Por Gonzalo Alba Beteré

La historia se repite. Y se seguirá repitiendo, porque ya lo dice el refrán: «El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma izquierda».

Hace un mes detuvieron en Buenos Aires a la secretaria de Evo Morales, intentando entrar en el pais con 100.000€ en el bolsillo.

Hace dos semanas, la mano derecha de Maduro, Delcy (que tiene nombre de yogourt desnatado), armó la que armó en Barajas con el compinche Ábalos y las famosas 40 maletas. Alí Babá y sus 40 maletas, llenas sin duda del fruto de la expoliación de lo poco que queda en Venezuela.

Hace unos días era retenido en Aruba un avión con casi una tonelada de oro de Venezuela.

La historia se repite. Venezuela y Bolivia han tocado suelo, como era previsible. El pueblo, sumido en la más severa pobreza y falto de las más esenciales libertades, ha acabado por volar los cimientos de estos regímenes bolivarianos. Los barcos de Morales y Maduro se hunden. Y claro, las ratas abandonan el barco, dejando a su suerte a los que un día les auparon al poder y ya han dicho «Basta!». Tal y como hace unos 80 años hicieron los frentepopulistas (con el liderazgo del PSOE) en España, esquilmar las reservas de oro y ponerlas a ¿buen recaudo? en Moscú para disfrutarlas cuando abandonaran el barco español.

La izquierda engaña. La izquierda toma el poder. La izquierda arruina. La izquierda roba. La izquierda escapa. Este es el ciclo de la vida de la izquierda. Y entre ellos se convierten no en aliados, que es una palabra demasiado bonita como para aplicársela a estos roedores, sino en compinches. Hoy por tí, mañana por mí.

Y compinches de esta izquierda bolivariana y de sus últimos robos y suspiros son el Partido Socialista Obrero Español y Podemos, cuyos líderes ZP e Iglesias han estado a sueldo de estos regímenes precisamente para ayudarles en estos momentos críticos a escapar y disfrutar de su rapiña.

Me avergüenzo de Sánchez, de Ábalos, de ZP, de Iglesias, de Monedero, y de toda esa ralea que han ayudado y lo siguen haciendo, a masacrar y esquilmar naciones enteras. Si existe justicia en este mundo deberíamos verlos desfilar por la Corte Internacional de La Haya junto con sus cómplices Maduro y Morales.

Y me avergüenzo de compartir patria con los votantes socialistas, que son también cómplices necesarios para cometer estos crímenes contra la humanidad. Han perdido toda la dignidad, si algún día la tuvieron, votando y manteniendo en el poder a estos sinvergüenzas.

Ya está bien de tropezar con la misma izquierda. Panda de delincuentes.

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