POLITICA ECONOMICA CONTRA EL CAOS POST CORONA VIRUS: MI PROGRAMA

Pasado el Estado de Alarma, y las restrictivas medidas de confinamiento que, con el objetivo de frenar la epidemia de «corona virus, producen una caída substancial de la actividad económica y, por lo tanto de nuestro PIB, se hace necesario facilitar el acceso urgente a financiación para evitar que la comatosa red de pequeña y mediana empresa acabe en el cementerio de las quiebras y sature, colateralmente, las oficinas de empleo, dibujando en los barrios de las ciudades españolas las numerosas escenas de depresión y desesperación que afloraron después de producirse el Crac de 1929.

(A) Reconstitución de la capacidad financiera de los bancos y de las Cajas de Ahorros:

La financiación de la economía española es urgente y necesaria, no obstante, el dinero no llueve y, con la caída de la recaudación fiscal provocada por la parálisis «decretada» de la demanda y por una progresiva reducción de la oferta disponible, las reservas del Estado ya están desapareciendo, viéndose obligado a saltarse las normas presupuestarias y re-incrementar las emisiones de Deuda Pública, sin – desgraciadamente – poder garantizar su reembolso con un seguro crecimiento de la actividad industrial y comercial.

Estas circunstancias aumentarán la prima de riesgo, la cual, con las limitaciones de oferta de crédito de los bancos, en gran parte determinadas por los dos factores más abajo descritos, solo podrá subir: 

(1) la alta tasa de los coeficientes de solvencia y fondos propios determinados por el antiguo ratio Cook y, 

(2) el hecho de que el crédito privado a empresas deba hacerse fundamentalmente con los fondos propios de los bancos, más reducidos que los depósitos de los ahorradores, donde el Estado si puede proveerse de financiación bancaria, vía Deuda Pública, sin limitaciones.

Puers bien, estos dos factores limitan ostensiblemente el crédito al consumo privado y el crédito a la inversión, dejando el sistema seco, hasta tal punto que las compensaciones interbancarias tan necesarias en los períodos veraniegos, quedan gravemente afectadas al no disponer los bancos nacionales de liquidez suficiente para garantizar las retiradas de dinero con tarjeta, de los más de 60 millones de turistas, provocandose así un colapso en el sector hotelero y de restauración. 

Frente a lo dicho, las posibles elecciones de política económica son muy limitadas. Cara al exterior, solo quedan las ayudas coyunturales de la Unión Europea y las emisiones de liquidez monetaria del Banco Central Europeo, pero limitadas por la propia situación de la Unión Europea, también sacudida por el «corona virus». Por lo tanto, al quedar la opción exterior tan limitada, es necesario concentrar los esfuerzos en la generación de flujos monetarios de liquidez en interno, y éste parece un dificil ejercicio, aunque no imposible, como vamos a ver. 

Desde este punto de vista, he imaginado algunas de las soluciones que deberían completar las orientaciones ya avanzadas, aunque por supuesto, parciales. 

Se trata de aplicar una reducción drástica en los costes del aparato del Estado, entre los que se deben incluir los políticos así como los de la Administración central y regional, tanto como la reducción de las subvenciones dadas a las asociaciones financiadas con dinero público por encima del 30% de sus presupuestos. 

Por supuesto, esta solución debe ir acompañada con una reducción de las cuotas de los créditos en curso, alargando sus períodos de rembolso y reduciendo la carga impositiva tanto de empresas como de particulares. Ahora bien, la aplicación de estas medidas, aunque necesaria, es insuficiente para generar la liquidez necesaria.

¿Qué margen de maniobra le queda al Estado para evitar la Suspensión de Pagos o, peor aún, la Quiebra?

Para que la financiación tanto de los hogares como de las empresas no constituya un freno a la renovación del tejido económico de España, existen – además de lo dicho en los párrafos anteriores – otras dos posibilidades:

La primera posibilidad es de orden técnico, pero no por ello menos importante, y podría incrementar la capacidad de crédito de los bancos a la pequeña y mediana empresa. 

