-Escrito de Francisco Núñez Del Arco Proaño 

Debemos entender la gigantesca destrucción material y el enorme retroceso económico que significaron las guerras acaudilladas por Simón Bolívar y sus secuaces en nuestro continente a inicios del siglo XIX, además de los innumerables asesinatos y pérdidas humanas de todo tipo, las cuales no pueden ser valoradas económicamente, los ataques a la propiedad privada, las expropiaciones, las confiscaciones y depredaciones de las que fue objeto nuestro continente por este liberticida, dieron el origen al atraso y la dependencia secular de América desde entonces; esto se debió, por ejemplo, a que de la sola Venezuela huyó el 40% de la población, compuesta, principalmente de empresarios y gentes productivas que habían creado riqueza durante 300 años. En Quito la destrucción económica de las industrias y de las empresas privadas en general, de las fuentes de producción locales, fueron tales que recuperamos nuestro nivel de producción previo a las guerras bolivarianas recién un siglo después, a inicios del XX. La mayor catástrofe que haya conocido el mundo civilizado de la época. Bien hacen en llamarse bolivarianos los socialistas del siglo XXI.

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