Por: Antonio Moreno Ruiz

Antes que nada, a aquellos que dicen que lo que está habiendo en Venezuela es un golpe de estado promovido por la injerencia internacional, habría que recordarles algunos “detallitos”. Por ejemplo:

-Chávez dio un golpe de estado en 1992, con derramamiento de sangre y dejando tirados a sus partidarios.

-Chávez se metió en la política de la región paseando maletines desde el Perú a la Argentina queriendo influir (e influyendo de facto) en diversas elecciones hispanoamericanas; así como también quiso extender su marca política vía España, cosa que más o menos/casi consiguió con el partido Podemos, hasta que los propios podemitas le han dado la espalda, luego de beneficiarse a hierro. Típico de niñatos sin escrúpulos.

-¿Elecciones democráticas? Chávez llegó a perder, hablando de sus adversarios como «victoria pírrica, victoria de mierda», y no reconoció los resultados. Ni él mismo se creía su sistema y luego Maduro reconocería abiertamente que por mor del voto electrónico tenían los datos de todos aquellos que no votaban por el régimen.

Así que antes de llorar y exigir, más de un progre debería mirarse al espejo. Basta ya de doble rasero para encima querer ir con superioridad moral. Y es que he conocido a más chavistas en España que en Hispanoamérica. Precisamente se tiene una idea más alegremente falsa donde no se han sufrido las consecuencias de Sendero Luminoso, el MRTA, las FARC, el ELN y demás terrorismo comunista; y esa idea alegremente falsa ha cundido especialmente en determinados sectores ibéricos, desde donde salieron asesores que se pasearon por el continente a cuerpo de rey. Y precisamente esos partidarios son los que quieren negar a toda costa el estatus de refugiados a los venezolanos (uno de los países con más descendientes directos de emigración reciente española del continente americano, con Argentina, Uruguay y Cuba, entre otros, sin olvidar a Brasil y México) al mismo tiempo en que dicen que España es un país que está en extrema pobreza pero que debe acoger a millones de africanos, especialmente musulmanes y animistas. Algo así como decía Jordi Pujol, oligarca separatista de derecha al que apoyaba la izquierda por mor de su odio a España (y al que Aznar le dio el oro y el moro, que no se olvide): Hay que primar la inmigración musulmana sobre la hispanoamericana porque los últimos hablan español. Para que luego nuestros rojipis hablen de “supremacismo”… Eso es sensibilidad selectiva y lo demás son tonterías, pues estamos ante los mismos que claman contra un Franco que murió en 1975 pero apoyan abiertamente dictaduras mucho más longevas. Y en verdad, lo que temen muchos es que una plausible caída del chavismo arroje muchos datos políticos y económicos a la luz.

Empero, con ánimo de ser objetivos, vayámonos por la complejidad y desterremos los análisis ideológicos, dejando ello a nuestra burguesía rojipi porque el panorama de Venezuela es, cuanto menos, inquietante.

Por el lado “gubernamental”, Venezuela, un país riquísimo en petróleo, gas y coltán, entre otros, es un campo de concentración cercado por el hambre y dirigido por el G2 cubano y el Cartel de los Soles (los últimos, narcomilitares venezolanos). Y recuérdese que Venezuela tiene más generales que Estados Unidos. Eso, sin quitar a Rusia y China, que «lógicamente», quieren proteger sus inversiones. Y el Hezbollah campando a sus anchas especialmente en la extensa frontera con Colombia; seguramente a expensas de dinero, armas y entrenamiento militar.

J. Jairo Velásquez, esto es, «Popeye», uno de los principales sicarios de Pablo Escobar, siempre insistió en que los Castro eran una pieza fundamental del tránsito de la cocaína desde Colombia a Florida, pues la isla antillana era el destino de muchas avionetas colombianas que allá reposaban o repostaban. Y es que la dictadura castrista, esa que dicen que «garantiza la alimentación» cuando lo que en realidad impone es cartillas de racionamiento, se queja del bloqueo… Sin embargo, no aprovecha sus relaciones ventajosas con China, como no aprovechó su relación con el imperialismo soviético para el bien de su pueblo. Tuvieron dinero para ensangrentar América y África (formando uno de los más formidables grupos de espionaje) pero no para los suyos, a los que condenaron al exilio por miles. Y por supuesto, el dinero de la coca tampoco es para beneficio del pueblo cubano, sino para la oligarquía comunista; oligarquía en la que no se ven ni muchos negros ni muchas mujeres, dicho sea como el que no quiere la cosa.

Con respecto a la importancia del Hezbollah, hay que recordar lo que hace años escribía el historiador quiteño Francisco Núñez del Arco, y es que amén de su poder militar e incluso político y económico (el ejército de Israel no pudo con ellos, que se dice pronto), se ha adelantado al tiempo, y trascendiendo fronteras (Líbano/Siria e incluso Irán), está preparado para el colapso de los estados nacionales que culminará en este siglo.

