento partido marxista de un Pablo Iglesias Posse que amenazaba de muerte en el parlamento y cuyos discípulos saludaron con furibundo entusiasmo la dictadura bolchevique y trató de implantarla en España a toda costa, provocando una guerra civil. Pero si se refieren al PSOE de la transición, lo primero sería rechazar de una vez por todas la leyenda rosa de la transición; un proceso político confuso donde diversas minorías –a las que nadie votó- con intereses poco claros conformaron un mapa político injusto (empezando por una ley electoral que privilegia a las oligarquías separatistas y secuestra la gobernabilidad del país) cuyas consecuencias vemos muy claras en nuestros días.

El PSOE no tenía masa social, siendo que quedó olvidado en el exilio, muchas veces divididos entre ellos con continuas traiciones. La masa social en verdad la tenía el Partido Comunista de España. Sin embargo, en plena Guerra Fría llena de disputas entre la CIA y la KGB, había que orientar a que España fuera una democracia homologable en Europa con dos grandes partidos. Por la derecha no se tenía muy clara la cosa, y que gente del mismo régimen franquista (como Adolfo Suárez) fundara un partido que se decía “Unión de Centro Democrático” ya lo decía todo. Por la izquierda, el PSOE supo desmarcarse y aprovechar tanto los tiempos revisionistas de Bernstein como los contactos con la CIA; todo ello tolerado por Franco en sus últimos años. De ahí a que Felipe González acabara diciendo “hay que ser socialista antes que marxista”. Con esta táctica, el PSOE consiguió asimismo, no sin la ayuda de Santiago Carrillo y otros muchos mercachifles comunistas, amansar a las huestes del PCE y consolidarse en el poder durante algo más de una década; tiempo en el que le dio tiempo a llenar España de desempleo, desindustrializarla, hacer terrorismo de estado con los GAL, intentar negociar con los asesinos de ETA (tan marxistas como el PSOE fundacional, que todo hay que recordarlo) y darle prebendas a los separatistas catalanes.

Y por cierto, según Laureano Oubiña (1), Pablo Escobar le pagó la campaña electoral a Felipe González y llegó a estar en una fiesta socialista.

Si esto lo hace un “partido de estado”, no sé yo qué será un partido antiestatal.

No, Zapatero no hizo ninguna virazón, sino simplemente despertarnos de la broma propagandística y volver al PSOE de siempre, al que estuvo organizando golpes de estado desde 1930 a 1931, el que organizó el golpe de 1934 y el pucherazo del 1936 para perder una guerra civil y llevarse el oro del Banco de España a Moscú. El PSOE que ha dejado Andalucía con una brutal tasa de desempleo y se ha gastado millones de euros entre robar el dinero a los desempleados y fiestas con prostitutas y cocaína. Una bonita manera de reivindicar a la clase obrera y al feminismo.

Y eso por no hablar del papelito del PSOE ante los atentados del 11M…

Y ahora algunos se sorprenden de que Pedro Sánchez mintiera a pobres y extraños y pactara con Podemos conformando un desastroso e incompetente gobierno que no es sino una pieza más del engranaje del Foro de Sao Paulo que Fidel Castro fundó al poco de caer la Unión Soviética…

Como se dice hoy en día: Me pinchan y no sangro.

Déjense ya de historias y hablen claro, atendiendo a los hechos: El PSOE siempre ha sido un lastre y un peligro y aquellos que lo consideraron como llave de un gobierno de futuro en el consenso del progreso de las naciones y todo eso desde el mismísimo franquismo y la CIA entonces, no hicieron sino hipotecar nuestro futuro. En un momento histórico determinado, con su falta habitual de escrúpulos, el PSOE aprovechó la oportunidad que lo llevaría al poder para que a España no la conociera ni la madre que la parió, como dijo un Alfonso Guerra que ahora nos intentan vender como el gurú del sentido común. No obstante, todavía en aquella época quedarían excusas para dejarse engatusar por estos engañabobos; pero tantos años y desastres después de los mismos de siempre, no. Y ya está bien de seguir con la mentira, que eso no nos va a ayudar a arreglar el drama que tenemos en lo alto.

NOTA

(1)Sobre Laureano Oubiña, recuérdese:

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