Desde el Año de Nuestro Señor de 1939, Andalucía sólo ha conocido dos gobiernos: El franquista y el socialista. Casi 40 de cada. Será que a los andaluces nos gusta la estabilidad…

No obstante, dejando ironías aparte, lo cierto es que luego de 36 años de gobierno socialista en Andalucía, y siendo Andalucía el termómetro político de España, en las últimas elecciones regionales pasó algo que no estaba en el guión: La irrupción del partido Vox con 12 diputados y el ridículo mayúsculo de las encuestas oficiales. Por fin, luego de 36 años de pesadilla socialista con sus consiguientes e interminables escándalos y corruptelas, parecía que una coalición podía formar un nuevo gobierno; aunque muchas ideas del Partido Popular y de Ciudadanos son idénticas a las de los socialistas (lo que está provocando que Vox pueda vetar los «nuevos» presupuestos).

A partir de ahí, la maquinaria socialista empezó a engrasarse, y sabiendo que especialmente Vox no tenía infraestructura para soportar una nueva carrera electoral, convocó tres elecciones seguidas. Tomado el poder tras una moción de censura a la que Rajoy asistió con cabeza gacha como buen continuador de Zapatero, y sabedores de una ley electoral injusta (la Ley D´Hondt), sacada de la manga de sociólogos progres que quisieron copiar un modelo que acabaría fracasando en algunos países del resto de Europa; y además una ley que favorece y agranda a las minorías separatistas (cuando Vox ha sacado más votos que todos los separatistas juntos; y este mismo perjuicio electoral se dio en el pasado con partidos como Fuerza Nueva, Izquierda Unida, Unión, Progreso y Democracia, y hasta con Podemos…); se han servido a su gusto y conveniencia, con todos los medios de propaganda a su alcance, y utilizando la «táctica del miedo» para arrebatarle los votos a Podemos, lo mismo que hace pocos años el Partido Popular usó a Podemos para dividir el voto de la izquierda. Pues bien, luego de todo este maremágnum, ni aun así le salen las cuentas a la izquierda; entre otras cosas, porque ya se ha formado una resistencia que no sólo es política, sino también social y cultural, y aun en la adversidad, puede ir creciendo. Y eso nuestros rojiprogres no lo pueden admitir, así que no es de descartar que tras no poder tomar el poder como ellos quisieran, Pedro Sánchez convoque unas nuevas elecciones; pues por culpa de esa ley electoral que tanto les ha beneficiado; sin embargo, en algunos lugares ni siquiera con coaliciones se podrán hacer gobiernos y presupuestos.

¿Que ven muy descabellado eso de que haya elecciones otra vez?

Los amigos cubanos y venezolanos nos lo advierten: Cuando esta gente llega al poder, no lo suelta. Y seguimos sin hacerles caso…

Por ello, aunque el pueblo español está muy desgastado y no sé si la misma izquierda, desde los socialdemócratas/progres (que no se acuerdan de su memoria histórica marxista violenta) a la sucursal bolivariana podemita, es consciente de que este descaro le puede jugar en contra… Bueno, ¡se admiten las apuestas electorales en España!

Deja un comentario