Sea como fuere, el llamado «socialismo del siglo XXI» no es sino la obra de un «milico bruto» y supersticioso como Chávez, al que el cínico y escéptico Fidel dominó por la santería y otros conductos de los que él mismo se descojonaba vivo. De hecho, Maduro, el que va de “indio puro” por la vida cuando es descendiente de sefardíes y africanos, es un hombre de La Habana, a donde fue a parar por mor de los cursillos revolucionarios, y hasta antes de morir Chávez obedeció a sus amos. Fidel, cuando se las veía y se las deseaba, mandaba llamar a médicos españoles. Chávez se creyó el cuento de la sanidad cubana y así acabó. Maduro, todavía más analfabeto que Chávez, así anda… Y hemos aquí que nuestros progtes, rabiosos ateos, sin embargo, ven muy exótica esta «religiosidad»…

Sin embargo, por el otro lado tenemos a un tal Guaidó… Un chavalito como quien dice, del que ya han salido fotos con su mandil masónico (ser masón en buena parte de nuestra América es algo muy folclórico-cofrade) y, como Leopoldo López, pertenece a la Internacional Socialista; la misma Internacional que acogía a Gadafi y que después bendecía laicamente la invasión contra Libia patrocinada por Obama y Sarkozy, entre otros. ¿Estará repitiendo un patrón similar para con Venezuela? Porque los socialistas, unos y otros, saben cómo cubrirse de… billetes.

¿Quién es Guaidó? Pues me temo que es una de las piezas de un puzle que no acaba de encajar. Nadie parece saber mucho de él y ya, desde Estados Unidos a la Internacional Socialista, hablan de él sin ambages ni negociaciones. Cuanto menos, raro…

¿Es que acaso eso es realmente solución a un país reventado en sus recursos y en su alma? ¿A un país que no ha parado de derramar sangre desde la “independencia” patrocinada por el imperio británico al que sirvió un Bolívar al que tirios y troyanos adoran como un dios? ¿El mismo Bolívar que murió solo y arrepentido, acaso prediciendo lo que iba a pasar con aquello de “emigrar”? Ya el politólogo argentino Norberto Ceresole, que llegó a ser asesor de Chávez, le advirtió de lo errado de ese discurso. Ceresole tuvo que salir por patas de Venezuela; en una Venezuela donde chavistas y antichavistas siguen manteniendo el mismo culto idolátrico, extendido por todo el continente a la fuerza.

Decía Manuel Fal-Conde, el carismático líder tradicionalista español, que los pueblos tienen derecho a levantarse contra los tiranos, pero que antes hay que hablar a las conciencias y prepararlas. ¿Se ha hecho en este caso? Porque lo que hay es una «oposición» que no ha sido sino comparsa del régimen y ha aceptado todas sus brutalidades, y por otro lado, una resistencia tan brava como desesperada.

Además, lo cierto es que este movimiento reunido en torno al apoyo a Guaidó parece una operación «trilateral» entre Colombia, Brasil y Estados Unidos. Que Estados Unidos no lidere la operación en solitario puede querer decir dos cosas:

-Por un lado, que no quiera mancharse excesivamente si la cosa sale mal. Porque si bien hay muchas garantías, no las hay todas. Y no se gana siempre. Y los yanquis bien lo saben, desde Vietnam a Siria. En cuanto a los capitales de la coca, Estados Unidos controla lo que sale de Colombia y el Perú, pero desde hace años algo se le ha salido por la tangente. Y empezamos el siguiente punto:

-Una de las cosas que está en juego no es el petróleo venezolano (el petróleo siempre lo controlaron ellos y hasta Maduro ha dicho que pase lo que pase seguirá vendiéndoles petróleo), sino el destino de los muchos dólares y de la mucha coca que se desvió de Colombia a Venezuela por mor de las FARC. Que las FARC y el ELN hayan vuelto a cometer sangrientas tropelías puede ser un toque de atención: Maduro no está solo. Y eso también explicaría por qué hace años Uribe, siendo presidente de Colombia, no se decidió ir a la guerra contra Chávez, porque sabía que tenía una quinta columna en su propio país. Pero volviendo al tema, quienes controlan el flujo y los capitales de la cocaína son los Estados Unidos, al igual que sus padrecitos británicos con la Guerra del Opio en China. Parece que a los anglos, inventores del puritanismo, les va la marcha de la droga. Virus y antivirus.

-Aunque también podría responder, aun de pasa, al «aislacionismo» promovido por Trump y que no deja de ser una tendencia siempre vigente en amplios sectores angloamericanos.

O un poco de todo esto junto y revuelto.

