Neocomunismo, oposición venezolana y España

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-Por Eduardo Martínez Narváez

No tengo, no conozco la fórmula infalible para derrotar a los criminales que en el año 1990 decidieron repotenciar al comunismo. Ojalá y tuviera esa receta para barrer del mapa a quienes fundaron el Foro de Sao Paulo con la idea de intentar nuevamente la extensión del comunismo hacia todos los lugares posibles, sobre todo del ámbito hispano.

Lo que sí tengo muy claro, después de casi dos décadas siguiendo muy de cerca, casi diariamente, a los neo-comunistas que han convertido a Venezuela en un pozo infecto de tragedias, es que no se puede ir a remolque, solo en plan reactivo ante sus estrategias demagogas e histriónicas. No funciona. No da resultado. Es suicida intentar copiar esas prácticas intentando captar mediante esa impostura un puñado de votos provenientes de la izquierda.

Una excelente muestra de ese fallido método lo tenemos en la oposición venezolana. Lo encontramos en la originalmente denominada Coordinadora Democrática, inicialmente una plataforma de partidos y organizaciones civiles que posteriormente, una vez purgadas estas últimas, pasó a llamarse Mesa de Unidad Democrática (MUD) para quedar constituida exclusivamente por partidos políticos, en un 99% de ideología socialista.

¿Qué han intentado durante lustros estos «opositores» venezolanos? Han tratado de ofrecer un sucedáneo, un producto competidor del populismo chavista no sólo sin lograrlo sino suministrando mediante esa fracasada estrategia el factor clave, imprescindible para la implantación del sistema asesino y ruinoso heredado de la URSS y perfeccionado por el castrismo: tiem-po.

Henrique Capriles, fungiendo como candidato presidencial primero frente a Chávez y luego contra Maduro, trató durante años de parecerse a éstos. Intentó disfrazarse, presentarse ante «el pueblo» con la misma estética, las mismas poses, incluso el mismo lenguaje propio del chavismo. Fracasó. La cagó. Pulverizó las escasas posibilidades que había de encabezar un movimiento socio-político exitoso de rescate nacional. Quiso montar la misma función de circo que sus contendientes pero perdió él y perdimos millones de personas. Nos quedamos sin país.

A propósito de quienes desde la oposición española intentan presentarse en la misma tónica falsaria y fingida, presentándose como lo que ni son ni mucho menos deben aspirar a ser si realmente queremos conservar al menos una posibilidad de éxito frente a la barbarie chavista aquí en España.

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