Christian Perronne: “Francia hoy es digna de la Unión Soviética de Stalin”

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Así de contundentes fueron las declaraciones del profesor Christian Perronne al salir de su entrevista con el jefe de los hospitales públicos de París, Martin Hirsch. El señor Perronne lleva meses denunciando las derivas totalitarias del gobierno de Emmanuel Macron, relacionadas con las medidas que ha estado tomando desde el mes de marzo pasado para combatir la crisis sanitaria provocada por el virus chino y la mortal enfermedad que suele generar entre algunos pacientes de avanzada edad con afecciones previas.

Menos conocido que Didier Raoult, el señor Perrone tiene un curriculum no menos impresionante, y antes de ser cesado ayer de su puesto de jefe de servicio del Departamento de Enfermedades infeccionas y Tropicales del hospital Raymond Poincaré situado en Garches (una localidad cercana a París), ha ejercido altas responsabilidades ante las autoridades sanitarias mundiales y no sólo francesas. Por ejemplo, en 2009 fuel vicepresidente del European Advisory Group of Experts on Immunisation (ETAGE), encargado de informar a la Organización Mundial de la salud sobre las políticas de vacunación de la Unión Europea. En la actualidad además del cargo que le acaban de quitar, el profesor preside la Comisión de enfermedades transmisibles en el Alto Consejo de Salud pública francés. Vamos, que no es un mequetrefe cualquiera.

Las razones para despojarlo de su puesto han sido escandalosas, ya que se le reprocha haber hecho declaraciones injuriosas sobre otros colegas del gremio. Estas acusaciones han sido desmentidas por el doctor, “Pido que se me muestre un texto escrito o algún video para probarlas”, espetó en unas declaraciones ayer al periódico digital France Soir. Por esa razón, el galeno ha puesto una denuncia ante el Tribunal Administrativo. Para los que seguimos la actualidad francesa, está clarísimo que la falta cometida por Perronne no tiene nada que ver con la severidad con la que juzga a los médicos que se han prestado para sembrar el terror entre la población y que apoyan medidas sanitarias del gobierno al margen de la lógica o las pruebas científicas, sino por un libro que publicó hace algunos meses llamado ¿Existe un error que no hayan cometido? Covid 19 la unión sagrada de la incompetencia y la arrogancia.

Un requisitorio en toda regla contra la manera en que el gobierno francés ha gestionado la crisis sanitaria. En particular, prohibiendo el tratamiento precoz de los enfermos utilizando protocolos conocidos de probada eficacia, como el coctel de medicamentos impulsado por el también profesor Didier Raoult desde el comienzo de la pandemia. Por cierto, ya nadie duda de los buenos resultados que se obtienen en los países donde se aplica dicha terapia. Sin embargo, en Francia sigue prohibido el uso de la hidroxicloroquina para tratar la enfermedad. Peor aún, los doctores franceses no pueden prescribirla ya que pueden ser expulsados de la Orden Médica si se atreven. A eso se ha llegado en el país de la Luces y la grandeur de antaño.

Por esa razón, el señor Perrone no duda en asegurar que en Francia se está viviendo una dictadura sanitaria porque “vivimos en un estado de urgencia permanente y no podemos expresarnos libremente” en la misma entrevista, se refirió a otro profesor de medicina, Jean-Bernard Fourtillan, que brindó su testimonio para un documental “conspiracionista” llamado Hold-Up que ha tenido un gran impacto público aquí. Un hombre que ha sido encerrado esta semana en un hospital psiquiátrico por razones que se desconocen, aunque todo apunta a un encierro por razones políticas. “No voy a dejarme intimidar por estas maniobras que no son dignas de un estado democrático”, afirmó en el mismo vídeo.

El doctor asegura estar recibiendo mucho apoyo de sus colegas, pero también del mundo mediático y manifestó su intención de utilizar todos los recursos legales a su disposición para lavar su nombre. “Me siento muy seguro porque estoy diciendo la verdad”, concluyó.

Por lo pronto, la semana próxima hay una manifestación de apoyo prevista en el Hospital de Garches. Veremos cómo termina todo esto. 

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