VETERINARIOS

-Por  María José Navarro Visa


Después de ver el programa que nos ha indignado tanto, me gustaría hacer una pequeña reflexión.

Ha quedado claro que la población en general tiene un desconocimiento bastante profundo de nuestra profesión y nuestras funciones para con la salud pública. Hagámonos una pregunta: ¿cuánta culpa tenemos nosotros en esto?

Somos un colectivo que jamás ha reivindicado nada. Trabajamos en silencio, como hormiguitas, ya no solo velando por la salud y bienestar de nuestros compañeros peludos, sino protegiendo a nuestra propia especie de todo tipo de enfermedades infecciosas, intoxicaciones alimentarias, e, incluso, de elementos contaminantes en el medio ambiente.

Más del 60% de las enfermedades infecciosas conocidas en el hombre tienen o han tenido un origen animal. Nosotros somos los expertos en ese campo: Profesionales de primer orden en el control de enfermedades en animales y zoonosis.

Nosotros somos los responsables de que cualquiera pueda salir a pasear por el campo sin que exista ya peligro de ser atacado por un zorro con rabia.

Nosotros somos los que hemos logrado que tener animales de compañía en nuestros hogares no suponga un riesgo para la salud de nuestras familias. Sí, el veterinario que desparasita y vacuna a vuestros perros y gatos, no solo lo hace por su bienestar, también está protegiendo así la salud de vuestras familias.

Nosotros somos los que garantizamos que los animales de los que obtenemos alimentos están sanos y no puedan transmitir enfermedad alguna a los consumidores.

Nosotros también estamos detrás de los sistemas de control de la higiene de las aguas de suministro público. 

Nosotros somos lo que inspeccionamos y controlamos todos y cada uno de los alimentos que la población consume, sea producida en la Unión Europea o sea importada (sí señores, casi el 40% de los alimentos que comemos se han producido en terceros países, y para garantizar que son tan seguros como los producidos aquí, hay un veterinario en frontera inspeccionando). Y no solo alimentos, también los piensos que comen nuestras mascotas o la vaca que produce la leche con la que nos tomamos el café cada mañana.

También controlamos la calidad y salubridad de los productos que exportamos, dando garantías sanitarias a nuestros compradores, lo cual ha permitido la apertura de mercados en todo el mundo. Gracias a esto, la Industria Alimentaria española ha alcanzado niveles de desarrollo históricos y es capaz de proveer de empleo y sueldo a un 20% de la población española. Pero eso no es importante, ¿verdad? Porque solo nos dedicamos a meterle la mano por el culo a las vacas (cosa que hacemos por gusto, por lo visto) o a poner vacunas a gatitos.

Y todo eso sin contar la intensa labor investigadora y docente que llevamos a cabo en múltiples disciplinas.

Ya está bien. El programa de Telegalicia que da vergüenza ajena solo refleja el desconocimiento general. Por lo tanto, tiene que hacernos reaccionar: no somos profesionales sanitarios de segunda. Hemos estado en primera línea de batalla desde tiempos inmemoriales. El propio Louis Pasteur diferenciaba a la medicina humana y veterinaria de manera muy simple: la primera se responsabiliza de curar al individuo; la segunda se encarga de salvar y proteger a la humanidad.

Y a ti, consumidor y usuario: la próxima vez que prepares tu comida, comas en un restaurante, abraces a tu perro o, simplemente, te bebas un café, recuerda que estás a salvo de todos los riesgos sanitarios que esos actos conllevan simplemente porque varios veterinarios están detrás de todo eso, protegiendo tu salud al aplicar una compleja sistemática que permite prevenir la enfermedad, para que el resto de sanitarios no te tengan que curar.

Empecemos a hacernos respetar: sin veterinarios NO HAY SALUD.

-HYGIA PECORIS, SALUS POPULI-

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