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¿Qué ocurrió de verdad en la "Batalla de las Tunas"?

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El oficialismo de un lado y del otro del charco, no ha dejado pasar la ocasión de recordar la batalla de La Tunas pintándola, no faltaría más, como un hecho de armas sin precedentes, casi decisivo, en la guerra que oponía a los españoles de Cuba enfrascados en una guerra civil.

La gran verdad es que la toma de la ciudad por Calixto García no tuvo nada de heroica. Es más, el general mambí, al que España protegió y cobijó durante años, ordenó asesinar a los cubanos que la defendían, muchos de ellos negros voluntarios.

La toma de la ciudad que duró varias horas solamente, puesto que los rebeldes no podían mantenerla, se debió a la traición de la propia hija del general español que la defendía. Pero dejemos que sea el historiador Juan M. Riesgo Pérez-Dueño quien nos los cuente.

Invitamos de paso a nuestros lectores a leer su brillante trabajo “La Guerra de Cuba, un capítulo insuficientemente conocido en nuestra historia en América”.

Dice Riesgo Pérez- Dueño en el trabajo citado:

A lo anterior de suma la revelación, de las tataranietas del General español Emilio March, Carmen y Elena Ferrer, en directo ante España entera y la audición de TVE Internacional, en ¿Quién Sabe Dónde? emitido desde La Habana el 1 de Junio de 1998: «Que éste fue espiado en Victoria de las Tunas, la única ciudad de cierta importancia tomada por los mambises, por su propia hija, educada por su familia materna profundamente independista, quién dio información fundamental a los cubanos, sobre los lugares clave de las fortificaciones y de los puntos flacos de la reducida guarnición que la custodiaba. Y fue atacada utilizando cañones de dinamita, facilitados por los norteamericanos, resultando las fortificaciones destruidas y la ciudad arrasada, llegando los invasores a saquear la vivienda, y vejar a las hermanas del General de la primera guerra, Vicente García (muerto en 1886), lo que demuestra la poca disciplina del contingente de Calixto García. Después para evitar la reacción española la abandonaron. El General Emilio March, que había sido Gobernador de Manzanillo y que perdió a su esposa cubana poco después de dar a luz a su hija, abandonó Cuba con una profunda pena. Según sus tataranietas Ferrer, su hija que había traicionado a su padre por presión de su familia materna, después de años de no verlo y al que había amado tanto, cuando lo visitó en Victoria de las Tunas, fue también presa de profunda melancolía, por el sentimiento de haberse valido de su condición de hija de un general español para traicionarle”.

La familia guardó la documentación de estos amores encontrados de «patria y familia” y demostró cien años después, la verdad de la anómala toma de Las Tunas.

El Catedrático de Sevilla y Académico de la Historia, D. Luis Navarro, en su reciente obra (1998). afirma que Calixto García, al tomar Las Tunas, hizo ejecutar a todos los guerrilleros al servicio del Ejército español, casi todos cubanos y de raza negra. Prueba de la crueldad de este General cubano, cuya supuesta amistad había utilizado el “iluso» General Blanco para ser nombrado Capitán General de Cuba, es la reacción a las propuestas de paz que envía Blanco a los jefes mambises, para hacer frente conjuntamente al desembarco norteamericano: Fusilar a los enviados españoles. El Coronel cubano Aranguren hace ejecutar a quienes llevan propuestas de paz, pero el verdadero culpable de su muerte es el ingenuo Blanco, por alardear de amistades con Calixto García, cuando desterrado en España trabajaba para el Banco de Castilla. Así, es ejecutado el Teniente Coronel de Ingenieros. Joaquín Ruiz. al llevar una propuesta de paz al denominado pomposamente «Quinto Cuerpo de Ejército Cubano”. Lo mismo le ocurrirá al pobre Narciso Menéndez, portador de cartas de paz de los Generales Ramón Blanco y Luis de Pando. Según Máximo Gómez (1994), éstos Generales demostrarán más torpeza que «el cruel” Weyler Nicolau, que al menos hacía la guerra, mientras Menéndez fue enviado estúpidamente a la inexorable «guadaña de la muerte”.

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