Recordemos, como decíamos antes, que los bancos, para financiar las PYMES, deben utilizar fundamentalmente sus Fondos Propios y de éstos, entre el 12 y el 14% están inmovilizados (ratio Cook), para garantizar la solvencia de las entidades de crédito en caso de incremento notorio de la morosidad en cobros y pagos, lo que reduce mucho el crédito disponible.

¿Cómo cambiar esta situación sin alterar los equilibrios fundamentales, preservando la coherencia económica y jurídica?

Es habitual en las entidades bancarias, llevar un estricto control sobre los activos de riesgo, así como sobre el índice de morosidad en cobros y pagos de sus PYMES, para que, cuando cierto umbral quede sobrepasado, aplicar automáticamente mecanismos correctores. Si a esta práctica habitual de los bancos se le añade la posibilidad de que el Banco Central de España – bajo ciertas condiciones de control tanto de los activos de riesgo como de la morosidad – garantice o avale la mitad de los Fondos Propios bloqueados, entonces el flujo neto disponible de crédito para las PYMES quedaría potencialmente aumentado en la otra mitad, lo que reduciría de por si, la mora y, probablemente, el riesgo de ciertos activos, reduciendo el riesgo de la garantía del Estado y generando nueva recaudación fiscal sin aumentar los impuestos y sin haber retirado dinero del Tesoro.

Esta medida tendría aún más efecto si los ahorros de los españoles invertidos en pólizas de seguros, tuviera que quedarse obligatoriamente en territorio nacional y o comunitario, sin ir a parar a los paraísos fiscales, pertenecientes, en su gran mayoría, a la Corona británica. Este dinero – o al menos una gran parte de él – sería así reinvertido en España, bajo forma de créditos y de Fondos, incrementando la liquidez general del sistema, y apoyando de esta manera la recuperación económica, dando mayor estabilidad a nuestra democracia.

Por último, otra de las posibilidades – un poco osada, cierto – para aumentar la liquidez, mejorar el crédito a las PYMES y el crédito a los particulares, recuperando así la demanda de consumo y la recaudación fiscal de forma natural, es reconstituir el antiguo modelo financiero de las Cajas de Ahorros, con el fin de crear un contra poder financiero a los bancos, como lo había antes de que llegaramos a las grandes crisis (cuando las Cajas detentaban 55% de los ALP), ya que las Cajas, al no tener una estructura de capital, no tenían Fondos Propios, solo una reserva de garantía de caja, que iba de 2% a 4%, lo que les daba mayor libertad en la oferta de créditos tanto a PYMES como a particulares y, además, invertían sus beneficios en la Obra Social Nacional, reduciendo la obligación social del Estado y evitando el transbase de fondos, vía fondos de inversión, hacia los paraísos fiscales, desde donde – en estos momentos – los marionetistas de la City, que controlan parte de los fondos de inversión de Holanda o Alemania – utilizando la Leyenda Negra – siguen lanzando sus ataques a los paises del sur (PIGS), rompiendo la solidaridad intraeuropea, para despatrimonializarlos y desposeerlos de sus principales empresas. 

Las Cajas de Ahorros han cumplido una función economico-social muy importante en la construcción de la sociedad española, tal y como la conocemos. Además, contrariamente a lo que muchos piensan, las Cajas de Ahorros han costado mucho menos al contribuyente que los rescates bancarios, pues compensan las deficiencias del Estado, invirtiendo en Obra Social y permitiendo el acceso al crédito a las clases medias y bajas, así como a las PYMES. Desde esta óptica, reconstituir, por vía de urgencia y de extrema necesidad, las Cajas de Ahorros, sería legítimo, sería proporcional y se justificaría, tal y como ordena la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

(B) Facilitar la movilidad intra e inter regional:

Esta segunda medida puede que no parezca tan urgente como la anterior, pero debe ser tenida en cuenta para obtener la cohesión necesaria entre los ciudadanos españoles. Cohesión que permita acometer las transformaciones tanto económico-financieras de las que he hablado, como las transformaciones sociales y de valores.

¿Qué quiero decir?

Todos hemos podido observar, durante la crisis del corona virus, y sobre todo del aprovisionamiento del material sanitario, que si bien una gran parte de la población española se ha mantenido solidaria, ciertos grupúsculos políticos y sectarios, han querido romper dicha solidaridad. 

