El mitin de Vox en Baracaldo

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-Por María Ortigosa

Me cuenta una amiga que ayer intentó acudir al mitin que VOX daba en Baracaldo. Mi amiga, acompañada de su hijo, fueron parados por unos ertzainas que literalmente, les impidieron acceder al lugar donde tenía lugar el mitin; en concreto, la plaza del monumento. Uno de los ertzainas, de muy malos modos, les dijo que no podían pasar y punto, más o menos que solo iban a calentar más los ánimos. Los ánimos calentados hacían referencia a los cientos de jóvenes, no tan jóvenes y niños (si, he dicho niños) que habían cortado varias calles de Baracaldo (100.000 habitantes) y se dedicaban a insultar, amenazar de muerte y arrojar todo tipo de objetos pesados y cortantes, tanto a los asistentes al mitin (no llegaban a 30, y eso gracias a que esperaban pasar desapercibidos por las mascarillas) como a los viandantes. Los «antifascistas» portaban las habituales banderas (ikurriñas, banderas del Orgullo Gay) y destilaban el mismo odio que llevan destilando desde que fueron conscientes de que sus padres no pertenecían a la raza superior vasca, sino que habían nacido en Mondoñedo, Dueñas, Linares y otros infectos y atrasados lugares del Estado represor e invasor que conocemos como España. Así que mi amiga, cuyo bisabuelo era síndico del Ayuntamiento de Baracaldo en 1870 a la vez que su bisabuela regentaba una tienda de ultramarinos muy cerca de donde se celebraba el mitin, tuvo que regresar a su casa, tratando de zafarse de los antifascistas transitando por las calles menos concurridas e incluso teniéndose que refugiar en dos comercios cuando la cosa se puso especialmente «chunga». Su hijo sigue aterrado pensando en quienes pudieron reconocerlos en las inmediaciones del mitin y saliendo a la ventana para comprobar que el coche de su madre, aún no ha sido incendiado.


Llevo 30 horas en Vascongadas. He visto centenares de carteles de publicidad del PNV y de EH Bildu; continuamente pasan por la calle coches con megafonía que hablan de las bondades y proyectos de ambos partidos. Es más, hemos pasado tanto por la sede de EH Bildu como por el «batzoki» y hemos visto a decenas de personas en su interior charlando animadamente en su interior.


Al que crea que mis palabras son una defensa de VOX, le recomiendo mejorar su comprensión lectora.»

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