Y así las cosas, la cocaína está moviendo tal cantidad de dinero que lo mismo financia a movimientos de extrema izquierda que propicia el juego del blanqueo de capitales que luego algunos bendicen -también laicamente- en nombre del dizque libre mercado. Y eso a costa de sangre, sufrimiento y adicción. Y Estados Unidos no querrá esta vez mancharse solito. Hay mucho en juego. Y también mucho oligarca chavista paseándose por Miami a cuerpo de rey. Si es que nunca se han molestado en disimular. El “antiamericanismo” chavista siempre ha sido más de payasa boquilla que otra cosa.

Aparte, la crisis venezolana supone la mayor crisis de refugiados del mundo hispano. Justo en el bicentenario de la ruptura violenta de la Monarquía Hispánica. Y no es algo que afecte sólo a Venezuela, sino a todos los países de la región, y también a España, desde lo más humano a lo más político. Sin un plan de contingencia común, estamos perdidos. Dentro de todo, tenemos una oportunidad histórica para (re)organizarnos.

Pero bueno, ¿y qué va a pasar?

La verdad es que cualquier predicción se antoja imposible. El tablero de ajedrez es tan complicado que recuerda a los inicios de la Primera Guerra Mundial. Por de pronto, Maduro no se va a ir. Mejor dicho: No tiene a dónde ir. Y los castristas serán muchas cosas, pero no tontos. Han exprimido a Venezuela y ya estarán buscando otra cosa. Siempre les quedará China. Y ni China ni Rusia van a querer perder lo que tienen invertido y lo que está sacando a hierro. Colombia (y obsérvese que el terrorismo comunista no ha podido ni con Colombia ni con Perú por más que lo ha intentado a hierro) sabe que es el país que debería liderar el principio del fin del chavismo (y el pueblo venezolano se lo agradecería) pero sigue con una quinta columna feroz. Brasil es un nuevo actor que se antoja tan imprevisible como toda esta escena, aún sumido en una crisis económica poliédrica e impactante.

Y otra cosa que no se debe perder de vista: Desde hace meses, a Maduro le ha salido un inesperado y posible aliado: López Obrador desde México; el mismo gran país hispano de Norteamérica que se está viendo especialmente afectado por el narcotráfico luego del enfrentamiento entre los cárteles colombianos. ¿Qué papel jugará López Obrador? Por lo pronto, ya está yendo el gurú ultraprogre Juan Carlos Monedero a pasearse, al igual que lo hizo por Venezuela y Ecuador; así que estemos preparados para lo peor.

Así las cosas, a priori diría que Dios nos coja confesados, pero a posteriori, me reafirmo que estamos ante una oportunidad histórica, y que lejos de ramplones análisis ideológicos de romanticismos progre-ilustrados de Europa (donde tanta carta de naturaleza progre se le da a estos regímenes que la burguesía perroflauta no sufre), dentro de este ambiente de destrucción y confusión, jugando con inteligencia nuestras bazas, podríamos empezar a trazar el porvenir de una forma práctica, desde la base a las más altas cotas. Al cabo de doscientos años de soledad, cada vez más hispanos nos cuestionamos los tópicos de la leyenda negra en general y de las “independencias” en particular; y no se trata de volver atrás, sino de aprender de los errores y también de nuestras oportunidades y virtudes.

Tal vez Venezuela abra la caja de los truenos de una vez. Estemos alerta y actuemos en consecuencia en este jodido siglo que nos ha tocado.

-Antonio Moreno Ruiz

1 COMENTARIO

  1. ¿De donde haz sacado tanta estupidez, mentiras, conjeturas a medias y a interpretacion de lo poco que vas leyendo quien sabra donde? Tio yo no se quien te pague pero ten un poco de conciencia. Si, Chavez dio un golpe de estado, PERO te falto decir que lo hizo con una parte del mismo ejercito Venezolano, no con el de USA. Y estos ultimos acaban de declarar que SI, que efectivamente CONTRARIO a lo que escribes, lo primero que haran despues del golpe de estado es controlar el petroleo Venezolano. Ya despues no se que te paso ¿estabas drogado escribiendo lo primero que salia del culo? Voy a terminar informandote y esperando investigues un poco una vez se te baje el subidon de hongos: No hay «carteles colombianos» generando violencia en Mexico, salvo prestamistas «gota a gota» que si bien son un problema no representan las principales causas de violencia en Mexico, tampoco aclaras que el problema lo HEREDO Lopez Obrador de administraciones pasadas y lleva menos de 100 dias en el cargo, mucho menos aclaras que no apoya a Maduro con aportaciones ni materiales ni financieras, solo lo reconoce bajo dictamenes de la constitucion mexicana de autodeterminacion de los pueblos, DADO el caso que las elecciones Venezolanas fueron observadas internacionalmente y reconocidas como LIMPIAS. Ahora termino con la frase que dedica AMLO a Pedro Sanchez, a ver si paras oreja: «Tanto entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz» -Benito Juarez.

Deja un comentario