Recordemos los bloqueos de Torra, concerniendo la entrada del ejercito en Cataluña para mejorar la logística de los hospitales, convertir las instalaciones de la FIRA en hospital de campaña y aportar material sanitario, bloqueo también realizado por la Dirección del hospital de Badalona. Recordemos también la confiscación por parte del gobierno de España, de material sanitario encargado por la CCAA de Andalucía, bloqueando su aprovisionamiento futuro y recordemos también como la coalición PSOE-PODEMOS gallega recriminó al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo que éste hubiese entregado material sanitario y respiradores a la CCAA de Madrid en un momento en que ésta lo necesitaba más que nadie.  

Estos actos tenían como objetivo, romper la solidaridad entre españoles y abrir el camino al objetivo político de desmembrar España, hacerla más débil y facilitar la conclusión de un cambio constitucional que anule la Monarquía Parlamentaria e instaure una República Plurinacional.

A pesar de los múltiple intentos, la mayor parte de los españoles no cayeron en la trampa, pero el sólo hecho de que estos actos se mantengan en el tiempo, exige que se tomen medidas estructurales que reconduzcan la juventud hacia los valores de unidad, para construir una España fuerte y salvar la democracia que nos ha dado ya 42 años de paz. 

Desde ese punto de vista, considero urgente que, a partir del momento en que se acabe la epidemia, se facilite y se promueva la movilidad intraregional e interregional entre españoles y entre españoles e hispanos. Es decir debieramos crear una especie de Erasmus nacional pan hispano para estudiantes, para profesores, para profesionales y para funcionarios, programa que mejore el conocimiento mutuo entre españoles de diferentes orígenes y regiones, a través del estudio y del trabajo en diferentes CCAA y países hispanos, y configure las bases educativas, comportamentales y profesionales de la cohesión hispánica y de la nación española, en la que se incluye el patrimonio de nuestro pasado y el porvenir que ya están labrando nuestros hijos. 

Este programa permitira consolidar una recuperación duradera.

(C) Automatizar la Ley de Nietos, Bisnietos y Tataranietos:

Como una consecuencia natural del punto precedente y con el objetivo de alcanzar el legítimo derecho de veto en la Unión Europea – que con el fin de defender nuestros intereses con más fuerza, había conseguido el presidente Aznar en 2003 (Tratado de Niza), y abandonado más tarde, desgraciadamente e incomprensiblemente, por Zapatero -, es necesario y legítimo automatizar la ley de nietos y bisnietos hispanoamericanos.

Esta resolución no solo acabaría con un agravio hecho a los nietos y bisnietos de emigrantes españoles respecto a los descendientes de Sefarditas, que por el simple hecho de serlo, tienen el derecho automático a recuperar la nacionalidad española, aunque sus ancestros hubieran salido de España hace 500 años. Pero además, pondría un freno absoluto y de manera natural a la inmigración ilegal y, en general, musulmana.

Por último, y es quizás un elemento geopolítico esencial, al reconocer a nuestros hermanos hispanoamericanos como legítimos españoles, éstos se convierten, de facto, en ciudadanos de la Unión Europea y, el aumento demográfico hispano-español que esto supondría, y por lo tanto del censo electoral español, nos situaría en igualdad de condiciones que Francia o Alemania para reclamar de nuevo el derecho de veto, máxime, en estos momentos de duras negociaciones europeas y europeas con ciertos países africanos como Marruecos, que le tiene la vista echada a Canarias, o incluso para arreglar de una vez por todas el conflicto de Gibraltar, ahora que el Brexit se ha consumado. Pero no solo eso, el incremento de poder en las decisiones de la Unión Europea, nos permitiría negociar el retorno del español como lengua oficial en la oficina europea de patentes y en todas las instituciones europeas e internacionales en general. Y este último aspecto haría a España mucho más representativa a nivel mundial y una gran parte de los hispanoamericanos, al ser europeos, consolidarían con fuerza sus democracias.

Despierta España!

José Francisco RODRIGUEZ QUEIRUGA

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