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EE.UU., brutalidad y mentiras

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Dentro de la gran mentira, recuerdo como tergiversaron durante el franquismo profundo en aquella España exactamente de obediente al capitalismo religioso lo mismo que ahora, el hecho denigrante que un país poderoso, como debería ser Argentina, durante la denominada Segunda Guerra Mundial, fue sometida a un cerco económico por los EE.UU. y tuvieron, a falta de otro combustible, que quemar maíz en sus ferrocarriles y hornos fabriles.

Y el manual del perfecto capitalista elegido por dios, siempre publicitado el mismo, corregido y aumentado o disminuido, según convenga, como todos los libros llamados sagrados, nos vendió aquella vergüenza argentina de sometimiento de un país que tendría que ser poderoso en virtud de sus recursos básicos fundamentales, como un exceso de producción de maíz, que, en una España hambrienta obligada a pagar el dinero prestado para la guerra al fascismo católico español, nos produjo una sensación de cabreo.

Y seguimos con la misma sensación de cabreo y malestar cuando contemplamos con estupor como todo un continente Las Indias, como todo otro pedazo grande de Euroasia-África- Oceanía, bailan la danza que hacen sonar los tambores de un capitalismo lleno de ponzoña que se ha enquistado en el país menos país colectivo; en el país menos democrático del mundo; en el país más brutal; en el país más asalvajado contra el individuo que son los EE.UU. de Norte América.

Y sabiendo que sus simples y salvajes planteamientos e injerencias en la vida y desenvolvimiento de otros países son siempre los mismos; y que consisten en sustancia en crear un monstruo, una veces llamado Hitler, Franco, Mussolini, Pinochet, o Generales Argentinos o brasileiros, etc.etc. Entonces llegan los Usa con sus tropas al servicio exclusivo de sus grupos capitalistas, y utilizando a un pueblo, a una gente, en un grado de incultura primaria tal, que una bandera los hace llorar de emoción, las empresas Usa viven a su costa.

Y desde la calle, los que entendemos que las banderas sirven, y muy bien, para adornar las verbenas callejeras, seguimos sin comprender como alguien se puede alzar de la cama y no le de vergüenza alguna de que conociendo a fondo la mentira y suciedad, intente machacar por machacar, a quién no le hace daño alguno, diciendo que es malo muy malo, mientras el yanqui se pasa de bueno y generoso.

Bajar esta triste realidad extendida por todas las partes del mundo renglones arriba citadas, nos lleva a no entender como desde el gobierno español y los partidos políticos en sus ordenadas e hipotecadas expresiones, encima aprovecha cualquier oportunidad, que son muchas, para ponerse en contra de los pueblos y a favor de las multinacional yanquis.

Tales aberraciones las pueden cometer en países de la tipología de España, porque las dictaduras de los partidos políticos, a los que atiende sin que les falte de nada desde los santísimos bancos sajones, con sedes de resguardo en territorios sagrados, son las inversiones de más rentabilidad nunca alcanzada, que están supliendo con éxito inesperado a las dictaduras de corte militarista o patrocinadas por dictadores creados y fomentados desde el santo capitalismo llamado occidental o atlánticidad.

Llegamos a creernos que la mundialización podía ser la solución a la mayoría de nuestros abundantes males; pero estamos viendo que las mismas gilipolleces que se iniciaron con el llamado creciente fértil, siguen en manos de los mismos viejos, con diferentes formas de vestir pero con la misma o mayor mala leche planetaria.

Salud y Felicidad sin covid. Juan Eladio Palmis

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