Cartas a la Redacción

Por: Patricia Rodríguez Rivas

Canarios desesperados. Dirijo otra vez mi denuncia, en torno al irrespeto continuado en que se tornan, al día de hoy, las asignaciones humanitarias por razones de urgente necesidad, que destina el Gobierno de Canarias, a través de su Viceconsejería de Acción Exterior, en favor de sus descendientes residentes en Cuba.

En anteriores misivas remitidas a este medio periodístico, recogía el sentir generalizado de la mayoría de los beneficiarios de estas subvenciones, en la disminución, excesivamente drástica, de estas cuantías en comparación a años anteriores, además constatábamos, de modo palpable, la incongruencia entre la urgencia de estas subvenciones y la enorme tardanza en gestionar este trámite.

En días recientes, se liberó la segunda de estas Resoluciones, que contó esta vez con 39 beneficiarios. Es decir, después de casi 7 meses de aprobado el presupuesto asignado a estas Ayudas, sólo han recibido estas subvenciones 56 personas; además, se hace notar que, de un presupuesto asignado para 2018 correspondiente a 160 000 euros, sólo se han empleado 5 700; o sea, menos del 3.5% del monto presupuestario. A este ritmo, en todo 2018, estarían recibiendo estas subvenciones solo 112 personas, y se estaría empleando mucho menos del 10% de este presupuesto. Consideramos que esta Viceconsejería de Acción Exterior se empeña intencionadamente, en hacer mucho menos atractivas estas Ayudas Humanitarias, en lo concerniente a la reducción de más del 70% del monto habitual (300-400 euros), por lo quedarían, seguramente, como únicos solicitantes, los descendientes de canarios residentes en Cuba, elemento significativo de la muy crítica situación de estos ancianos en la isla.

Confirma este proceder, el despreciable papel que juega la Asociación Canaria de Cuba, en la gestión de estas Subvenciones, porque es esta entidad la que dispone finalmente, de las facultades para remitir el informe sobre la aprobación de cada solicitante. Es la Asociación Canaria de Cuba la que, deliberadamente, utiliza la incomprensible tardanza en la redacción del citado informe socioeconómico, para bloquear la enorme cantidad de solicitudes que descansan engavetadas en sus oficinas.

Todos sabemos, ciertamente, que mucho de este presupuesto que no va a parar a los que en realidad lo necesitan, se limita y se restringe, para que sean otros como el señor Carmelo Gonzalez, alineado al régimen, que premia su cobarde silencio, con la «lícita» opulencia que disfruta, en detrimento de los más pobres y necesitados.

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