Dragones de cuera: Castillos y leones en Norteamérica

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-Por Antonio Moreno Ruiz

Si tuviéramos que definir qué eran los dragones de cuera, debido a la complejidad de su cometido y disposición, podríamos decir que eran una mezcla de Guardia Civil, policía montada y rangers de Texas. Siendo la mayoría criollos y mestizos, también se contó en sus filas con europeos, mestizos y africanos. Apellidados por su característica indumentaria (la “cuera” que en América se adaptó sin mangas y alargada), constituían tropas defensivas que cargaban con armamento potente, pues estaban equipados con lanza y adarga (característico escudo de origen arábigo) generalmente “sellada” con la Corona de Castilla; además de con una espada ancha que se hizo muy típica en la América Española. Y por supuesto, continuando la tradición ibérica de frontera que forjó la Edad Media, llevaban una vida a caballo.

Los dragones de cuera fueron fundamentales en el siglo XVIII, pues en esta centuria tiene lugar la más grande expansión del imperio español, y aquello se sostenía con muy pocos hombres. En el continente americano, estos soldados de élite aseguraron y expandieron fronteras por el norte, en un virreinato que enlazaba el Caribe con Alaska amén de constituir el vínculo directo con las Filipinas.

Asimismo, los dragones de cuera fueron claves en la conexión de presidios (fortalezas) y misiones entre territorios muy alejados y diseminados, abriendo rutas que todavía se usan y recuerdan en Estados Unidos como conexión de los dos grandes océanos por una inmensidad de montañas, llanuras, arenales y praderas. Hay que tener en cuenta que cuando las Trece Colonias se independizaron del imperio británico (cosa que nunca se podría haber hecho sin la mucha ayuda española), apenas estaban confinadas en un margen atlántico septentrional; dos tercios de los actuales Estados Unidos pertenecieron a la Monarquía Hispánica –concretamente al virreinato de la Nueva España-; cosa que parecen conocer más y mejor en Estados Unidos que en España (e Hispanoamérica).

Como refiere el historiador Francisco Rivas (autor, entre otros, de “Omnia Equi”) (1), especialista en el mundo del caballo, con los dragones de cuera se fueron expandiendo ganados oriundos de la Andalucía atlántica (suroeste de la Península Ibérica), concretamente de Doñana, esto es, el mayor parque natural de España; y así, los famosos mustangs tan características de Texas, Arizona y Utah, entre otros, son descendientes de los caballos mesteños, esto es, caballos sin dueño, animales rústicos con una gran capacidad de adaptación que les ha dado un terruño donde los inviernos son muy lluviosos y los veranos muy secos;así como la característica vaca texana es descendiente de la vaca mostrenca que llegó desde Andalucía a América con el filtro de las Islas Canarias. Y volviendo a Francisco Rivas, cabe recordar que todo el mundo artesano ligado a los dragones de cuera, desde la vestimenta a los artilugios, influenciarán a la posterior cultura cowboy/country de una forma directa y decisiva.

Así las cosas, los dragones de cuera mantuvieron en Norteamérica, por todo lo alto, los estandartes de los castillos y los leones con las columnas de Hércules como pilares cruzados por las aspas de Borgoña. En los territorios que transitaron y defendieron son bien recordados gracias a las sociedades históricas/recreacionistas; tenemos como sempiterna asignatura pendiente tanto en España como en Hispanoamérica el recordarlos. ¡Cuántos argumentos saldrían para películas, novelas, cómics, música y todo lo relacionado con el arte, habida cuenta de la riqueza de una cultura compartida a ambos lados del Atlántico! Es cuestión de ponerse.

*Imagen: https://www.facebook.com/bellumartishistoriamilitar/photos/a.606539206114140/2497206687047373/?type=3&theater

NOTA

(1)Véase: https://www.casadellibro.com/libro-omnia-equi/9788496416307/1013475

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